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lunes, 16 de marzo de 2026

Como provocar que la gente no se te acerque ni a pedir la hora

 Se está volviendo común la queja especialmente en redes sociales (que lamentablemente se han convertido en altavoz de una franja importante de población) de lo cara que resulta la vida de adulto siendo soltero/a. Si cada vez afloran más temáticas alrededor de esto, es porque indudablemente hay más personas solteras que nunca en la historia. Cosa que ya hemos abordado en más de una entrada por aquí.


La cuestión es que hay montones de gente quejándose (porque no puede llamarse de otra manera a reclamar cosas sin un fundamento detrás), de lo cara que les sale la vida sin vivir en pareja. El piso, la compra. Los gastos, las festividades como las navidades. Todo siendo soltero te cuesta 'más caro'.


Resulta curioso este tipo de reclamaciones abstractas en una sociedad que se emperra en repetir ser autosuficiente, no necesitar a personas ajenas a ellas mismas y la ristra habitual de mentiras a la que ya estamos acostumbrados. Para después y como de costumbre, terminar demostrando todo lo contrario diciendo estas infantiladas en voz alta. "Es que siendo soltero me sale muy caro ir a las bodas y comprar regalos, es mi ruina."


Es curioso que una persona que lo que está haciendo básicamente es quejarse de que está soltera, no se de cuenta de que esto mismo desvelará a los demás por qué lo está. Porque si tus principales desventajas de estar solo es que no te llega el dinero, no parece un buen aliciente para relacionarse contigo, de entrada. Ya no hablemos de mencionar a una pareja como si de un cajero automático se tratase, al cual tienes que enmarronar en tus historias que por otra parte, quieres hacerle pagar sólo que por estar contigo.


Como de costumbre si este tipo de mensajes los vieses una o dos veces, no significaría nada. Cuando poco a poco este tipo de discursitos van haciendo mella y ves que los demás lo repiten, es cuando empiezas a ver una mentalidad formándose. Y es una mentalidad que ahuyenta hasta al más tonto de los tontos.


"No, es que es un rollo estar soltero/a. Porque cuando me toca ir a una boda tengo que pagar mucho. Y no me gusta. A parte, el piso me cuesta mucho. Y en la compra tengo que ir mirando precios. Si tienes pareja, ves las cosas distintas."


Y tanto que las ves distintas. Será juntarse contigo y empezar a pagar mierdas. Encima TUS mierdas. ¿Pagar en las bodas? ¿Te crees que por ser tu pareja voy a empezar a pagar en las bodas


Ah, sí. Los grandes cambios en la sociedad... O no tantos.

Que vivimos una época en que las apariencias son prácticamente lo único que importa a muchos/as, es un hecho. Se dirá lo contrario a lo que se piensa, se negará lo que se siente. Se hará lo que haga falta con tal de no quedar como frágil o débil ante los demás. Aunque al mismo tiempo se nos intente colar con calzador que hay que dejarse guiar por los sentimientos y hay que ser personas sensibles.


Todo ese tipo de incoherencias podemos encontrarlas en conversacion con cualquier persona, cualquier día. Sea en grupo, sea con amigos o sean compañeros de trabajo: Habrá un momento para la superficialidad, habrá otro momento para -ir de- sensibles y habrá otro momento en que un soltero o soltera diga: "A mí me encanta estar soltero/a. Prefiero estar así."


Frase que en una proporción inmensa simplemente es mentira, y en una mínima proporción será cierta. Pero la realidad es que se ha convertido en una frase que ejemplifica lo anterior: Una manera de echar balones fuera para no reconocer que efectivamente, esa persona está cansada de estar soltera/a.


Más que nada porque una, y otra y otra vez escuchas esa frase venida de personas que hacen verdaderas peripecias para emparejarse con el primero que pasa, e incluso así fallan. Acumulan y acumulan fracasos sentimentales uno tras otro. Muchos de ellos, producidos por las prisas y las ansias de fraguar con el/la primero que conocen. Y tras (otra vez) todo el batacazo, los escuchas en grupo mentir de esta forma tan ridícula: "A mí me da igual tener pareja o no."


