Vistas de página en total

martes, 14 de febrero de 2023

Decir cosas por lo bien que quedan (o lo bien que se creen que quedan)

Hoy en la oficina se escuchaba una conversación de fondo. Una trabajadora jovencísima le decía a otro compañero:


 "Últimamente tengo que estar más tiempo que nunca levantando pesas en el gimnasio. No sé si para liberar tensiones, o para estar preparada por si toca enfrentarse a alguien..."


Parece mentira que de unas frases tan tontas se puedan sacar tantas conclusiones en milésimas de segundo. Todo lo que se te pasa por la cabeza al escuchar a una persona sin ninguna credibilidad, diciendo tonterías.


Para empezar diría que hace unos años no se escuchaba a las chicas diciendo ciertas chorradas, porque la gente no tenía ningún reparo en carcajearse en sus narices. Hoy día, entre que queda bien que digan fantochadas y que nadie tiene coraje para contestar, las dicen con total frecuencia. Más que nunca.


Imaginaos a una chica de un metro sesenta, cincuenta kilos de peso y 20 pocos años, pronunciando la frase "levantando pesas" sin echarse a reír. A mí a su misma edad me daba vergüenza ni siquiera decir el peso que levantaba, porque sabía que eso despertaría la risa tanto entre el público masculino como femenino.


Hoy, lo importante es decirlo. Lo importante es, que aunque seas consciente de que tienes una forma física muy limitada, tú hagas saber que "levantas muchas pesas", aunque al preguntarte tengas que contestar que más de 3kg por lado no los aguantas. Porque eso es lo que se fomenta: Que digan lo que quieran, aunque sea mentira. O exageración, lo cual es muy típico.


Entonces poco a poco te das cuenta de que vivimos una etapa en que se potencia el fanfarroneo, especialmente entre mujeres. Porque entre hombres sigues teniendo el mismo riesgo que antes de que se rían en tu propia cara, especialmente si dices algo ridículo. Por eso hace tanta gracia que digan que se sienten "oprimidas", que hay "machismo". Cuando ellas casi siempre pueden decir lo que les parezca sin miedo a consecuencias.


Me imagino a mí mismo con 20 y pico años diciendo que "tengo que ir a levantar pesas por si tengo que enfrentarme a alguien" y que automáticamente empiecen a lloverme improperios, cachondeo y probablemente alguna colleja. A ella en cambio, su compañero le ha reído la gracia sin intentar darle mucha importancia (porque se ha notado durante unos instantes, el silencio incómodo del compañero riéndose por dentro).


Lo que no puede dudarse es que han conseguido sin precedentes, que chicas jovencísimas sean más fanfarronas y suelten falsas chulerías. Lógicamente esperando a que nadie conteste, porque a la que respondas la reprimenda la tomarán contra tí. Debes dejar que digan gilipolleces. Es primordial. Tienen que expresarse. Aunque lo que vayan a expresar siempre sea una risa, si lo comparamos con algo serio.



Nota aclaratoria: El compañero al cual le decía lo de las pesas lleva 20 años entrenando, y levanta tranquilamente 100-120kg en banco sin pestañear. Sin embargo, a él no le escucharás diciendo gilipuertadas. Y eso lo dice todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario