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martes, 13 de septiembre de 2022

Miedo a quedar mal, contra las cuerdas de la realidad

Hoy de pura casualidad he ido a topar con un vídeo, como cualquier otro día. Un vídeo de formato específico, el cual se está poniendo muy de moda hoy día. Consiste en agarrar un micrófono, e ir preguntando a los transeúntes temas que se consideran "actuales" o en otros casos "polémicos".


Cabe decir que la mayoría de YouTubers que practican esto lo hacen de manera casi idéntica: Preguntan a jóvenes (algun@s, menores) qué opinan sobre las relaciones amorosas, sexuales y demás temas íntimos. Actualmente lo que se consideraba antes "íntimo" debe ser chillado a los cuatro vientos si no se quiere quedar como un antiguo. Especialmente, por parte de chicas extremadamente jóvenes.



Ejemplo de canal de "Entrevistas" dedicado principalmente a preguntar a chicas jovencísimas acerca de sus experiencias sexuales. Absolutamente enriquecedor. Créditos de contenido por TatoTV.


Hoy lo que se lleva es contar tus intimidades con la mayor frialdad posible. Intentándolo mezclar con el término "naturalidad", lógicamente confundiendo (a propósito) la naturalidad con tener que cascarle a todo el mundo qué haces con tus relaciones sexuales. Totalmente innecesario y también absurdo, vamos.



Otro ejemplo genérico. El entrevistador casi siempre recurre a preguntas a chicas, ya que claramente es lo que más visitas atrae. Lamentablemente.



En este caso, le preguntaban a una chica (sujeta a una personalidad idéntica a miles de entrevistadas antes y después) por su última relación sexual. Ella no pierde ni segundo y medio para empezar a pregonar con todo lujo de detalles lo que hicieron, lo que ''gustó y no gustó'', lo que "mejoraría" y demás intimidades que echan para atrás más que para adelante.


Y esto muy lejos de ser una anécdota, se ha vuelto una costumbre. Ni buena ni mala aparentemente, aunque frívola desde algunos puntos de vista y desvirtuadora de un tema tan íntimo.


Fragmento de noticia de "El Mundo". Ni bachiller ni ná, pero a decir chorradas delante de los micrófonos nos sumamos los que más.


La constante que encontramos en las personas entrevistadas es una general falta de inteligencia. Observable. Audible. Vamos, que es empezar a hablar y puedes darte cuenta del "nivel" general de la persona. Nivel laboral, profesional, de formación y lógicamente, también mental.


Curiosamente, el sumarse tan animosamente a iniciativas tan tontas, suele coincidir con lo simplona que es la persona. Los más simples acuden a las respuestas más efectistas y exageradas. Así como los más inteligentes brillan por su ausencia en este tipo de preguntas y vídeos. Tan curioso como lógico.



Otra "noticia actual" de gran importancia. Y ya no hablemos de las "preocupaciones" que tiene que tener una persona para dejarse llevar por estas tendencias. Las cuales llamamos tendencias por no decir otra cosa. Todo de un nivelazo intelectual.


Casi siempre, al comentar cosas como esta muchas personas empiezan a ofenderse (ofenderse por algo absolutamente obvio), cosa que jamás entenderé. Porque lo que está claro, es que las personas que más importancia dan a cosas banales, son las que por lo general, no se la dan a lo primordial: Su currículum, su preparación, sus intereses.



Este ranking (de calado europeo) contempla los puntos primordiales del desarrollo personal (educación, empleo, emancipación, vida y TIC) que determinan el "nivel" medio de los jóvenes españoles. Y así quedamos, como siempre.



Porque al final, los intereses (profundos) de una persona son los que la definen. Hoy día se fuerza poner las cosas a la misma altura, como si fuese lo mismo un tipo que gasta el 100% de su tiempo libre en el bar, que otro que lo gasta estudiando en un conservatorio, o sacándose unas oposiciones.


Y hoy día te dicen "¡no hay trabajo malo!", "¡no hay que discriminar!", como si diferenciar fuese discriminar, como si discernir que existen personas con aspiraciones más complejas o más simples, fuese decir una mentira. Cuando es una verdad que además, ofende.


Hoy día está prohibido definir a las personas. Todos somos iguales. Somos todos dignos. Da igual cajero de supermercado que ingeniero de caminos. Da igual que durante el Bachiller estuvieses fumando canutos o rompiéndote los cuernos a estudiar. Da igual que hayas terminado trabajando 12 horas diarias en una fábrica o en una notaría. Da igual, porque juzgar es malo.


Y de la falta de juicio sólo podemos sacar una cosa: Tonterías





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