Este mecanismo de defensa tan ridículo se ha perpetuado incluso en individuos que pasan más allá de los treinta años. El problema no es estar soltero con 30 años, sino tener que soltar frases ridículas para no reconocer la situación actual. Lo preocupante es que exista una dificultad en reconocer las cosas en personas de cada vez más edad, lo que antes se atribuía más a adolescentes o personas de escasa inteligencia emocional.


Si a mí personalmente se me preguntase si me gusta o no estar soltero (lo curioso es que a mí nadie me lo suele preguntar), os diría que no especialmente, pero que lo veo muy complicado. Tal cual están las cosas ahora, las "mentalidades" que vas encontrando en el día a día y que vivimos una época de mínimos históricos en parejas estables/uniones formales de pareja. Veo francamente difícil poder mantener una pareja estable en la actualidad. Pero vaya, lo que no haría sería soltar la zoquetada habitual:


"No, la VerDaD eS quE mE enCanTa EsTaR soLo, pOrquE haGo LO quE QuieRO".


Pues si con 29 o 30 años lo único que te preocupa es "hacer lo que quieras", también deja bastante que desear. Porque teniendo en cuenta que a esa edad tienes que estar forzosamente trabajando, pensando en una vivienda permanente y otras tantas cosas más, no sé en qué parte de eso entra "hacer lo que se quiera". Así que una vez más, se trata de una frase de corte infantiloide que pretende descartar el tema sin decir la verdad.


Y la verdad es que a nadie le gusta estar solo del todo. Por lo menos no mucho tiempo, ni siempre. Estos que niegan que les preocupe la soltería o incluso dicen que 'les gusta' son los primeros en estar buscando planes todo el tiempo y proponiendo salir por las noches. Es decir que solos lo que se dice solos, no quieren estar.


Quizás sea casualidad (o no) que cada vez que me he encontrado a una persona que a primeras de cambio dice "no necesitar a nadie y gustarle mucho estar solo/a" , "estar con gente todo el rato les agobia", "necesitar tiempo para estar solo/a" y demás pamplinas que repiten como cotorras, en poco tiempo ha resultado ser todo lo contrario. Mientras que las personas que no han tenido que decir este tipo de tonterías han terminado siendo más neutras que las primeras. Lo cual es otra lección que aprender: Si alguien dice -algo- sin que le pregunten, es precisamente porque quiere que parezca lo contrario. Una especie de psicología inversa que consiste en que no se te note que tienes ganas de estar con alguien.


Lo que pasa es que estas conductas infantiloides también traen sus problemas. Porque entre otras cosas, si alguien no sabe entrever esto y le dices que "no te gusta demasiado estar con gente y prefieres estar solo/a" muy probablemente pierda interés en tí desde un principio, y luego te quejarás de que esa persona no te hace caso o que no ha respondido como esperabas. Con lo cual en muchas ocasiones son las propias personas las que se causan ciertos problemas diciendo cierto tipo de pijotadas en voz alta.


Si este tipo de cosas me hubiesen ocurrido sólo una vez y a nivel personal, no sentarían un precedente. Cuando no es cosa mía sino que este tipo de experiencias abundan, te das cuenta de que hay un patrón bastante común:


Recuerdo una pareja que tuve hace años con la que conforme nos íbamos conociendo, no perdía día para decir en voz alta que "estar siempre acompañada le agobiaba", o que "le gustaba mucho estar sola y no dependía de nadie". Pero conforme fuimos avanzando cada vez me integraba más en sus rutinas (sin saber si a mí me parecía bien o no) e intentaba inmiscuirse en las mías (de nuevo, sin saber si a mí me parecía bien o no). Es decir: Lo integralmente contrario al discursito que repetía día a día.


La persona que te llevó hasta el límite del cansancio con sus frasecitas de autosuficiencia, al mismo tiempo:


"Podrías venir a buscarme hoy al trabajo a las 19:00."

"Podríamos planear algo para el fin de semana porque no salimos de la ciudad."

"Podríamos hacer algo esta noche que mañana libro."

