Vistas de página en total

lunes, 26 de diciembre de 2022

Curiosidades de la sociedad moderna

La sociedad moderna es curiosa. En nuestro caso, la occidental. Decimos que hay que respetar a todo el mundo pero al mismo tiempo no nos respetamos ni entre nosotros. Promulgamos la tolerancia pero somos terriblemente intolerantes. Incluimos valores "sociales" en la mentalidad colectiva, aunque casi todos sabemos que son sólo convencionalismos.


Y al final no se entiende mucho en general. Porque parece haber una intención de querer ser más buenos de lo que somos. El humano medio es crítico, analítico. Dice cosas sin creerlas, dice respetar sin sentir ese respeto y en muchas ocasiones, siente desprecio sin decirlo.


"Hay que incluir a las personas discapacitadas en la sociedad, si no, las estamos discriminando.", dicen. Luego, meten a un pobre chico con discapacidad intelectual en una clase con 30 alumnos más, pasándolo fatal. Le obligan a estar todo un curso entero con personas que jamás conseguirán coincidir con él, porque entre otras cosas, es imposible.


La visión social del asunto (en nuestra sociedad moderna occidental) es que si no hacemos eso lo estamos discriminando. Y cuando no lo discriminamos, lo condenamos a pasarlo mal. Porque lo juntan con personas que no tienen nada que ver con él. Unos no le entienden a él y este, es incapaz de entender la forma de ver el mundo de los demás.


Con lo cual, el chico grita. Chilla. Se quiere levantar de su silla. Los 30 alumnos restantes, voltean la cabeza y observan la escena. Ni siquiera saben lo que le pasa. Al final, un profesor de guardia saca al chico de la clase y lo lleva a otra, donde se tranquiliza. Y así. Un día, y otro, y otro.


Según los padres, en eso consiste "integrarlo en sociedad". Hacer que las pase canutas sin un sentido concreto. Según el director de ese centro, lo que están haciendo es positivo. Conclusión: Por integrar valores prácticamente ficticios en algo práctico, lo que se consigue es no otorgar beneficio ni a unos, ni a otros.


Este caso ejemplariza muchas de las absurdeces que estamos acostumbrados a vivir en la sociedad moderna occidental. Cosas que en otras épocas hoy serían terribles e incorrectas, eran mucho más realistas de lo que somos ahora.


Al final consiguen que un 99.5% de personas neurotípicas callen y aguanten una situación que es ridícula, incluso a sabiendas que no está proporcionando beneficio alguno a la persona con discapacidades. Entonces ¿qué es lo importante aquí? Hacer un ejercicio de integración ficticio el cual no beneficia a la persona? ¿Lo importante es el gesto en sí? Cuán peligroso es eso...


Porque eso es lo que vivimos actualmente. Una época en la que es más importante la reputación colectiva sobre un tema que los efectos reales de la cosa. Y eso casi siempre provoca despropósitos.


No fijarse en si las cifras de delincuencia aumentan o no por la inmigración (hoy en día es racismo según convencionalismos), no verificar si las mujeres producen más o menos que los hombres para poder afirmar que hay brecha salarial (intentar argumentarlo es machista según convencionalismos), decir que si no incluimos a una persona con discapacidad mental en actividades diarias es discriminación (y cuando se hace, el resultado no es positivo).


O sea, que en eso consiste todo. En poder decir que hacemos "lo correcto" aunque provoque efectos adversos, o sencillamente pérdidas. Es una de las cosas más curiosas de la sociedad occidental moderna: La directa prioridad de lo estético ante lo práctico.







No hay comentarios:

Publicar un comentario