Dícese de aquel que te amarga la existencia día a día, muchas veces sin darte ni cuenta. Sencillamente te despiertas y te encuentras en él. Sin tener ni más remota idea de cómo salir de este y un miedo terrible de fracasar al intentarlo, ahí te quedas.
Jodiéndote día a día tú mismo.
El autoboicot va a más, a más, y a más, y al final ya no estás seguro ni de lo que piensas ni de lo que dices. Todo es follón mental.
El espanto empieza con una tontería. Una tontería que te atrapa y terminas por darle voz e importancia. Cuando te das cuenta llevas años subyugado a una gilipollez que parece eterna, no termina. Esa tontería a la que no dabas importancia porque no la tenía, te ha hundido la vida y llevado a perder cosas. Quizás algo más que cosas.
Sigue ese sentimiento de lucha. Permanece esa fuerza casi agotada pero que nunca termina de apagarse, chillándote desde lo más hondo que puedes hacerlo, que puedes lograrlo otra vez. La última, la de exterminio de ese miedo para siempre.
Sigues en el círculo, aunque te llenes de ideas positivas. Es difícil llevarlas a cabo aunque sea facilísimo lograrlo. Lástima que haya olvidado cómo.
Poco a poco, lo conseguiremos. No puede ser de otro modo, pues se trata de una lucha a vida o muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario