Como dije en su día hace ya bastantes años, alimentar la idiotez y la tontería profunda no es una buena idea. Igual que siempre esto no es algo gratuito, sino que viene siendo fruto del hartazgo momentáneo.
Como un día cualquiera, enciendes la tele en esos momentos bajos y haces un poco de zapping un sábado a las 16:00 de la tarde, sin expectativa de encontrar poco más que basura repuesta y algo de contenido intrascendente. Es la tele, no podemos esperar nada más ni nada menos.
Como cualquier día también, terminas pasando por el clásico canal telebasurense, el cual se centra en alimentar círculos cerrados de imbéciles que agradan a otros imbéciles, convirtiéndose en una escalera hacia el cielo formada de billetes y estiércol, a partes casi iguales.
Este tipo de programas, que antes llamaban "del corazón" han proliferado en su forma y formato en sí. Digamos que el contenido es prácticamente el mismo: Idiotas. Aunque como no, con el progreso, es inevitable que lo que ya era basura sea más basura. Más basura, más chabacana. Directamente, como haciendo alarde de que la ignorancia y el cutrerío más bajuno es, en parte, un referente para los idiotas de nuestro país.
Dichos idiotas existen por doquier dadas las cuotas de share que presentan estos programas. La ofensa puede existir, pero la duda ante las apabullantes cifras no. La ofensa dejémosla en el terreno del ego y centrémonos en la argumentación que se da.
Para empezar, dejándonos de subjetividad e historias baratas, vamos a definir según nuestro idioma qué es una idiotez y quien las suele formular:
IDIOTEZ:
1- Cualidad de idiota.
2- Hecho o dicho propio de un idiota.
Bien. Creo que la definición encaja perfectamente en la descripción de los individuos que tratamos. Lo peor de todo, es que esos individuos que alimentan la idiotez (la mayoría de forma no deliberada) consiguen audiencias planetarias. Es decir, que objetivamente podemos afirmar que los programas televisivos que más se centran en la podredumbre humana, en las discusiones y en las desavenencias falsas son los que más televidentes amasan. Eso ya de por sí nos da una serie de datos tristes. O por lo menos, poco optimistas a la hora de valorar el rigor intelectual de la media española.
En treinta segundos de haber pasado por Socialité, Volverte a Ver, Sálvame Deluxe y Sálvame Deluxe edición churra avinagrada, podemos ver a la hija de un torero realizando unas imperdibles declaraciones sobre "la hija del hermano del primo de la tía", seguido por la emoción y el fervor de "la tía hermana de la misma", la cual responde a las declaraciones con una histeria desmesurada mostrando los lagrimones a cámara. Los imbéciles que lo visionan, creyéndoselo todo.
Y no sólo creyéndoselo, sino empatizando y dándole importancia. Mañana aún lo hablarán en el trabajo y todo.
Poco a poco, te vas dando cuenta de que los imbéciles que hay en ese plató, están alimentados a la vez por otros imbéciles de mayor calado, los cuales mueven los hilos de la idiotez para conseguir el efecto deseado. El efecto deseado es que el televidente tenga la percepción de que está viendo algo serio, una discusión encarnizada entre personas que se tienen mucho aprecio. (Y SAN EXO MUXO DAÑO OLLE)
Lo cual es incluso más triste, porque te das cuenta de que los insectos la gente no tiene nada mejor que hacer con su tiempo libre que ver broncas falsas en televisión. De competición de tontos, oye.
Lo que está viendo en realidad, es un circo malo manoseado por un director de programa y un realizador, los cuales tienen el símbolo del dólar en los ojos mientras hay un imbécil en su casa llorando a lágrima tendida, porque la putísima madre de la Pantojísima se ha peleado con su posible novio el Ex-Torero y Ex-Inútil (tonto a jornada completa).
El inútil con sobrepeso que aparece en segundo plano, Paquirrín junior, no sabe distinguir un Do Menor de un borrego en celo. No obstante, el tío declara en primetime que trabaja de "deejay profesional" y que "está muy feliz con su nuevo amor, el decimocuarto en lo que va de verano". Esta persona, lejos de simpatías o antipatismos, es un inútil reconocido. O sea, que no sirve para nada más que para charlatanear de su vida privada (que no es privada, porque se quedan sin un duro) y simular trifulcas familiares que no importan ni a ellos mismos.
Repasemos en última instancia la definición de inútil para que no quepan dudas por despejar:
INÚTIL:
1- No útil
2- Que no puede trabajar o moverse (o por impedimento físico)
La conclusión es que una parte importante de la gente se está dedicando a ver todos los días programas que son falsos desde la base, con unos invitados que saben perfectamente lo que tienen que decir desde el principio (ya que está todo pactado, aunque no haya manera de que lo creáis) y que en lo único que piensan cuando hacen ese programa es en el cheque en blanco que tienen sobre la mesa y en la cantidad de idiotas que se los creen. Peleas de mentira, reproches sin ningún sentimiento mezclados con grandes frases culturales como "Oye está mu guapa esta chica hoy", "Ella lo traisionó y lo engañó" y otras citas filosóficas que claramente, ayudan a la sociedad a avanzar.
La próxima vez que veáis al bueno de J.J.Vázquez llorar a moco tendido entrevistando a un impedido mental que tiene bastante más honestidad y valentía que él, pensáoslo dos veces antes de derramar lagrimitas. Es un show, y es un show esperpéntico. El paternalismo falso es difícil de detectar si tienes un hámster por cerebro, aunque igualmente no tiene perdón. Alimentar la idiotez y la falsedad no es una buena idea, y ese es el modus vivendi de muchísimas personas de nuestro alrededor.
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