Vistas de página en total

jueves, 11 de julio de 2024

Estar exclusivamente para tí mismo te convierte en tonto/a

Como he dicho muchas veces, las personas que se guían exclusivamente por lo que ellas sienten/piensan, se convierten en tontas. Y eso no es tan sólo una teoría, sino que se termina traduciendo en cosas bien negativas para ellos/as.


Vamos a poner un ejemplo tontísimo para explicar esto: Tengo un amigo ultra egoísta. Eso no lo convierte directamente en mala persona, sino que a la mínima que algo no le encaja en lo que él piensa/siente, no lo hace. No se adapta, no es flexible para con los demás. Y eso a la práctica, le lleva a estar solo en muchas ocasiones. Y él, limitándose a hacer "lo que le apetece o no" en cada ocasión, no se da cuenta de que comportándose así lo único que consigue es que nadie cuente con él para nada.


Es tan notable el caso, que con el paso de los años no ha quedado prácticamente nadie que le proponga hacer nada. Eso lo ha conseguido a base de rechazar propuestas, mentir, hacer ver que estaba ocupado cuando no lo estaba (y encima, lo han pillado en varias ocasiones)... Y un largo ecétera. La cuestión, es que se guía más por lo que siente en el momento (si le apetece, si no le apetece) que en las consecuencias que acarreará ir a la tuya el 100% de las veces. Esto lo evidencia la siguiente distinción:


Versión 1:


- Oye, ¿te apetece tomar algo esta noche?

Yo: (Pensando: La verdad es que no mucho, pero como sé que mañana no lo podré hacer y la semana pasada ya no quedé con esta persona, me desperezaré e iré un rato. Gano más que pierdo.) Sí, vayamos


Versión 2:


- Oye, ¿te apetece tomar algo esta noche?

Él: No. (Acto seguido deja de contestarte hasta el día siguiente)



Una situación exactamente igual, con procesos mentales muy distintos (en su caso, nulos) guiados exclusivamente por el apetecer-no apetecer igual que haría un niño de 10 años. Un comportamiento totalmente distinto, en el que el primero provoca que a tí se te sigan proponiendo cosas y al otro, no. Obviamente instalado en la ignorancia absoluta, de no darse cuenta de la impresión que causas en los demás al hacer unas cosas u otras. Y en cómo influirá tu "apetecer" día tras día, mes tras mes, año tras año.


Y en lo que termina influyendo es en lo siguiente: En el que tus cercanos desaparecen. No figuras. Ni sumas, ni restas. Todo a tu conveniencia. Todo a tu apetecer. Quien se pueda llegar a creer que esta fórmula funciona, vive en Narnia rodeado de magos.


Por eso siempre digo que guiarse por los sentimientos y sensaciones está bien. Pero centrarse exclusivamente en lo que nos transmiten esas sensaciones a primera de cambio, nos convierte en tontos. Porque nos impide ver en qué se traducirá estar siempre centrado exclusivamente, y únicamente en nosotros.


Al final el "yo" y el "nosotros" sencillamente se resumen en una persona sola. Sin capacidad alguna de adaptación, de empatía y por tanto de afianzar nada con nadie. Lo peor de todo, es que n-a-d-i-e se de cuenta de lo aquí relatado, y partiendo de un ejemplo muy tonto y sin importancia, esta conducta se acaba traspolando a casi todo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario