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jueves, 21 de agosto de 2025

Culo veo, culo quiero

Nunca una frase tan típica y arraigada en el refranario español había tenido tanto sentido como hoy día. En vez de intentar exprimir demasiado las palabras, utilizaremos un ejemplo gráfico para explicar lo que quiero comentar.




Han brotado como auténticas setas, a cientos de miles: Mujeres que parecen chavales, tanto en su estética como en su físico, en sus formas e incluso en una anti-feminidad forzada que evidentemente, hay que buscar a propósito. Es decir: Todo es una intención. No se trata de un -todo- espontáneo.


A partir de aquí surgen muchas preguntas, muchas de ellas sin respuesta y otras tantas con respuestas infantiles como: "pOrQue noSoTraS QueReMoS, y No TeNeMos pOr quE dAr ExPliCacionEs", nivel digno de niños de 10 años.


La primera pregunta es por qué ahora existen todas estas chicas insultántemente jóvenes llevando a cabo, más tonterías con carga ideológica que nunca en la historia: Porque lo han visto en el exterior.


Y si lo han visto en el exterior (cosa que hace menos de una década no veían y por tanto, no podían imitar lo que no había) ¿por qué lo imitan ahora? Porque las demás lo hacen.

Y si las demás lo hacen... ¿por qué lo copian? Porque está bien visto.

¿Está bien visto que una chica imite la estética de un chico y por tanto, quiera parecerse a un chaval de su misma edad?


Por lo visto, .





Esta chica (que en otros vídeos podemos ver en sujetador y en un pantalón que se le mete por dentro de las nalgas del culo) podría ser tranquilamente un chaval de tu clase. Porque depende del día, se 'emperra' en parecerlo, y depende del día ya no. Esto es lo que llaman ahora "mujer al natural", y consiste en despeinarse a propósito, ponerte una camiseta talla L de hombre a propósito y en definitiva: Hacer el tonto a propósito.

Como siempre decimos, la gente empieza a hacer imbecilidades cuando ven a otros/as hacer tales imbecilidades. Hasta que no llega ese punto, no empiezan a hacerlas. Lo cual también explica mucho del "comportamiento social" de estas personas. Inician las chorradas cuando ven a otros iniciarlas y lo imitan. Hace una década, no encontrabas ni a una tía así. Hoy, las puedes encontrar por decenas de miles. ¿Es casualidad? Ni en la cara oculta de la luna sería una casualidad.

Además como no puede faltar, toda la 'cosa' tiene que girar entorno a lo más superficial, basicorro y elemental: El físico, que los demás comenten cosas de tu físico, que los demás miren tu físico. El cuerpo, el cuerpo y el cuerpo. Y nada más.

A parte de evidenciar de manera aplastante lo puramente material y superficiales que pueden ser, algo en lo que ni siquiera reparan. De que su único y puro interés es el lado material y tangible de las cosas, mientras que por su propia manera de hablar evidencian que no hay nada más. Que si les quitas su parte visual y tangible, no sabrían ni de qué hablar.




Tampoco puede faltar el 'videito' de turno enseñando cacha y lo que no es cacha, con un "pantalón" (si es que se le puede llamar de esa manera a unos calzoncillos boxer en público) metidos por dentro de la raya del trasero, totalmente normalizados hoy en día. Es decir: Lo queremos todo. Queremos parecer chicos porque la imagen de 'chica' es débil y frágil, pero al mismo tiempo queremos (en su justa medida) enseñar el culo exactamente igual que hacen todas.

Finalmente tenemos una mezcla de muchas cosas: 


- Si los demás lo hacen 'yo' también (lo que sea, aunque sea incoherente una cosa con la otra).

- Los sentimientos y sensaciones mandan: Si hay algo que 'necesito' hacer, lo hago aunque sea absurdo o contradictorio con otra cosa que haga.

- Si las demás enseñan nalga y culo hinchado, yo también.

- Si las demás ejercitan la espalda porque lo han puesto de moda, yo también.

- Si un día a la semana está bien visto vestirme como un chaval de 15 años, lo hago.

- Si ahora está aceptado grabarse compulsivamente a sí mismo/a, vídeos de 1 minuto hablando de la imbecilidad supina más ligera que se me pase por la cabeza...


Yo también lo hago.

El "yo" del personaje impera. El "yo" estomacal manda. El "yo" insaciable influenciado por lo que los demás hacen, con lo cual, es un -yo- frágil y cambiante quien direcciona esa brújula.

Culo veo, culo quiero. Literalmente, figuradamente y en todos los sentidos que se le quieran dar.


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