Hay días como hoy, en los que siento que necesito escribir algo para quitármelo de encima, el problema es que no termino de tener claro el qué.
Sí, tal y como suena. Siento una especie de malestar sin terminar de saber por qué, el hecho es que está ahí, latente la mayor parte del día hasta que despierta y me jode.
No sé si serán las borracheras de los findes o la falta de una rutina pautada, pero hay algo que no acaba de encajar dentro de mí. Tan joven y con bajones de éste calibre es algo jodidamente preocupante. Creo que acabaré haciéndole una visita a algún psicoanalista, aunque debo intentar que no se inmole como el anterior. Ese hombre trabajaba bajo demasiada presión.
La mayor parte de los días sólo espero a que llegue la noche, para enclaustrarme en YouTube en busca de alguna canción sentida que me haga más llevadero el día de mierda que he tenido, o en su defecto, ir al bar chino y atiborrarme a medianas para encontrarle sentido a algo. Es muy triste, pero últimamente va así.
Y no me lamento de ésto, tan sólo son etapas. Lo que me jode es que esas etapas se sumen en un círculo vicioso y nunca terminan. ¿Tan difícil es que las cosas sigan su curso para bien?
Ni siquiera sé explicar por qué ésto sigue éste curso. Incoherencia pura y dura.
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