Vistas de página en total

miércoles, 5 de octubre de 2022

Pérdida de calidad parlamentaria

(Se recomienda pinchar en las fotos para aumentarlas)


Hace un tiempo se puso bastante de moda el término "calidad parlamentaria". Fue una frase utilizada para medir, en cierta manera, el nivel al que se situaba el debate parlamentario. Especialmente en las altas instituciones, como el Congreso.


Desde hace unos años hasta ahora, la tendencia ha sido ir perdiendo cada vez más las formas en las intervenciones, hasta llegar como algo habitual a las faltas de respeto, las acusaciones directas y la ofensa personal, muchas veces de manera falsa. Y decimos falsa, porque el Congreso se ha convertido en un circo.



Un medio de comunicación cualquiera, ensalzando la bajuna intervención de una diputada. Que por otra parte, podría ser tranquilamente la concejal de un pueblo de 200 habitantes sin ninguna diferencia notableDe mientras, un tipo justo detrás partiéndose de la risa



"No tiene ni puñetera idea de mi vida", decía casi gritando esta diputada que sirve como ejemplo. Y es que parece tener premio el hecho de tomarse las cosas como algo personal, soltar la frase más hiriente que se te ocurra y cómo no, aparentar ser como una barra de hierro. Cuando en realidad, tienen preparado el argumentario en muchos casos y tanta "indignación" suele ser fingida. Lo cual añade un punto más de tristeza a todo el asunto. Actores malos iniciando discursos ofensivos y como comentamos, a poder ser de forma personal.



Muchos analistas políticos apuntan al Congreso como una muestra de la salud democrática y calidad parlamentaria de un país. Nosotros en muchos casos, cada vez nos parecemos más a un parlamento de Centroamérica que a un parlamento europeo. Y es que en España los partidos se llenan la boca llamándose europeos a sí mismos, para inmediatamente después empezar unas intervenciones bastante faltonas, por lo general.



"¡Bestial! ¡Se harta de la hipocresía! ¡Y las destruye!" Más bien parece un título para un contenido infantil o directamente de dibujos animados. Lamentable.



Los medios de comunicación tampoco ayudan demasiado, pues también premian las intervenciones más soeces con halagos y titulares "duro discurso", "¡X le da un zasca a Y!", "Este diputado deja las cosas claras a la oposición" y demás infantilismos, que buscan más aumentar sus visitas que otra cosa. Tampoco es demasiado enriquecedor, puesto que nos indica que el público por lo general también es bastante infantil al pinchar en esos titulares. En todo momento, importando menos el qué se dice, que cómo se diga.


Y más de lo mismo...


En fin, nada nuevo en el horizonte. Sólo que algunos días te entristece más que otros. Porque ves claramente que a toda esta gente le importa un rábano la política, el país o sus funciones en sí. Lo importante es figurar ahí, que te vean y parecer que ejerces de diputado. Cuando en realidad lo que hacen, lo sabe hacer casi cualquiera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario