El noble arte de escribir de todo y de nada conlleva práctica, cara dura y sobre todo ganas. Tienes ganas de escribir, pero no tienes repajolera idea de qué ni cómo, así que acabas contando cualquier porquería medianamente interesante. Por lo menos se ve que a cierta gente le gusta, si lo siguen sin gustarle igual son un poco masoquistas. O simplemente imbéciles, nunca se sabe.
Tener ganas de escribir y criticar al mismo tiempo no siempre es una buena idea, ya que acabas quedando como un histérico susceptible que nada más sabe hacer que lamentarse de sus desgracias. A lo mejor es cierto eh, no lo niego. Pero es que el mundo da mucho asco oye, alguien tiene que decirlo.
-¿Y tienes que ser tú ese alguien?
Bueno, me apetece serlo. Por lo menos por el momento, es divertido. Y terapéutico. Además no suelo contar mentiras, lo cuento a mi manera (es decir, faltando al respeto) pero intentando no calumniar.
-Pa mí que eres un quejica y poco más...
Puede ser. Pero aquí estás, leyendo atentamente mis quejas, payasete.
De todo y de nada, de todo y de nada. Ya lo hemos dicho. La típica noche mala de verano a 30 grados y con drogas de por medio. Sublime.
La sublime imbecilidad es la que mueve este blog. En realidad aquí se ha hablado de todo, con más o menos tacto. No obstante, siempre se ha dicho la verdad. Sin sesgos ni filtros, cosa que hoy día es bastante difícil de encontrar.
Feliz verano a todos, un caluroso saludete.
No hay comentarios:
Publicar un comentario