Vistas de página en total

martes, 25 de junio de 2024

Pesadez ultra izquierdista en TV

Hoy después de comer he cometido el error de sentarme delante del ventilador con la tele puesta. Estaba puesta la típica serie-culebrón de líos entre parejas y familias. Lo más típico y tópico del mundo, vamos.


No llevaba ni cinco minutos escuchando y he oído la frase: "Ah, no. Es que yo con gente homófoba y racista no me siento a compartir mesa. Lo siento, pero hay que anular la cena."


Ni cinco minutos han tardado en meter un episodio supuestamente antirracista y antihomófobo. Y decimos "supuestamente" porque hoy día todo lo que no sea hacer la ola al sinsentido habitual, inmediatamente es tachado de todo eso.


Prácticamente colocan en una situación de apartheid social a cualquiera que sea supuestamente "racista y homófobo", cuando esa persona todo lo que puede haber mostrado es su desacuerdo con la inmigración ilegal masiva o con cualquier detalle de las relaciones entre homosexuales. O sea, que ni opinar. Ni eso permiten.


Pero, ¿Quien no lo permite? Pues paradójicamente los primeros que se dan el lujo de opinar de todo y de nada insultando, llamando facistas, racistas, homófobos y demás etiquetas más que desgastadas. Estos mismos son los que arrancan de raíz el derecho a opinar de todo el resto, y lo peor es que el mainstream les hace caso.


Y eso es lo más intrigante de todo. ¿Por qué todo lo que dice la izquierda ideológica se eleva a categoría de tesis? Lo dan por bueno tanto unos como otros, aceptando sus insultos e intentando esquivar sus descalificaciones. Que por otra parte, no tendríamos por qué "intentar rebatir" teniendo en cuenta que son mentira.


Porque llamar a una persona racista por criticar la inmigración masiva ilegal, es mentira. Y llamar a alguien homófobo por no comulgar con cada una de sus diatribas, es otra mentira. Porque los demás no se convierten automáticamente en lo que ellos quieran definir. Parece que tanto los progresistas como los opositores hayan dado por bueno que sea la izquierda ideológica quien ponga los límites a las ideologías. La derecha conservadora (tanto nacionalista como no nacionalista, regional o no, a nivel estatal, o no) ya ni siquiera intenta acallar las acusaciones, sino que se suma discretamente al carro progrehappy, como Isabel Díaz Ayuso, Junts per Catalunya, parte del PP e incluso Ciudadanos.

Pues parece que, por defecto, llevamos años dando por válidos sus discursos hasta el punto de impregnar televisión, prensa, medios digitales, cultura, ministerios... Incluso un Gobierno entero. Lo que como siempre no queda claro, es el por qué. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario