Vistas de página en total

martes, 19 de septiembre de 2023

La arqueología absurda

Deberían añadir un anexo a la definición de "arqueología" y añadir el término "absurda" para definir las explicaciones y conclusiones que se sacan, totalmente a propósito, de descubrimientos que simplemente quitan el aliento.


Muchos de esos descubrimientos, que tras decenas de miles de coincidencias en todo el planeta nos demuestran que son recurrentes, cuentan un secreto a voces. Un secreto que para bien o para mal, lo seguirá siendo durante mucho tiempo.


Las imágenes que vamos a recopilar a continuación, forman parte de una extensa colección de miles de fotografías verificadas, notorias y recurrentemente citadas entre aficionados de todo el mundo. Incluyendo arqueólogos, historiadores, científicos y demás especialistas que parecen estar esperando el momento oportuno para dar una explicación más que absurda a los descubrimientos que se realizan. Dichos lugares se pueden encontrar repartidos por todo el mundo, siendo lugares públicos y visitables por cualquier persona. 




Según la información de esta fotografía que podemos ver con frecuencia en las webs de interés arqueológico, esto se trata de un "domus". Un tremendo agujero realizado a la perfección en una roca maciza de miles de toneladas. No se trata de una construcción de ninguna época ni civilización conocida, ya que como muchas de estas enormes rocas horadadas, se encuentran en sitios remotos e inexplicables.



Otro inexplicable e impresionante hallazgo de características similares, en medio de la nada e inclasificable. Tampoco se esfuerzan un mínimo en clasificarlo. Lo llaman "domus", y se quedan más anchos que largos. ¿Qué clase de humanos en un pasado remoto eran capaces de fabricar cuevas dentro de rocas, en una sola pieza y en sitios inhóspitos? ¿Y para qué vivir dentro de rocas? No tenemos ni idea. La cuestión es que podemos encontrar por miles los ejemplos similares e irremediablemente, misteriosos.



Fijaos en la absoluta perfección de una entrada fabricada con herramientas desconocidas e imposibles para la época, puesto que no hay arqueólogo capaz de datar una "construcción" como esta. Por no hablar de la imposibilidad manifiesta de vaciar una roca (vaciarla literalmente) para convertirla, ¿en qué? ¿En una vivienda? ¿Un refugio, posiblemente? Otro inexplicable hallazgo a miles de kilómetros del anterior, en otra ubicación donde no se conoce ninguna cultura ni civilización capaz de hacer una cosa así.


Y aunque fueran capaces, ¿para qué? ¿y cómo? Imposible de explicar racionalmente.



Boquiabiertos nos quedamos al presenciar uno tras otro ejemplo de inexplicables construcciones. En este caso, casi pareciera que se dejaron la puerta de la "cueva" justo al lado de la misma. O quizás la puerta en un inicio estaba cerrada, hasta que se abrió. Otra construcción imposible, impensable y sin sentido alguno si nos regimos por la lógica actual. Mismo modus operandi, mismo emplazamiento sin sentido, misma forma de construcción y forma de trabajar la piedra. Ni un solo arqueólogo, científico ni historiador conocido ha mostrado interés en tan impresionante hallazgo. 



Es prácticamente imposible la coincidencia de encontrar tan numerosos sitios tan parecidos, tan alejados (en ocasiones, miles de kilómetros) y sin embargo la misma idea de horadar piedras macizas para habitarlas o usarlas de refugio. Se comparte en todos los casos una imposibilidad manifiesta para realizar dichos trabajos sin herramientas conocidas, ni mucho menos en zonas donde insistimos, no se conocen culturas capaces de realizar algo semejante. Ni siquiera los romanos fueron capaces de horadar piedras macizas, ni mucho menos de construir cuevas artificiales. Porque recordemos que esto no se trata de una cueva de origen natural, no hay más que observar las puertas que dan entrada a dichas rocas.



Sin palabras. Una roca gigante de miles de toneladas de peso con dos entradas claramente definidas, horadadas y cinceladas a la perfección, en lo más alto de una montaña absolutamente inaccesible sin bártulos de escalada, ni mucho menos herramientas para poder trabajar dicha piedra. Es todo absurdo analizado de una manera racional. Incluso podemos apreciar una escalera yendo (¿a dónde?) y repetimos, en lo alto de la colina de una montaña perdida de la mano de Dios. O... ¿quizás no estaba tan abandonada por Dios?


Después de unos tantos ejemplos mostrados y a falta de mostrar unos cuantos miles más, podemos llegar a unas cuantas conclusiones:


Ni la arqueología, ni la historia ni ningún científico convencional se atreve a decir lo que opina de estos hallazgos ni siquiera desde un punto de vista pragmático.

No saben explicar con qué tipo de herramientas se realizaron tales hazañas. Tampoco saben quién, cuándo ni muestran ningún tipo de interés en investigar nada.

Lo cual ya es sospechoso desde un principio teniendo en cuenta que es suficiente con encontrar cuatro piedras romanas enterradas para que monten un cerco y se pongan a cincelar como locos. En cambio, este tipo de hallazgos los suelen encontrar los espeleólogos así como los escaladores. Sin absolutamente ninguna notoriedad, a parte de las fotos que podemos encontrar.


Encontrar una enorme roca de épocas antediluvianas trabajada como ninguna civilización conocida ha podido realizar, sería digno de una investigación exhaustiva en cualquier otro tipo de ámbito. Sin embargo, aquí no. En estos casos se ignora como si hubiésemos encontrado un canto rodado al margen del río.


El hecho de encontrar semejantes e inclasificables construcciones, separadas entre sí miles de kilómetros y con un acabado tan similar, da que pensar que se trataba de algo típico e incluso usual, ya que dichos habitantes vivían en países distintos y dominaban las mismas técnicas (hoy desconocidas) de trabajar la piedra más dura que pueda encontrarse. Especialmente el granito 







No hay comentarios:

Publicar un comentario