Como me suele pasar de costumbre, las vivencias mundanas que voy observando siempre me llevan a conectarlas con otras cosas. Porque todo lo que dicen y hacen las personas va unido a otras cosas que van detrás, en segundo plano.
Hace unos días un amigo me contaba muy ofendido que se celebra un evento al que no está invitado, y debería estarlo. Y eso le ha condujo a una verborrea verbal contínua sobre todas y cada una de las personas que asistirán a tal evento. Al principio como todo ser humano, piensas "bueno, es un enfado pasajero y ya se le pasará". Luego ves que pasan los días, y sigue manteniendo el enfado hacia la gente que no le ha invitado, incluso teniendo en cuenta que son la mayoría, compañeros de trabajo.
INCISO: Cuando decimos "mantener" el enfado, nos referimos a un enfado casi forzado. Sobre alguna cosa que en tu momento te afectó, y decides mantenerlo por puro orgullo. Para "devolvérsela" con respuestas ariscas. Lo mejor de todo es que en la mayoría de los casos la gente ni se da cuenta de tu enfado, y sólo piensa que estás de mal humor por tus cosas.
La primera moraleja de todo esto es: Los enfados son egoístas. Especialmente los enfados por cosas que no tienen una vital importancia. No hablamos de un egoísmo consciente, sino de una reacción infantil que puede comprenderse en personas no formadas, pero que viniendo de la mano de gente adulta se convierte en un problema potencial.
Porque la persona utiliza este mecanismo para quedarse tranquila consigo misma. Y además, habiendo hecho exactamente lo mismo que le han hecho a él en muchas ocasiones, decide no tener en cuenta sus acciones, y sólo juzgar las de los demás. Lo cual con el tiempo te convierte en una persona intratable, ya que no reconocerás jamás tus errores, para inmediatamente después echárselos en cara a los demás.
Es una peligrosa manera de comportarse (no de ser). En primer lugar, porque no te otorga ningún beneficio. En segundo lugar, porque a los demás no les importa. Y en tercer lugar, porque acostumbrarse a hacer esto te convierte en una persona insoportable.
Porque no hay nada peor que compartir espacio vital con alguien que jamás reconoce ni un sólo error y en cambio, utiliza la más mínima minucia contra los demás. El efecto a corto plazo que conseguirá es de nuevo, apartar a los demás de su lado. Y muy probablemente cuando eso ocurra, seguirá reafirmándose en lo anterior.
Tener "razón", lo llaman. La razón del solitario.

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