"Podrías el viernes no ir al local de ensayo a tocar y hacemos algo tu y yo."

"Podrías quedarte a dormir esta noche y así mañana me acercas a ver a mi hermana."

"Podrías venir mañana conmigo a ver a mi hermana."

"Podrías, podrías, podrías..."


Esos "podrías" no van acompañados de un interrogante. Importante destacarlo.


Curiosamente, yo nunca tuve necesidad de repetir esas tonterías mientras que ella no perdía oportunidad para soltar frasecitas en plan persona independiente mientras al mismo tiempo, actuaba de forma 100% contraria a los discursitos. Con lo cual de nuevo,  te das cuenta de que empiezan a decir eso cuando saben que se nota que están desarrollando cierta dependencia de otra persona. Es una especie de 'negación en voz alta', absolutamente inútil si inmediatamente después demuestra todo lo contrario.


La cosa no fue a mejor, puesto que yo SÍ que tenía pensado desde un principio mantener ciertas rutinas de vida independientemente de tener pareja o no (ciertos viernes con los amigos, ciertos domingos con la familia) entre otros ejemplos. Cosa que se fue haciendo más difícil con el tiempo puesto que empezó a enfadarse regularmente, intentando forzarme a que abandonase algunas de esas rutinas que yo tenía establecidas desde mucho antes de conocerla a ella.


¿Y esta era la persona que necesitaba estar sola? ¿La persona que no dependía de absolutamente nadie? ¿La persona que no perdía oportunidad para repetir que le 'agobiaba' estar con gente todo el tiempo? Pues menos mal que se 'agobiaba', porque el que terminó entre agobiado y aburrido fue un servidor aquí presente.


Esto no sólo lo viví yo en repetidas ocasiones, sino que he escuchado la misma historia una y otra vez incluso en casos absolutamente ridículos, en los que a las pocas semanas de conocerse una u otra persona desiste al ver todas estas cosas. Y tras eso vienen los enfados, los lloros y el llamar 'ghosting' a cualquier cosa que tenga que ver con el desinterés de los demás.


Esto ocurría hace 20 años, ocurría hace 10 años. Y... sigue ocurriendo ahora. Tras unos supuestos enormes cambios en la sociedad que se emperran en anunciar. Tras repetir como cotorras que la gente de hoy en día no tiene nada que ver con la de hace 20 años. Cuando las tonterías, inseguridades y motivos que provocan que las personas pierdan el interés en otras personas siguen siendo los mismos de toda la historia. 


E incluso podríamos decir que todas estas cosas ocurren más que nunca. Entre otros muchos motivos, no es porque sí que vivimos en la época con menos parejas fundamentadas en la historia de las sociedades occidentales.


Pero nada, oye. Según mucha gente estamos en 2026, y las cosas "han cambiado mucho". Y las personas "han cambiado mucho". Aunque sin embargo sigues escuchando los mismos problemas, las mismas infantiladas. Los mismos motivos de desavenencia. 


En muchos de los casos... motivos mucho más simples y más propios de adolescentes. En una época de grandes cambios sociales que en el fondo, no han cambiado absolutamente nada.


viernes, 27 de febrero de 2026

Una época de mucha pereza

Nunca en la vida había sentido tanta pereza general como ahora. Pereza por las tonterías de los demás, pereza por casi todo lo que se dice y lo que se hace. La falta de ganas entorno a casi todo es integral en este punto.


No hago más que ver como se infantiliza todo a pasos agigantados desde hace años. En cierta manera es lo que se vende desde las redes, desde los principales canales de comunicación y demás vías desde las que se nos educa. A unos más que a otros, cabe decir.


Ser muy observador es innecesario para darse cuenta de que la gente lo compra todo. Con "gente" nos referimos a la población en general. Lo compran todo. Si ahora toca deporte, deporte. Si ahora toca hacerse el guay con 50 años, lo hacen. Si ahora toca que las personas adultas se comporten como adolescentes publicando selfies en redes, lo hacen. Y así con un sinfín de gestos que convierten a media sociedad en incontables copias entre individuos.


