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miércoles, 29 de mayo de 2024

El mundo de la imagen y la otra realidad

Promoción de la mujer en el deporte. Anuncios enfocados a mujeres por todas partes. Las marcas deportivas, yendo corriendo a buscar mujeres de todas las edades para iniciar campañas publicitarias y de paso que llenan el saco, tener contentas a las mujeres que promulgan quejas vacías sobre lo "invisibilizadas" que llevan toda la vida en el mundo del deporte. 


En internet, no pasan dos segundos sin que te aparezca una tipa en unas mallas deportivas tan apretadas como las tuercas de un submarino, un sujetador "deportivo" y todo el 'apparatus' sin ni siquiera estar en forma. El mundo de los espejismos gigantes, a veces mucho más importantes en sociedad que la realidad misma.


Más que nada porque ellas parecen contentas con ello. Mujeres en la portada de Decathlon, gimnasios para mujeres, clases dirigidas exclusivamente a mujeres (cuando nunca han existido clases dirigidas exclusivas para hombres...) y un largo ecétera de cosas que al final, ¿qué tanto por ciento de realidad y de falsedad tienen?


Pues realidad más bien poca. Casi siempre me siento tentado de tocar este tema porque llevo 14 años yendo al mismo gimnasio, y he tenido la oportunidad de ver las salas de fitness durante todas las oleadas de modas que hemos ido viviendo. Y he podido percibir en primera persona todo el "follón femenino" que llevan montándonos los últimos años. Y cómo no, también he podido comprobar lo que hace la gran aplastante mayoría de mujeres en el gimnasio.


Pues lo que hacen es hacer una serie, y hablar. Hacer otra serie, y seguir hablando. Muchas de ellas, directamente se sientan en los bancos a mirar Instagram o en su defecto, a publicar cualquier cosa que estén haciendo en el momento (perdiendo en esos momentos el poco bombeo que podían tener los músculos y por tanto, no sirviendo para nada lo que hacen). Otras tantas, con todo el kit entero de mujer no-deportista moderna: Mallas de compresión, zapatillas de deporte, el 'top' de turno de color fluor y diez mil pijotadas más que en el fondo, no emplean. Ya que difícilmente sudan. Eso también resulta determinante.


Aunque en el fondo, no es de extrañar. El entrenamiento de musculación en sí tiene una parte importante de querer ir al máximo por lo menos, en alguno de los ejercicios que se hacen. Cuando ves a los hombres ayudando entre 3 a otro que está terminando una serie, gritando como un condenado porque no puede con su alma, y luego ves a una chavala de 20 años con el ombligo al aire levantando una barra que pesa 5 kilos, lo entiendes aún mejor: Todo el tinglado que han montado no tiene sentido.


Tendría sentido si no hubiesen montado todo el circo revindicativo-pasivo-agresivo atiborrado de reproches y siempre pintado de "el gimnasio no es sólo para hombres" como si algún hombre en la historia hubiese dicho que las mujeres no pueden ir al gimnasio. Cuando es una obviedad como un piano que sí pueden, siéndolo también que jamás van a llegar ni a un 30% de rendimiento de un hombre medio.


Y ahí está toda la cuestión. Que un tipo de 90kg como yo pueda subirse a una barra y hacer 12 dominadas, mientras al lado tengo una chica que pesa lo mismo que yo, haciendo pierna y glúteo con 20kg. Porque de la pierna, el glúteo y poco más no las sacas. Es evidente: Ellas van allí exclusivamente a mejorar su figura, mientras que los hombres van por otros tantos motivos que poco tienen que ver con lucir el culo en verano en la playa.


Con lo cual tenemos la conclusión básica delante: En realidad y en la práctica, nada ha cambiado. Todo lo reducen a mezclarse entre los hombres que por otra parte, llevan toda la vida haciéndolo y ahora lo hacen ellas también, a un nivel muchísimo más bajo y montando mucho más follón. Personalmente me recuerdan a niños pequeños. Casi todo, además, está centrado en la ropa y en la "seguridad en sí mismas" que tienen que tener para ponerse dicha ropa. Mientras que los hombres, de variopintas clases, edades y constituciones físicas, no reparan un 'cagao' en lo que se ponen. A muchos, los ves vestidos con camisetas de esas que regalan las empresas. En plan "citroën" o cualquier tienda de suministros.


Ellas, gastan el cuadruple de tiempo en analizar lo que las demás llevan, en si cuando entran a la sala hay más o menos mujeres enseñando el ombligo y en función de eso, se quitan la camiseta para lucir su importantísimo sujetador deportivo, o no. Muchas veces, se quitan la camiseta para a los escasos cinco minutos, volver a ponérsela. Mientras los hombres de alrededor, sin entender mucho, sudan la gota gorda igual que llevan haciendo 40 años. Algunos de ellos, dejándose el jersey puesto en pleno verano para sudar más. Lo cual también es de locos, para qué negarlo.


Es el claro ejemplo de quien sólo ve el plano físico de las cosas (figura, lucir, sentirse bien en ropa de baño) y quien ve el plano deportivo y de 'performance' del asunto. Más que nada porque como decimos, muchas de ellas ni siquiera sudan. Y no es algo que veas un día, sino que llevas 13 o 14 años viendo que no sudan. Cosa que es normal, porque es imposible poner a prueba el metabolismo a base de no esforzarse creyendo que ya te estás esforzando. Si alguien va al gimnasio y no suda, no se está esforzando.


Igual que si alguien va a correr, en bici, a andar por la montaña o a hacer escalada sin sudar, algo del proceso está fallando. Pues ahí tenemos una interminable lista de mujeres luciendo "tops" nike de 40 euros la pieza, sin sudar al cabo de 50 minutos de lo que ellas llaman "entrenamiento". Lo cual consiste en hacer culo, un poco de culo y al terminar, culo. Y luego glúteo, que lo olvidaba.


Si no hubiesen organizado el tinglado de quejas vacías que han montado, ni siquiera sentiría la necesidad de escribir todo esto. Pero ante tantos años de oír quejas que suenan más a infante prepuberto que otra cosa, al final terminas cansado de verlas haciendo el tonto en los gimnasios para perder unos cuantos kilos y lucir el bikini en verano, lo cual es prácticamente lo único que les importa. La estética, el físico, cómo les quede la ropa, qué dirán de ellas en las redes sociales cuando publiquen lo que por otra parte, todo el mundo publica.


Y aquí me veis. Con 31 años, 14 años de rutinas a las espaldas, levantando 100 kilos de press, y con un total de -0- publicaciones en Instagram de lo que hago o no en el gimnasio. La chica que tenía hoy al lado lleva 1 año, y más de 240 publicaciones en sus redes. Verificado. Cada uno demuestra con lo que hace (o con lo que no hace) sus inquietudes ocultas. Y digo ocultas porque ni en cinco vidas bisiestas reconocerían nada de esto. Igual que los niños pequeños, por otra parte.


Señoría. No hay más preguntas.


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