El concepto de "familia" tambalea conforme pasan los años. Porque pasas de idealizarlo como un elemento de confianza absoluta, a verlo como un nido de discusiones i desavenencias.
Me ha tocado trabajar con muchas familias. Algunas de ellas, numerosas. Con 5 y 6 hermanos. La mayoría de veces, peleándose por herencias. Peleándose en la máxima expresión de la palabra.
Algo que he terminado de aprender (porque ya se sabía) es que la avaricia mezclada con desconocimiento hace errar a la gente. Especialmente con temas de herencias, propiedades que se heredan y hay que vender, bienes inmuebles que pasan de ser de un difunto propietario a ser propiedad de 5 personas distintas. Y ahí es cuando empiezan todos los líos.
Porque aunque parezca que cinco personas pueden hacer más fácil tirar una gestión hacia delante, hacen todo lo contrario. En el momento en que hay que tratar con varias personas y una sola propiedad, es cuando se quintuplica la dificultad tanto de vender ese inmueble como de tratar cualquier cuestión, por tonta que sea.
Todo se convierte en objeto de lío. Todo. Porque al final, prima más "lo que piense uno del otro", "que el otro no se crea lo que tiene que creerse", "esto me pertoca a mí y no a ellos" que el objetivo en sí de la compraventa. Al final, lo que en su día era el hogar de una persona, se convierte en una mercadería que quieren quitarse de encima y además, entorpeciendo el proceso todo lo posible.
No quieren negociar cuando es necesario hacerlo. Ponen pegas a prácticamente todo, rechazan ofertas de compra una y otra vez con el fin de sacar más tajada (y en muchos casos, retrasando la compraventa durante meses) porque tampoco quieren mentalizarse de que los inmuebles que poseen son como muchos otros cualquiera. Una vez han rechazado negociar el precio varias veces, se dan cuenta de que pasan y pasan los meses y no están consiguiendo nada. Y en ese momento, se pelean entre ellos ya que "eso está pasando por culpa de alguien".
La realidad es que ninguna de las partes quiso rebajar un euro del inmueble pero luego se tiran los platos por la cabeza como si nadie fuese causante de ello personalmente. Es decir, que la cosa consiste en cometer error tras error sin nadie responsabilizarse después. Personas de 40, 50 y 60 años. Con hijos, trabajos y patrimonio. Incapaces de encarrilar una situación sin perder los estribos de mala manera.
Al final la conclusión que sacas, es que al haber tantos propietarios (casi siempre, familiares) la cosa es mucho peor que si hay uno solo, o dos que no tengan relación familiar. La figura de la "familia" se empieza a degradar en cuanto hay propiedades que repartir.
Y eso dice mucho. Que como agente inmobiliario escuches como se echan pestes unos de otros contigo delante "A ese no le hagas ni caso, no se entera de nada.", "Si mi hermano te pide las llaves, no se las des bajo ningún concepto.", "Las idiotas de mis 2 hermanas no quieren aceptar, quieren más dinero, yo me conformaría."
Todo eso se evidencia especialmente cuando los hermanos son mayores. Cuando ya tienen vidas independientes y la "hermandad" se limita a lo que fueron de pequeños. Sus padres ya no están, así que lo único que les vincula realmente son las propiedades que en cuanto puedan, venderán. Y esa es la relación que tienen los "hermanos", que en su día eran incapaces de irse de vacaciones un verano sin contar con todo el resto.
Dícese, que muy hermanos muy hermanos, hasta que tengamos familia por nuestra cuenta. En ese momento la hermandad se reducirá a una partida de nacimiento. Por lo menos, en muchos de los casos.
Darse cuenta de todo esto siempre te hace pensar en la gente que te decía "Que lástima ser hijo único, si hubieses tenido un hermano verías que bien". Porque ya en su día pensaba lo mismo: Está bien tener hermanos si te salen bien. Si no, los terminas sufriendo más que disfrutando.
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