Ayer en el gimnasio escuchaba a una mujer de -tranquilamente- 50 años, separada y con una hija decir a grito pelado: "Pues sí tía, a mí me la pela, sabes. Porque yo hago lo que quiero, y pienso lo que quiero. Y a quien no le guste, pues ya sabe, oye." Profunda reflexión a lo que otra amiga de casi 40, soltera y medio desnuda en la sala de fitness, contestaba con una risa desencajada más propia de una cría de catorce años que de una mujer -supuestamente- adulta.


Mientras esto ocurría, otro chaval de veintipico hablaba con otra de al lado: "Sí, bro. Porque me voy a ir a Japón tres semanas. Y ya tenemos hotel y todo. Pero bro. Vaya precios bro." Lo peor es que estaba llamando "bro" a una chavala de poco más de 20 años. ¿Bro? Lo que dijimos más arriba, la gente lo compra todo.


He perdido la cuenta de las veces que he escuchado a alguien decir que se va de viaje a Japón en lo que va de año. Un poco más de lo mismo: Hace unos pocos años fue Tailandia y Vietnam. Hordas de paletos repitiendo el viaje que otros habían hecho o que otros les habían dicho que había que hacer: Y lo hicieron. Puras copias unos de otros, contándote que habían ido a Vietnam o Tailandia cuando lo habías escuchado 20 veces en lo que iba de año. "Muy original", les contestaba casi siempre.


Pues ahora es Japón. Lo importante es contarlo, además. "Es que me voy a ir allí, es que me voy a ir allá". Y es todo tan espontáneo que terminan haciendo el viaje que todo el mundo está haciendo actualmente. Tu primo el del pueblo, el ebanista de debajo de tu casa y el más tonto del culo del gimnasio de tu barrio, a Japón. ¿Por qué? Pues mejor que no se lo preguntes, porque lo que vas a escuchar a partir de ahí son chorradas como pinos.


¿Ahora toca bro? Pues bro. Ahora toca decir "tía" con 50 años y pronunciar frases típicas de adolescentes? Pues se hace. Ahora toca que gente que no pinta nada en un gimnasio esté cuatro días a la semana en el gimnasio? Pues TODOS al gimnasio. Etc, etc.


La sensación general es que se van empapando de lo que los demás hacen y lo convierten en una experiencia ultra-personalizada que deben contar y airear. Porque lo curioso de todo esto es que pierde todo el valor si no lo dicen o cuentan. Lo cual expone bastante de la intención real de cada tontería que hacen: Si no pudiesen contarlo o demostrar que lo han hecho, no lo harían.


Antes la gente se iba de viaje porque le gustaba viajar. Se iban con la pareja, con la familia. Ahora te encuentras tíos y tías solteros con 30 tacos, haciendo viajes "entre amigos" porque ninguna de las parejas que han tenido les ha funcionado, yendo a sitios porque todo el mundo va y subiendo 15 fotos al día en redes sociales.


Y ese es el último tema de la pereza extrema: Las parejas. Lo mucho que se ha infantilizado el tema. Lo pesado que se ha vuelto y el porcentaje brutal que hay de hombres y mujeres con solterías de larga duración. O sea, ambos elementos a al mismo tiempo por primera vez en la historia: Una pataleta contínua con hablar de relaciones y encontrarte rollos del tema por todas partes. Y al mismo tiempo, más gente soltera que nunca en la historia.


Esto lo podéis contrastar con datos, estudios e incluso estadísticas que nos demuestran que actualmente las personas tienen menos relaciones sentimentales y menos duraderas que jamás en la historia. Es curioso teniendo en cuenta la turra que se da con el tema en redes sociales, en las cuales 9 de cada 10 publicaciones tienen que ver con relaciones, tonteos, flirteos y demás cosas que de nuevo, destilan adolescencia por los cuatro costados. 


