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jueves, 24 de octubre de 2024

Asnos montados en moto

Antes de empezar la verborrea habitual, decirles a los moteros auténticos que esta entrada no va dirigida a ellos. Con moteros auténticos nos referimos a aquellos que siempre han sentido una pasión real por el mundo de la moto, y no se limitan a montar escándalo por calles estrechas de ciudades desde hace cuatro días contados.


Con el auge de los vehículos eléctricos e híbridos, y las restricciones implantadas por muchos municipios para poder circular hay mucha gente (pero mucha) que ha descubierto la sopa de ajo: Las motos.


Simplemente como una opción de movilidad. No porque sientan devoción por la moto, no porque desde pequeños sueñen con montar en moto, no porque tengan una pasión en particular: Simplemente es más barato que comprarse un coche eléctrico/híbrido.


Bien, pues simplemente por esta razón en el año 2023 se vendieron un 20% más de motocicletas que el año anterior. Un 20% puede parecer un número moderadamente normal, pero estamos hablando de 200.000 motos más en el territorio nacional que un año atrás. Esto dependiendo del municipio del que estemos hablando, es inmediatamente traducido en un follón constante que se ha notado de un año para otro. Imaginaos un municipio de 100.000 habitantes en que de un año para otro, dejas circular a 15.000 motocicletas más que el año anterior. Pues el resultado que obtienes es un ruido insoportable hasta altas horas de la mañana porque además, la gente hace lo que le da la puñetera gana.


Porque como siempre, cuando algo empieza a popularizarse por "X" razón es cuando empiezan las molestias. Las autoescuelas están registrando números récord en solicitudes de examen para el permiso A2 y los fabricantes de motocicletas han sacado más modelos en tres años que en los últimos 20 años de producción. Todos esos modelos, adaptados a una nueva generación de "motoristas" que de motoristas no tienen ni el nombre. Nunca había ocurrido que la población se comprase motos por conveniencia y no por afición. 


Lo que tenemos es una generación entera de personas comprendidas entre los 20 y los 30 años, cambiando los tubos de escape de motos de gran cilindrada (porque antes ocurría con los ciclomotores o vespinos, ahora hemos ido más allá) montando un sidral de tres pares de narices por cualquier calle de tu ciudad, sin cambiar más de una o dos marchas. A las 12 y media de la noche en el salón de tu casa, escuchas:


"vvvvRROOOOOOOOOOOOmmmmMMmmm...." Un imbécil en la primera marcha de la moto, subiendo a siete mil revoluciones por minuto para dejarlas caer, en la misma marcha, y seguir a 30 km/h montando un escándalo que merece, por lo menos, un tiestazo en la cabeza.


Y si fuese uno. Pero es uno, y otro, y otro. Y a las tres, y a las siete. Y a las 12, y a las 3 de la mañana. Cosa que si echas la mirada atrás, no ocurría hace dos o tres años. Se bajan de la moto dos asnos del orden de los pollinos en casco, y se ponen a hablar a las dos de la mañana con las motos encendidas "bla bla bla bla, porque yo bla bla bla, y he cambiado el tubo bla bla bla".


¿Moteros? Las narices. Dos bobos integrales tocando las narices a las tantas de la madrugada sin pensar en poco más que en tontadas. Sería el resumen.


Hay un tullido mental en concreto que entra a trabajar a las 7 de la mañana y cada día, sin excepción, enciende la puñetera moto a las 6:30 y la deja encendida durante 10 minutos de reloj, dejando resonar el follón inspoportable en su garaje molestando al barrio entero. Es prácticamente imposible que una sola persona a título personal pueda molestar más, en menos tiempo. 


"He cambiado el tubo". Un idiota que hace tres meses que se ha comprado esa cafetera a dos ruedas para poder circular sin que le multen por contaminación, montando un escándalo digno de Calafat, Jarama o Montmeló. Sin motivo, porque sí. Bueno, porque su amigo Pedro también lo ha hecho. Entonces "yo también".


Cada vez que alguien me comenta algo de este tema termina por caerme mal. Porque demuestra exclusivamente ser como todos los demás. Demuestra también, importarle un pedo la cantidad de molestia que puede generar un sólo imbécil motorizado a lo largo de calles, calles y más calles. Uno sólo se deja escuchar tranquilamente casi un kilómetro de recorrido. Sin-motivo-alguno. Más allá de "sentir él mismo" el poderío de su trasto a dos ruedas.


"Si porque he estado pensando en ponerme un tubo Akrápovic" explica Carlos, que desde hace menos de cuatro meses ha adquirido una Kawasaki z900 limitada en papeles, porque su carnet no le permite conducir la moto a máxima potencia. Es difícil ser más patético.


En ocasiones me imagino a estos tipos con sus "tubos akrapovic"que las propias marcas advierten de ser para uso exclusivo de circuito (o sea que imaginad el escándalo que montan los muy majaderos e idiotas clínicos) con una mordaza atada al puro del tubo de escape y disfrutando en todo su esplendor con la boca abierta, del humo emanante del tubo. Ah, sí. Dale gas, dale. ¿Vaya disfrute, eh? Y no se te ocurra toser, que estamos disfrutando del motociclismo.


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