Vistas de página en total

jueves, 11 de septiembre de 2025

Mini consciencia personal

Cuando un día cualquiera tienes la ventana de la habitación entreabierta y escuchas a la vecina de abajo a grito pelado durante horas con sus dos odiosos y corrientes hijos, te preguntas si por un sólo momento se da cuenta de lo corriente y común que puede llegar a ser como persona.


Te preguntas si por un momento, se da cuenta en lo que se ha convertido su vida. Estar un día festivo a las seis de la tarde pegando gritos como si estuvieses solo/a en el mundo, mientras ese sonido penetra por todos y cada uno de los resquicios de los patios, haciendo que todo el mundo escuche en lo que consiste tu día a día: Gritar, imponer, intentar controlar la situación. Una situación que no sólo está descontrolada día a día, sino que además, no está muy claro a qué conduce.


Eso es algo que siempre ha tenido mucha mella en mí. Saber el por qué de lo que estoy haciendo. Para qué, con que propósito. Esto para algunas personas no tiene ningún sentido. Ni siquiera entienden a lo que me refiero. Porque ellos no sopesan las cosas antes de hacerlas, simplemente las hacen. Y el resultado de hacer las cosas por puro deseo interno (y temporal, porque ese deseo lo tienes ahora, no dentro de diez años) a veces no sale demasiado bien.


Otra cosa a la que siempre le he dado mucha importancia y nunca he visto que los demás se la den: El peso de valorar si merece la pena o no lo que voy a hacer, y si lo seguiré queriendo tiempo después. Nah, para qué. Hagámoslo. Puede que a los tres meses de hacerlo ya no nos estimule en absoluto ese 'algo', pero AHORA hagámoslo. Una manera de malinterpretar el 'vivamos aquí y ahora', traducido en malas decisiones y en problemas posteriores.


Pero para darse cuenta de que uno ha cometido un error, hace falta ver el error. Y el error no es haber pensado demasiado o no poder dar marcha atrás. El error es pasarse lo que dura toda una semana, de lunes a domingo, pegando gritos como si te fuese la vida en ello en algo que tú mismo/a te has buscado. El error prosigue cuando además, metida entre grito y grito, no te das cuenta de cómo has terminado. En qué se ha traducido toda esa línea temporal a la que llamas "vida".


Y así está: 18:00h de un día festivo. Prácticamente nadie en la calle. No se escucha un alma en ningún sitio. Pero de repente, escuchas: ¡¡No hagas esto!! (...) ¡¡Hazme caso!! ¡Paco, llévate a los niños a dar una vuelta!! (Ruido de atizarle un golpe a algo sólido) ... ¡Pablo¡ ¡No hagas eso! (Gritos de niños estandarizados sonando exactamente igual que todos)... ¡Fuera, al patio! ¡Salid al patio, fuera!


¿En el patio qué ocurre? Que terminas comiéndote tú el ruido de dos críos de 4 y 6 años de edad para no comérselo la tipa que da chillidos durante toda la tarde.


Lo más gracioso, es que esta individua se pasaba el día dando voces cuando sólo tenía un hijo. Entonces, tuvieron la mágica idea de tener otro a los dos años del primero. Entonces ya no sólo daba voces, empezó a dar el doble de voces.


¿Y el objetivo de todo esto es...? Más fácil, ¿el objetivo de todo esto, cual era? (...) ¿A dónde va todo esto? (...)


Suele haber ausencia de respuestas en este punto. Y cuando las hay, acostumbran a ser bastante tontas. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario