Siendo bien pequeño ya notaba la sensación de que las personas dicen las cosas a la ligera. Y era bien raro siendo tan pequeño, pues ya veía a algunos adultos poco fiables como para fiarse de lo que decían.
Fue algo que nunca terminé de entender. De qué manera un niño enano puede observar y escuchar a los adultos, y percibir la poca fiabilidad de lo que dicen. Como percibiendo que por mucho que afirmen cosas de manera categórica, tardan 24 horas en incumplirlas.
Eso se ha sostenido en el tiempo, durante los años. Me sigue pasando exactamente lo mismo. Escucho a personas soltar discursos de un cuarto de hora mientras percibo el poco peso que tiene lo que dicen. Sabiendo, que depende de cómo sople el viento esas afirmaciones se las llevará el mismo. Y lo mejor de todo, es que no les da vergüenza ser así.
No se trata de algo personal, sino generalizado. Hoy día se dicen las cosas por decirlas, en muchas ocasiones. O por desahogarse de un sentimiento que provoca decir esas palabras. Si mañana en vez de ese sentimiento tienes otro, dirás haber cambiado de opinión. Y te quedarás tan ancho. La imagen que da ante los demás es de una inconsistencia total.
Y es por eso que no puedes fiarte de prácticamente nada de lo que digan las personas. Porque aunque muchas veces no se den cuenta, lo dicen por decir. No porque vayan a cumplirlo.
Por poner un ejemplo práctico: Hace años que un amigo mío habla pestes de las relaciones personales. Conforme iban pasando los años, ponía todo tipo de pretextos para, según el, justificar su rechazo hacia las relaciones sentimentales. Durante todo este tiempo ya me di cuenta de que lo decía, más que nada, porque no le surgía tal relación.
Con lo cual la primera conclusión que sacamos es: A veces, las personas dicen cosas en función de la posibilidad/no posibilidad de tener algo. Eso también nos da una guía de lo "muy en serio" que debes tomarte lo que oigas.
Este tipo en cuestión, se pasó años así. Desde hace 3 semanas, le pierdo la pista. Nadie sabe de él. Y de puro rebote, me entero de que ha empezado a quedar con una persona.
En ese momento, le digo: "Oye, que me alegro mucho. A ver si nos vemos algún día, que hace tres semanas que no sabía nada de tí." A lo que él contesta: "Nos podemos ver el domingo."
Es decir: Que hemos pasado de echar pestes de algo, reiteradamente, durante años, a desaparecer automáticamente después de tener ese "algo" que tanto repudiaba. Y reemplazar lo que hacía todos los fines de semana por "quedar el domingo, si eso." Todo su tiempo disponible reservado de antemano, para algo que decía no querer hasta hace 3 semanas.
Lo cual nos lleva a la segunda y penúltima conclusión: No lo quería porque no lo podía tener. O él se creía que no lo podía tener. Con lo cual, tampoco podías fiarte de lo que dijera o dejara de decir.
La conclusión final es un tanto triste. Y se basa en lo de siempre: Cuando a una persona le pones una temporal "media naranja" delante, se olvida de todo el resto. Se olvida de todas las personas que han estado junto a él todo el tiempo en que rajaba de la vida sentimental. Se olvida de todos los jueves, viernes, sábados que ha estado junto a sus amigos o familiares. Y lo que era algo rechazable continuamente, se convierte en prioridad inmediatamente después de surgir.
Antes de tener en cuenta algo que os diga alguien, tened en cuenta estas pequeñas reflexiones. Os ahorrarán disgustos.
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