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domingo, 17 de agosto de 2025

¿Cómo han influido las redes sociales en el comportamiento humano?

Hay temas que no se hablan mucho. Temas que se viven subjetivamente e individualmente de una manera, y no se comparten con los demás. Y uno de ellos es este: Cómo nos han cambiado las redes sociales.

Las redes sociales empezaron como una herramienta, poco más. Una herramienta para compartir cosas con tus conocidos. Pocos años después, ya no hacía falta que fuesen conocidos tuyos para enseñarles tus cosas, puesto que las cuentas y las páginas se hicieron públicas. Y con el paso de los años, directamente son personas desconocidas, en su mayoría, quien sigue las actividades de los demás.

No se trata de una casualidad que, con el tremendo auge de las redes sociales casi todo lo que nos envuelve esté relacionado con estas: Publicidad, perfiles públicos, marcas de todo tipo anunciando sus productos, el nacimiento de los mal llamados influencers convertidos en personajes notorios, aparición de redes sociales en todos y cada uno de los marcos de nuestra vida diaria... y un largo ecétera

Hoy en día es prácticamente imposible concebir cómo esta entramado todo, sin redes sociales. Puesto que lo han permeado todo, más allá de que un individuo concreto crea que "no sirva para nada tener redes" básicamente porque a él no le conoce nadie. En este punto los subjetivismos poco importan, y lo que está claro es que han convertido las redes en el negocio del siglo XXI. 

Y no sólo el negocio, sino la maquinaria que provoca que masas enormes de personas hagan o dejen de hacer cosas que antes no hacían. Tampoco se trata de una casualidad el enorme auge de las actividades deportivas (por y para la imagen y no para el deporte en sí) y que la figura del "influencer fitness" se haya convertido en la más común de Instagram, o TikTok. Nunca en la historia del deporte ha habido tantos socios (y especialmente, socias) en los gimnasios como ahora. Nunca en la historia de los suplementos deportivos las marcas habían vendido tantos productos, y nunca en la historia (general) tantos desconocidos se habían dedicado a subir a internet, simples fotos de ellos/as mismos/as.

En cuanto a materia deportiva, han conseguido colocar casi todo este tema en el eslabón de la pura apariencia física. Más que nada, porque no han puesto de moda la natación, el waterpolo o el tenis de mesa. Han puesto de moda la musculación, el fitness, el culturismo y todo lo satelital a estos. Cada vez importando menos el deporte en sí o que alguien tenga cualidades físicas de base apropiadas o no para hacer deporte.

Porque no importa un pito el deporte. Lo que se busca son los resultados físicos tangibles estéticos de la actividad física. Lo que importa es lo que ha generado en los demás el hecho de ver, al día, cientos de perfiles de personas que físicamente están mejor que ellos/as. Cosa que antes no se veía. Entonces, la distinción resulta ridículamente simple:


Cuando las personas no veían constantemente gente en forma: Poca gente en los gimnasios.

Cuando las personas ven constantemente (en redes) gente en forma: Los gimnasios atiborrados de gente.


Es decir, que la masa principal de gente hace, en cierta manera, lo que se les dice que haga. Cuando no ven más que esporádicamente un cuerpo mejor que el suyo, no hacen actividad física. Cuando se les bombardea constantemente con cuerpos ideales en redes sociales, se apuntan en masa a "hacer deporte".


¿Es que no les interesaba antes? ¿Es que han descubierto de repente que les encanta el deporte? ¿Es que han encontrado una nueva afición?


No. Lo han visto en redes. Y a base de verlo, verlo y verlo más, han tenido que hacerlo también. Sin tener en cuenta que en redes solamente ves el 0.000001% de lo que representa la población real: Ves lo que el algoritmo quiere que veas y ves lo que los demás "siguen más".

Así que este es un ejemplo de cómo pueden influir las redes sociales en el comportamiento humano: Consiguen que la gente haga las cosas no por una iniciativa propia, sino por generar comparación compulsiva. Y al parecer, la comparación y el "sentirse mal porque los demás son mejor físicamente" tiene mucha más fuerza que cualquier otra motivación interna. Y esto dice mucho, pero mucho de la mentalidad de las sociedades occidentales actual.

Esto demuestra directamente la importancia vital, genuina e irrefrenable que tiene la opinión ajena para muchísimas personas. Especialmente, para todos aquellos que más lo niegan y dicen hacerlo "para ellos mismos/as". Lo hacen para ellos, pero publicándolo constantemente para que todos los demás lo vean, ¿eh?

Bienvenidos al infantilismo del siglo XXI. La época más avanzada científicamente, tecnológicamente. Y la más infantil de toda la historia, al mismo tiempo.


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