Hoy, sábado, volvía del gimnasio como cualquier otro día. Hablaba con un amigo, a ver si conseguía sacarle a tomar alguna cosa para variar, ya que lleva varios meses desaparecido.
Cuando decimos desaparecido ya sabemos a lo que nos referimos: Novia, novia, y más novia. Y para rematar, familia de la novia, más novia y ya finalizando: Novia.
Es una cosa incomprensible, pero desisto. Se sienten tremendamente estimulados/as por todo eso. En cuanto empiezan no saben hacer otra cosa. No tienes claro en qué punto empieza el disfrute y donde empieza la inercia. La cuestión es que es casi imposible mantener el contacto con alguien que tiene pareja. El contacto vuelve cuando la pareja se ha arruinado. Lo cual aún te quita más las ganas de tener contacto con esa persona.
Y en cuanto llegas al punto en el que casi todo el mundo que conoces es así, es cuando toca cerrar una etapa de una vez por todas. No siempre es fácil de asimilar. Pero hay que aceptar que la gente se vuelve lela integral en algún punto de su vida. Y ese punto se sitúa entre los lapsos que comprenden tener pareja o no tenerla.
Ese amigo me ha respondido textual y literalmente: "Pues me he comprado una lata de anchoas premium en el Corte Inglés y algo de cenar. Así que me voy a casa con la novia y mañana será otro día. Pero tenemos que quedar, ¿eh? Porque tenemos que quedar. Ya ha pasado demasiado tiempo."
Ya ha pasado demasiado tiempo, pero te vas a tu casa a comerte una puta lata de anchoas premium. Un sábado a las 21:00h. Y a estar con las persona con la que llevas compartiendo rutina los demás 365 días del año. Me pregunto en qué punto de la vida la gente se convierte en lo más típico, tópico y desgastado del cosmos. Además, sin ningún reparo en mostrar por activa y por pasiva, que lo son.
De hecho, siempre me sorprende que a la gente no le provoque vergüenza ajena el mero hecho de contestar una cosa así. ¿Una lata de anchoas premium? ¿En serio?
Años atrás, este mismo amigo me hubiese insultado si le hubiese respondido algo así a él. Pero como siempre, parece que el nivel de tolerancia rebasa límites insospechados cuando a ciertos individuos les pones una boba al lado. Tolerancia sólo con ella, claro. Si toca comerse una puñetera lata de anchoas en casa un sábado si ella así lo quiere, así será. Pero para todos los demás la tolerancia seguirá siendo la misma: Ninguna.
Poco a poco, el desprecio hacia todos aquellos que considerabas parte de tu vida va en aumento. Te vas dando cuenta de que no sólo no forman parte de tu vida, sino que responden a poco más que a instintos que parecen no tener nunca fin. Esos instintos sólo los sacia el sexo opuesto (desde su punto de vista), y tú ya no pintas nada ahí con el paso del tiempo. Ni viceversa, porque cuando necesitan alguna cosa ya no te apetece ayudarles. Tampoco te apetece escuchar sus historias, sus diatribas. Porque ya no hay vínculo que motive a escuchar nada de eso.
Dicho vínculo indudablemente, lo liquidan ellos/as mismos/as. Centrándose exclusivamente en dicho satétlite que puede formar parte de su vida desde hace poco tiempo o mucho, pero que se convierte en lo único que existe. Lo cual, ya demuestra de por sí la cantidad de implicación que requiere una pareja (o sea, ella, en femenino) para que funcione de alguna manera. En parte les entiendo. Aunque entenderles me quita todas las ganas de tratar con ellos/as, aunque sea por breves momentos.
El mismo día que dicho amigo me ha contestado esta soplapollez, ha habido otro que tampoco se ha quedado corto. Otro que sigue el mismo caminito de mamporrerío, calzonismo, limpiapanties y demás apelativos relacionados con ser un lamerabadillas. Este tipo, ayer me repitió cincuenta y cinco veces que este sábado por la tarde tendría la tarde libre "porque ella trabajaba". De nuevo, nos aflora el desprecio: ¿De verdad necesitas que tu **** pareja esté trabajando para poder hacer algo un sábado por la tarde? ¿Es tu novia o tu abuela octogenaria? ¿Necesita cuidados intensivos? ¿Es un bebé de pañales? A partir de aquí, es todo ridículo.
La cuestión es que dale que te pego con repetir que tendría la tarde libre. Ni siquiera me lo creí. Me preguntó si yo estaría disponible. Le dije que sí, pero directamente le dije que no me creía que iba a estar libre. Sólo era necesario que la boba de turno emitiese un estornudo para que fuese corriendo para allá, paquete de cleenex en mano.
Total, que dicho sábado sobre las 16:00 de la tarde le pregunto: Qué al final, ¿has tenido la tarde libre o te has ido a Cracovia a visitar a la tatarabuela segunda de tu novia? Ya me lo tomo a cachondeo.
Su respuesta ha llegado dos horas después de preguntarle, con una frase que prácticamente no se entendía, más allá de la palabra "playa". Para inmediatamente después, no volver a responder en lo que quedaba de día. Una vez más, después de esto, ni que hubiese contestado habría quedado con él.
Vete tú a saber qué porras habrá surgido para pasar de "tener la tarde libre, podemos hacer algo" a "estoy en adjkslfjasdklfjasdkl si playa jaja jeje jojo" y no responder más en las 14 horas restantes de día. Tampoco me importa un pito lo que haya ocurrido. Aunque está bastante claro que -la- diamante en bruto personificada algo ha tenido que ver. Y cómo él sabe perfectamente que esto es una vergüenza, te acaba diciendo cualquier chorrada para matar el tema, y entonces ya deja de contestar lo que queda de día para destinarlo, de nuevo, a la boba acaparadora de atención. Lo bueno que tienen estas personas es que ellas mismas te quitan las ganas de verles. Y mucho menos aún de escuchar sus mierdas.
Porque no se dan cuenta, pero haciendo esto lo único que consiguen es matarlo todo. Y no creo que su propósito sea matarlo todo. Sino que como siempre, ir exclusiva y únicamente a "lo tuyo" lo que termina causando es que te lo juegues todo a una carta. Y por la cuenta que les trae a todos estos, espero que dicha carta les funcione bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario