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domingo, 12 de febrero de 2023

La "seguridad" en sí mismo/a


Uno de los conceptos a los que más importancia se da hoy día es a "estar seguro de sí mismo", o sí misma.


Es una constante escuchar que uno de los factores importantes a la hora de valorar a una persona, sea "la seguridad en sí mismo" que destila. Una parte importante de la población da mucha importancia a estar (o parecer) muy seguro de tí mismo. Cuando en realidad, sólo forma parte de la apariencia. Apariencia, pura.


Porque tú puedes escuchar a personas diciendo tonterías gigantes estando "muy seguras de sí mismas". Ya que al final, lo único que importa para parecer tan seguro de tí mismo, es afirmar las cosas como si no tuvieran vuelta de hoja. Eso les da a los demás la impresión de "estar muy seguro de lo que dice y por tanto, de sí mismo."


No hay mentira más grande. Todos podemos conocer personas que dicen "ser muy seguras consigo mismas" para inmediatamente después perder los nervios en cualquier conversación, en cuanto se les discute las cosas. Porque al final esa seguridad es totalmente falsa. Y sólo sirve para dar una imagen falsa a los demás. 


Al final todos compartimos dentro de lo que cabe, un espacio similar en este mundo. Vidas muy parecidas, aunque en el día a día pueda parecernos lo contrario. Casi todas las personas vivimos lo mismo: Vida sentimental, amistades, relaciones, paternidad, vida laboral. Dejando a parte situaciones excepcionales que como la misma palabra dice, no son una norma general.


Por tanto, esa imagen falsa de "seguridad en sí mismos/as" no pasa de ahí, de una imagen. Porque como decimos, lo que parezca a los ojos de los demás no es la realidad. Y una cara no refleja siempre el interior de una persona. Las personas también son ideas, pensamientos. Hay mucha gente que relaciona directamente las ideas con la personalidad. Cosa que es peligrosa si uno no quiere perderse en uno mismo.


También es común que las personas que más importancia dan a este concepto (y alardean de él) sean las más débiles emocionalmente. En parte es hasta lógico: Dar magna importancia a cosas que no la tienen, refleja cierta debilidad en el individuo. El anhelo de parecer una persona segura, inquebrantable. Que luego se sale de sus casillas completamente en cuanto alguien le deja en evidencia. Es el contrario natural de cualquier tipo de "seguridad".


Así que todo queda en el plano de la imagen: "Hay que ver lo segura que está esa persona de sí misma" (puede estar leyendo un discurso tranquilamente, que ni siquiera ha escrito). "Dice las cosas muy seguro de sí mismo, así que deben de ser verdad". Estas situaciones las he vivido escuchando a personas diciendo auténticas patochadas, aunque aparentemente con mucho convencimiento. Y ese mero hecho ya provoca en los demás que crean en "la seguridad" que destila esa persona.


Uno de los engaños visuales más notables del humano medio. Creer que un individuo/a está muy seguro de si mismo/a por decir las cosas con convencimiento. Dando más importancia al convencimiento en sí que al contenido de la cosa. Que puede ser una tontería como la copa de un pino.


Y la prueba casi siempre es esa: Encontrarte con un individuo que aparentemente destila seguridad, rebatir con argumentos lo que dice y observar como inmediatamente, la seguridad empieza a reemplazarse por nerviosismo, enfado injustificado e impotencia. Para terminar la conversación de malas maneras demostrando que: De seguridad, bien poca.



Reflexión de hoy que unos compartirán más, y otros menos.


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