Es decir: Que hace escasos 10 años la población general tenía muchas más relaciones (tanto sentimentales como sexuales), pero no sacaba el tema todo el rato. En cambio ahora que la mayoría objetiva está soltera y sin perspectiva sentimental alguna, airean más el tema que nunca. Curioso dato conductual acerca de como actúa quien tiene algo y quien no lo tiene. Primando por encima de todo el mismo elemento: Comportamiento adolescente.


El otro día un amigo de esos de toda la vida (y tiene 33 años, no se puede decir que sea un niño) me comentaba que le extrañaba la cantidad de mujeres solteras que hay hoy en día. De todas las edades. Me contaba que hacía unas semanas había quedado con unas antiguas compañeras de universidad, todas rondaban los 30 años y todas estaban solteras. Me contaba esta anécdota bien extrañado, puesto que esas compañeras eran todas mujeres de carrera, con buenos trabajos y prometedor porvenir.


Lo primero que me causa cara de estreñimiento (y estreñimiento en sí también) es que te extrañe algo así. A veces hablas con personas que parecen no haberse enterado de nada de los últimos años. ¿De verdad te sorprende que hoy día y más que nunca, tipas con esas edades y lo idiotizadas que están con algunos temas, los tíos no quieran ni acercarse?


Poco más hubo que ahondar en la conversación para descubrir a qué motivo atribuían estas tipas su soltería, y evidentemente en estos casos la persona no tiene absolutamente nada que ver con su condición de soltería durante años, claro. Especialmente ellas, empiezan a echar balones fuera y a echarle la culpa de su soledad a la majadería más basicorra que nos podamos imaginar. Que si "los hombres se sienten intimidados", que si "a los hombres les asusta que ganemos más dinero que ellos" y demás pamplinas que sólo excluyen a sí mismas de cualquier responsabilidad real de ahuyentar. Cuando lo que ahuyenta precisamente son las chorradas que están soltando por los morros a primera de cambio.


Y eso es precisamente lo que ha causado el crash absoluto de las relaciones entre hombres y mujeres: Las chorradas. La cantidad de tonterías que se les ha enseñado a decir (a ellas) y que han funcionado a la perfección aunque al inrevés de sus intereses. Puesto que con ciertas frases, posturitas y vanidades falsas que sueltan por la boca, pretendían darse más valor consiguiendo todo lo contrario: El desinterés, la pereza y la falta absoluta de ganas de involucrarse con ella.


Las relaciones entre ellos y ellas se situán en mínimos históricos en estos momentos gracias especialmente a todo esto. A lo que ellas creían que "las haría sentir mejor", y para lo que ha servido es para que los tíos no les hagan ni caso, por norma general. Cosa que parchean diciendo que "no necesitan hombres para nada" y demás frases que en una inopia absoluta e integral, aumentan ese desinterés que puede tener un hombre medio en un eslógan personificado.


De ahí mi pereza. El aburrimiento de todo esto. Ni envuelto en papel de regalo.


lunes, 2 de febrero de 2026

Las personas dicen chorradas cuando se sienten mal

Esta es otra de nuestras entradas donde intento demostrar, y ya de por sí digo 'intento', que las personas en muchas ocasiones cuando actuan guiadas exclusivamente por sus sentimientos son capaces de decir las estupideces más grandes que podáis pensar.

En una ocasión estábamos en un cumpleaños y como solía ser costumbre, siempre me pedían que me llevase una guitarra para tocar en algún momento. Al principio solía negarme por sistema porque no me apetecía nada la escena típica, pero con el tiempo vi que era peor negarse que decir que sí directamente.

Así que en uno de esos momentos coincidimos que otro de los presentes también era músico (o supuestamente, eso decía él), y trajo su saxofón al evento. Durante un rato, estuvimos tocando los dos algunas improvisaciones y algún que otro tema que ambos conocíamos.

A los aproximadamente diez minutos de estar tocando, él empezó a fallar notas y todo el mundo se dio cuenta, así que paró. Se le notó toda la vergüenza en la mirada y la primera y única cosa que se le ocurrió decir en voz alta fue:

"Bueno, es que tocar la guitarra sólo es mover los dedos. En cambio yo me tengo que esforzar mucho."


A partir de aquí, lo de siempre. Hay tantas cosas que chirrían en esa situación que en el momento lo dejas correr. Pero lo que impera en tu cabeza a partir de ese punto es: "Este tipo es estúpido."

Y no es que sea estúpido por haber dicho algo que es una tontería y ya está, sino por todo lo que vamos a mencionar a continuación:

Te sientes mal y lo primero que se te ocurre es criticar al que está a tu lado y no ha hecho nada. Primera cosa que no se entiende. Lo segundo que tampoco se entiende, es que el sentimiento de vergüenza sea el que guíe tus palabras, y que por tanto tu reacción instintiva sea decir cualquier chorrada para intentar 'rebotar' esa vergüenza. En lugar de reconocer que te has equivocado y ya está.

Esto es una demostración de a qué punto puede llegar el humano medio cuando se siente mal por algo que él mismo ha hecho mal: Lo que se hará en el último de los lugares es reconocer el error.

En tercer lugar, todo esto era una tontería. Porque nadie nos estaba pidiendo un concierto de cámara ni una exhibición. Pero muchas veces la gente se siente absurdamente presionada aunque su cara lo esconda, y termina en frases estúpidas como esas: "Es que tocar una guitarra sólo es mover los dedos."


Esta bobada infantiloide estaría al nivel de decir en voz alta que "un pianista sólo mueve los dedos", un gaitero "sólo sopla" o un director de orquesta "sólo mueve la batuta". Es decir, que sólo hace falta una cosa para poder decir algo así: Ser tonto. Y a parte, un cobarde. Porque el motivo por el cual has dicho eso es por la vergüenza que te ha dado equivocarte.


En último lugar, esa es la ridiculez galopante que se lleva la palma. Porque que precisamente un músico diga una zoquetada como esta demuestra que en ese momento cualquier cosa valía. "Si yo me he equivocado, quitémosle valor al que está al lado." La contrapartida hubiese sido, si yo hubiese cometido el error, decir: "Bueno es que tocar el saxo es sólo soplar... y claro..."


Que precisamente un músico, persona que sabe que tocar a cierto nivel -cualquier- instrumento requiere decenas de miles de horas de práctica, termine diciendo que "tocar X solo es pulsar, tocar X sólo es soplar" o cualquier otra soplapollada, demuestra que las personas son capaces de decir la chorrada más gigantesca si el momento lo requiere. Y que no hay nada más patético en el mundo que una persona sintiéndose mal consigo misma en un momento dado.

Mucho más allá de enfadarme, recuerdo que le dije: "Anda que te has cubierto de gloria con el comentario... como decir que conducir un coche a nivel competitivo es mover un volante, o que un pianista sólo toca teclas..." a lo que no hubo respuesta. Normal que no la hubiese, porque para él lo único importante en el mundo en ese milisegundo era despistar la atención del público de su error. Y lo único que consiguió "guiándose por sus sentimientos" es decir una gilipollada como la copa de un pino y quedar tres veces peor. Como alguien que ha yerrado y que encima, dice imbecilidades.

La sensación en estos momentos casi siempre es la misma: Que la gente dice absolutas mamonadas especialmente cuando se siente mal. Cuando se ven acorralados (muchas veces, sin razón suficiente, por tonterías integrales) o sin respuesta ante las cosas. Terminan diciendo la bobada más grande únicamente en pos de 'no quedar mal'.

Porque aquí todo el mundo dice que le importa un pimiento la opinión de los demás, que los demás piensen lo que quieran y demás infantiladas falsas. Pero a la práctica resulta que lo que más les afecta del cosmos entero es lo que los demás piensen de ellos. Y cómo no, terminas pagando tú el pato de que ellos se sientan mal.

Así que la conclusión es parecida a la habitual: Hay que intentar alejarse lo más posible de los enanos emocionales. De las personas que aunque no lo parezcan, son inseguras a matar y que encima sufren egoísmo elevado al cubo. Dirán lo que haga falta, echarán balones fuera, criticarán a otro que tienen al lado por el simple hecho de que se sienten mal. Y eso lo dice todo no sólo de una persona, si no de millones de ellas.