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domingo, 4 de mayo de 2025

El engaño vital

El engaño que dura toda una existencia, en muchos casos. Durante toda mi vida, he ido escuchando las mismas frases viniendo de multitud de personas distintas. Frases que corresponden a sentimientos, a sensaciones que afloran en una persona en unos momentos u otros.

Una frase recurrente que escuché una vez tras otra de distintos individuos/as, fue que "la gente es muy falsa". A mínima que detectaban que alguien respondía por compromiso, o que les trataba de una manera que ellos/as consideraban insuficiente o injusta para con ellos. "Es que la gente es muy falsa, cuesta mucho encontrar personas en quien confiar."

Lo más "curioso" es que esos mismos que decían esas frases les pillabas mintiendo, fingiendo y siendo falsos con regularidad. No sólo era dificil confiar en los que parecían falsos, sino que también era difícil confiar en quienes llamaban falsos a los demás.

Y no hizo falta reflexionar demasiado para entender que las personas se perdonan la falsedad que ellas mismas protagonizan. Y sólo detestan o critican la falsedad (u otros títulos pertinentes) que perciben de los demás. Con lo cual, son incapaces de hacerse cargo de que los demás, simplemente, actúan como ellos mismos. Todo el mundo responde por compromiso (ellos mismos, también). Todo el mundo miente en ciertos contextos (ellos mismos, también), y todo el mundo puede parecer falso a veces, incluso cuando no lo está siendo (ellos mismos, especialmente).

Eso nos coloca en una tesitura de engaño total, en el que la persona que se perdona su propia falsedad y otros defectos, es la víctima de todo. El "uno" es la víctima de los demás. Mientras que ese "uno" hace exactamente lo mismo de lo cual se queja. Y te pasas toda una vida escuchando esas frases viniendo de personas, que en su día a día son igual de falsas (como ellos/as dicen) que los demás. 

¿Qué nos queda en esa situación? Pues mucha gente mirando por una mirilla (que son los ojos físicos) sometidos a un engaño brutal, que por lo general dura una vida. Recordando las veces que les han mentido, que les han hecho daño. Y guardando en un cajón a patadas todas las veces que ellos/as mismos/as lo han hecho. También olvidando convenientemente los motivos por los cuales han pasado ciertas cosas. Colocándose en una posición falsa de "víctima de todo".

Os sorprendería la cantidad de personas que desde bien jóvenes, viven así. "Sí, es que este me ha hecho esto y lo otro, y no se lo perdonaré porque tal y cual." Mientras tanto tú piensas: Pero si todo esto que te está pasando es porque te pillaron mintiendo la primera vez, y por lo tanto ya no te tienen confianza. Y por eso te tratan como te tratan. 

Es decir, que toda la cuestión viene de no juzgarse a sí mismos ni un mínimo (algo que intentan evitar a toda costa, incluso mintiendo más cuando les pillan en situaciones comprometidas) pero juzgar con toda severidad cualquier cosa que venga desde fuera. La fórmula secreta para la infelicidad, la insatisfacción y la falsa injusticia.

La sorpresa viene cuando siendo mayores, lo siguen haciendo. Con 40, 50, 60 años. Acusándose mútuamente por faltas que todos han tenido, pero ninguno se atreve a reconocer las propias. Una situación muy básica y primaria, que nos lleva a una enorme mayoría de desavenencias entre personas.

Es el auténtico engaño vital. El engaño de pensar que las cosas te pasan por nada. Que tienes "mala suerte". El engaño total de pensar que si alguien te trata mal, es sin motivo. El engaño de no ser capaz de percibir cómo los demás te ven. Algo que es totalmente imposible en un modelo que inculca el "que no te importe lo que los demás piensen de tí", y el "haz las cosas por tí y para tí". 

Sigue toda una vida haciendo ver que no importa lo que los demás piensen de tí. Y el resultado será una mezcla entre engaño, ceguera y disgustos que además, siempre atribuirás a los demás. Mientras el uno que mira por la mirilla, está exento de toda culpa. El inocente. Pero el inocente engañado.



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