Vistas de página en total

miércoles, 16 de febrero de 2022

Infantilismo y otras plagas

Hace tiempo que tengo la sensación de que la "cultura moderna" nos ha infantilizado. Una sensación que por otra parte, he ido confirmando día a día. A veces, con pequeños detalles. En otras ocasiones directamente es una evidencia.

Pongo un ejemplo para ponernos en situación. Hace unos 10 años que doy clases de música, a personas de todas las edades. Lo que más me suelen pedir son clases particulares de guitarra, tanto eléctrica como acústica.


Eso me ha permitido tratar con personas de todo tipo, edad, estrato social y gusto. Y también me ha permitido sacar conclusiones de como ven los demás algunos temas en común.


Por norma general, quien se apunta a dar clases de música es porque quiere aprender música. Parece una obviedad casi ridícula, pero no lo es tanto. 


Pero cada vez es más común encontrarme gente "queriendo" aprender a tocar sin escuchar música (y lo pongo entrecomillado porque no saben ni lo que quieren). Eso se deja entrever cuando te hablan de sus "gustos" musicales, los cuales incluyen cualquier cosa que consiste más bien en oír,  y no escuchar.


Hace unos años era difícil encontrar una persona que viniese a clase queriendo aprender una canción de Rosalía (la cual usa tantas guitarras como el Papa de Roma), un indicador directo de no hacerse la idea de lo que es tocar un instrumento. Lo que antes era lógico hoy día hay que explicarlo.


Eso en sí ya es un infantilismo. "Me gusta este cantante, así que voy a ir a clases de guitarra para aprender a tocar lo que canta el cantante." Vamos, que la gente se planta en clase a aprender cosas que no se tocan, directamente. Porque no hay ningún instrumento que tocar, a parte de un sintetizador y un enorme estudio de producción. Ni-puñetera-idea de lo que van a emprender, en resumen.


El resultado es un montón de gente comprando instrumentos por los que no tienen interés real (cosa que me parece de abducción) y empezando algo tan costoso como el estudio de la música sin influencias de tal instrumento. No han indagado en absoluto antes de dar el paso.

Por no mencionar la conocidísima frase "es que si practicáramos con canciones que me gustan, me animaría más a tocar en casa". Ni siquiera piensan que todo el temario que tengo preparado está enfocado a aprender. Y si aprendes, podrás tocar la canción que te da la gana. Y no al revés.


Tener que explicar estas cosas es ridículo. Sepas o no tocar la guitarra. O la gaita. O el bombo.


Es como decirle a un instructor de surf que "nos motivaríamos más si practicáramos en el Atlántico, y no en el Mediterráneo". O a un profesor de autoescuela que "preferiría hacer las prácticas en el Jarama".


Ahora la música ya no se aprende empapándose de escalas, practicando digitaciones o repitiendo patrones. La música se aprende "tocando canciones que me gustan". Eso sí, a las dos semanas de haber empezado y a los dos meses antes de dejarlo para siempre. Porque ocho de cada diez hacen eso.


Frases propias de niños de catorce años, te las encuentras en individuos de 30. Incluso 50.













No hay comentarios:

Publicar un comentario