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sábado, 27 de diciembre de 2025

"Ay la lluvia, cuánto molesta la lluvia..."

Una cosa que siempre me ha dado bastante rabia (porque por si no lo habéis notado, sobre todo entro aquí a desahogar las cosas que me dan rabia) es que a las personas les molesten más las circunstancias dependiendo del 'quién' o 'qué' toque hacer.


(Imaginaos una escena de relativo mal tiempo en el exterior, aunque soportable):


Si una persona tiene genuinas ganas de hacer "X" cosa dirá: "No exageréis, no llueve tanto. Agarramos un paraguas y ya está."


Si una persona no tiene ningunas ganas de hacer "Y" cosa dirá: "Es que lloviendo es un rollo hacer nada. Mejor lo dejamos para mañana."


Si una persona no tiene ganas pero la novia dice que hay que hacerlo: No hay objección. Lo hará, exclusivamente por ahorrarse una bronca aunque le apetezca más un tacto rectal que salir de su casa.


Otro componente que añade rabiosidad al asunto es que estas cosas se las callan. Los dobles raseros, los gestos de cara dura. Las calzonerías. La cantidad de cosas que hacen sin tener ningunas ganas y sin poder ahorrárselo, cuando a tí te dicen que no o simplemente te dicen que "llueve y es incómodo" para quedarse en su puñetera casa. Sin embargo luego se la pasan haciendo el ridículo haciendo visitas a las hermanas de los demás, aguantando las chapas de los familiares de ellas y demás bobadas. Eso sí, sin decir NI PÍO


Y menos aún a tí, claro. No sea que te tengan que dar la razón y entonces exploten, directamente. Porque hay gente que antes de reconocer alguna de estas cosas preferirían implosionar como un obús nuclear.


La primera conclusión que sacamos es que a la gente no le gusta reconocer los motivos reales de las cosas. Porque piensan que reconocerlas les hará quedar mal, y por lo tanto mejor mentir o decir cualquier chorrada que ser sincero/a.


Lo malo es que no reconocerlo les sale aún peor, porque a parte de un soplagaitas sirviente de tu novia terminas quedando como un mentiroso y una persona de la que no te puedes fiar. Y estos son los que terminan con la novia, la hermana de la novia, la madre de la novia y el perro de la hermana de la novia: Pero sin personas de confianza a su alrededor.


Saben perfectamente que si reconocen (y por tanto se reconocen a sí mismos) que a algunas personas se les puede decir -que no- y a otras se les tiene que decir -que sí- (y por tanto, consentirlas), tarde o temprano terminarán por ver las cosas de otra manera. E incluso probablemente terminen desarrollando cierta tirria hacia esas cosas. Así que para ahorrarse eso lo que hacen es: Mirar para otro lado.


"Sí, hacía una semana que había quedado con mis dos amigos, pero cancelé el plan. Es que llovía. Y para salir lloviendo... un asco vaya. Eso sí, al día siguiente seguía lloviendo y tuve que acompañar a mi novia a ver a su hermana. Sí, 50km de ida y 50km de vuelta. Bueno... al fin y al cabo no llovía tanto."


Y de nuevo, estas cosas se las callan. Las terminan contando cuando les preguntas discretamente y lo acaban soltando. Todo para terminar confirmando que las cosas funcionan así. O mejor dicho las cosas NO funcionan así. Porque luego este tipo de gente es la que se pregunta por qué "las amistades se terminan" o "por qué es incompatible tener pareja con tener amistades".


No es que sea incompatible, es que vosotros/as aniquiláis las amistades. Les ponéis bombas lapa en los bajos. Sobre todo a base de estas conductas, no a base de tener compromisos. A base de demostrar, tanto con palabras como con hechos, que te sale totalmente gratis decir que "llueve mucho" cuando quedas con unos, y decir que "no llueve tanto" cuando te toca hacer de taxista con tu mujer.


Que como siempre, vaya casualidad. Estas conductas ridículas te las encuentras de hombre a mujer y no al revés. Si la mujer ha quedado, ha quedado. Y se acabó. En el caso contrario, te la tienes que pasar mirando el móvil hasta el último momento no sea que a ella le pique la parte baja de la rabadilla, y por tanto él termine cancelando el plan.


Y cuando lo cancela, no pasa nada. Porque "hay que entender". Si no entiendes, terminas quedando como un incomprensivo. Un mal amigo. Ojo, tú terminas quedando como un mal amigo. No el que pospone cada dos por tres las cosas para contentar a la boba de turno.


Pero entonces aún tenemos otro estadio de cara dura y tragaderas, que consiste en si sientes relativa obligación de hacer algo, entonces ni te atreverás a poner como excusa "que llueve". Porque sabes que no sólo no te ahorrará lo que tienes que hacer, sino que además te buscarás una bronca con tu novia.


Y en ese caso, ese tipo que ayer te dijo que prefería -no quedar- porque estaba lloviendo, al día siguiente y de pasada, como quien no quiere la cosa, te dice:


"Sí, al final agarré el coche y tuve que conducir 50km hasta el pueblo de mi novia. Porque allí estaba su hermana, y claro..."


Y claro, eres un gilip*llas. Si ya lo sé, ya. Esa "tremenda pereza" que te daba venirte a cualquier sitio a tomar algo y te quisiste ahorrar, terminó en toda una noche perdida haciendo kilómetros con la novia a cuestas. Pues te está bien empleado.


Ay la lluvia, cuánto molesta la lluvia. E incluso molesta más o menos dependiendo de quién proponga y quién disponga, ¿verdad?


Cada uno que cargue su petate. Pero que luego vaya a contarle historias al cura de su parroquia más cercana.

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