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sábado, 23 de marzo de 2024

Perder la indulgencia con la edad

La pérdida o disminución de la indulgencia hacia los demás a medida que pasa el tiempo, es inevitable. ¿Qué entendemos por indulgencia en este caso? Pues la capacidad de disimular las culpas en los demás, especialmente de las cosas que degradan las relaciones entre personas.


De muy joven mi indulgencia por las cosas era total. Especialmente con los más cercanos, amigos, familiares. Precisamente en pos de que fueran bien las cosas, puesto que observé desde pequeño que la falta de indulgencia era precisamente lo que hacía que todo el mundo se peleara. Desde cosas importantes a soberanas tonterías. Siendo las últimas las que más degradaban las relaciones entre personas.


Cuando un amigo te mentía, le decías que no pasaba nada. Cuando veías alguien que afrontaba temas complicados por una causa directa suya, te prestabas a ayudarle. Y cuando veías que tenía visiones erróneas de las cosas, también se lo perdonabas. Pues entendías que hacía las cosas de esa manera porque no sabía hacerlas de otra.


Pero ya de más mayor, la indulgencia va en disminución. Y desde mi experiencia personal, es debido a la cantidad de sacrificios que haces, cosas que no te apetece hacer, la cantidad de personas con las que te ves obligado a tratar sin quererlo. Poco a poco, la tolerancia hacia las tonterías de los demás cada vez es más escasa. Y vas viendo cada vez más, que muchas de las cosas que les pasan es porque se emperran en no aprender de ningún error que cometen. Es más, los esconden y los justifican. Cosa que provoca que nunca aprendas nada, y que la sigas cagando hasta que las ranas críen pelo


Y esto lo he notado mucho en "amigos" cercanos que prácticamente han dejado de serlo por todo lo anterior. Porque a parte de ser unos desastres por muchos motivos que no mencionaré, no sólo esconden los desastres sino que además fingen. Lo cual me ha hecho perder cada vez más el interés tanto en ellos como en sus cosas, porque ves que además, no sirve de absolutamente nada tener tal interés. Especialmente cuando ves que mezclan "ir totalmente a la suya" con "cagarla continuamente" con todo. Y se te terminan las ganas de ayudarles, de estar ahí para ellos y ni siquiera de hablarles.


Como digo todo esto lo he ido notando con el tiempo. He intentado evitarlo, porque sé que si dejas dicha indulgencia de lado incluso empezará a caerte mal quien antes te caía bien. Y así ha sido. Y quedas un día con uno de estos sujetos, que te cuenta:


"Bueno, al final no me he apuntado al curso que iba a hacer para mejorar mi puesto de trabajo. Porque claro, fui ayer por la tarde a la matrícula (era el último día para hacerla, idiota) y ya no me dejaron matricularme. Qué cabrones. Pero bueno, un añito más en la empresa temporal y ya está. Porque tampoco pasa nada. Además, he conocido a una chica y nos estamos viendo los sábados. Y quedamos para f*llar y tal, cada sábado f*llo, oye."


Lo que antes hubiese disimulado y hubiese dicho "Oye pues que bien, me alegro mucho por tí." hoy día sería algo como: 


"O sea que has sido el único lerdo de todos que ha ido el último día para matricularse, y no lo han dejado entrar. El único tonto del culo, de 35 personas que sí impartirán dicho curso este año. Y en vez de decir "ostras, vaya cagada la mía" lo que haces es aparentar que da igual, y decir esas chorradas de cara a la galería para quedar bien. Cosa que te hace quedar aún peor, pero para variar ni cuenta te das. ¿Y qué coño de falta te hace quedar bien conmigo? 

De lo de la tía ni hablemos, tienes 31 años pringado. ¿Qué tiene de especial que hayas conocido a una tía para revolcarte con ella en la cama? ¿Compensa eso que te vayas a pasar un año más trabajando por 13€ la hora?"


Porque conforme nos hacemos mayores, se supone que nos tomamos las cosas más en serio. Y unos tipejos que de lo poco que se preocupan es de lo que los demás vean de ellos, al final se convierten en un lastre. Que con 30 años, ya puedes ver todo su futuro por delante de todas las tonterías que dicen para no reconocer, que se lo montan todo de la peor forma posible. Por otra parte, porque no saben hacerlo mejor.


Siempre recuerdo el caso también de un colega instalado en la inconsciencia más absoluta, que no fue capaz ni de terminar un ciclo formativo de grado medio por un seguido de incomparecencias, suspensos y un esfuerzo elevado a cero en todo. Instalado en el infantilismo más crudo, jugando a jueguecitos de ordenador y sin aportar un puñetero euro a la familia en años y años. Viene a ser más de lo mismo. En la época ya decía gilipolleces gigantes para justificar todo lo que -no hacía- y seguir apalancándose metido en un absurdo enorme, ya que conforme pasen los años te tendrás que dedicar a algo te guste o no, aunque ahora escondas debajo de la alfombra que eres un inútil casi confeso.


Si a eso además le sumas que tenías que hacer oposiciones para verle, insistir, insistir y más insistir cosa que al final con el tiempo cansa. Porque tampoco ven que la insistencia tiene que merecer la pena. ¿Y dónde está el sentido en tener que insistir hasta el cansancio para ver a un tío que ni dice, ni cuenta? Pues ninguno. Y en eso también influye el fin de la indulgencia. Que dejas de llamarle, porque no merece la pena gastar tiempo en personas que ni van, ni vienen. Ni suben, ni bajan. De hecho, son más un lastre para los demás que otra cosa.


"Sí, bueno. Ahora estoy con temas de inversiones. Desde mi cuarto, claro. Y voy saliendo más de casa. Voy al taller de mi hermana, a hacer chapuzas allí. Pero buf, llevo mucho sin currar... Y me da mucha pereza todo, pero sí, llevo mucho sin currar... Ah, y que sepas que en todo el verano no he ido ni un dia a la playa con vosotros porque no tenía bañador."


Y más de lo mismo otra vez. Con 20, 21, 22, 26. Hubieses disculpado todo lo que dice en pos de seguir siendo amigo suyo. Con más de 30 y viendo la indiferencia total que ha marcado dicha "amistad", le dirías de todo y más para acto seguido, irte a tu casa sin perspectiva de ver más a ese tío, o por lo menos en unos cuantos meses sin ningun ansia de más. De nuevo, ahora sería distinto:


"Pero de qué coño de inversiones hablas, si no trabajas. ¿Que llevas mucho sin currar? Pero si no has trabajado nunca, tío. Nunca. No sabes lo que es levantarse un lunes e ir a trabajar, no sabes lo que es seguir una rutina. O sea, no sabes nada de nada. Porque nunca lo has hecho. Y el simple hecho de no tener que hacerlo lo dice TODO de tí. Con 31 años contando mierdas de que "estás en las inversiones" cuando no fuiste capaz ni de terminar un ciclo medio a los 19. Y de mientras, tu madre deslomándose a trabajar mientras juegas a puñeteros jueguecitos de ordenador. ¿Que no tenías bañador y por eso te has pasado 3 meses sin decir que sí a ninguna propuesta? Que te espabiles, coño. Y deja de contar milongas a la gente, que no somos idiotas."


Todo esto compañeros, es lo que anuncia el fin de una amistad. Amistades que se cimentan en cosas, que si no se mantienen terminan en esto. En un sinsentido de vidas vacías que además, no hacen que ir a peor en un absurdo silencio y además, por pura voluntad de que siga así. Están mal porque quieren estar mal, en resumen.

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