Vistas de página en total

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Tenemos lo que nos merecemos

La superficialidad es una constante en nuestros días. Es más importante como se ven las cosas que como son. Vestimentas, maquillaje, filtros de Instagram. Tatuajes, cortes de pelo. A mucha gente la sacas de ahí y se queda como pollo sin cabeza. Importa más lo que causas en los demás que la verdad de lo que digas.

"Mi pareja me ha dejado pero me da igual."
"A quien no le guste como soy, que se marche."
"No pienso cambiar por nadie."


Uuuuuf... (expresión de cansancio y pereza)

Es igualmente interesante ver el esfuerzo que emplean muchas personas en proyectar en los demás su capacidad para "no depender de nadie" e incluso alardear lo innecesario de relacionarse con los demás, para inmediatamente después pasarse el día revisando Instagram, Snapchat, Whatsapp, Twitter y todo lo habido y por haber.

"Soy una persona independiente y de carácter fuerte", dijo una persona que no consigue atraer interés en nadie. Interés real, por lo menos. Y es que hoy día hay que hacer arqueología para saber por qué una persona dice lo que dice. Al final no sabes si está siendo sincero, si lo dice porque está inseguro o sencillamente suelta lo primero que se le ocurre.

Las personas inseguras (intrínsecamente inseguras) dicen constantemente cosas que no son ciertas sólo que por el efecto que causa en ellas mismas. Y por el efecto que CREEN que surgirá en los demás. No hay peor manera de terminar perdido en un personaje, el cual dice las cosas sin sentirlas, únicamente por el efecto que producen.

Y así es como empieza uno de los tipos de narcisismo más peligrosos. Porque acaba destruyendo al huésped. Conocer a una persona (sea del género y condición que sea) y que gaste el primer día hablando de "lo que haría ella en X situación, lo que siente ella en Y situación, lo indignante que le parece Z situación" es suficiente como para salir corriendo ese mismo día.

El por qué es evidente. Cuando una persona se bloquea tanto como para sólo hablar de ella misma, no es una buena opción. Y quien dice hablar de ella misma, dice hablar sola directamente. Esto lo hacen muchas personas y no se dan cuenta. En una mesa con 7 personas, y se dedican a llevar la voz cantante de manera ficticia. Y decimos ficticia, porque en el fondo nadie está escuchando

Uno de los emperros más grandes que se sufren, es la obsesión por ser tomado en serio por los demás. Y contra más se empecinan con esa idea, más cansan a los que están a su alrededor. Terminan consiguiendo el efecto contrario.

Y todo esto es debido a una sola cosa: La distorsión que sufre el que no se imagina desde fuera. No hay peor engaño que querer vivir con una imagen de tí, y no ser consciente de cómo te ven los demás. Que al final, es como realmente te estás proyectando hacia ellos. No como TÚ TE CREES que te estás proyectando.

Esto lleva a las personas a la locura, depresión, chascos emocionales, incomprensión. Y también a lo peor de todo: A empezar a mentirse a uno mismo y a los demás.

Ejemplos de grandes mentiras de la sociedad moderna:

1 - "No necesito a nadie para vivir."
Interpretación real: Nadie anhela demasiado su compañía.

2 - "Quien me quiera como soy, bien. Quien no, también."
Interpretación real: Siente angustia porque percibe que no convence.

3 - "Tengo mucho carácter."
Interpretación real: Tiene poca paciencia, especialmente para argumentar sin recurrir al enfado.

4 - "Yo no voy a ir detrás de nadie."
Interpretación real: Dicen esto justamente cuando no vas detrás de ell@s. O cuando tenían expectativas y el otro no tantas.

5 - "Pierdo rápido el interés en los demás."
Interpretación real: Los demás dejan de tirar de la cuerda rápido, con lo cual nada termina fraguando. Tiene Instagram, Tinder, Badoo, Twitter y Snapchat.



Cada cual que saque sus propias conclusiones. También existe la opción de seguir diciendo chorradas que no pensamos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario