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jueves, 4 de mayo de 2023

Lo de siempre

 



Un día cualquiera de siesta después de trabajar, la tele se queda encendida después de las noticias. Y toca el turno al programa de varietés de relleno. El cual consiste en decir tonterías, por lo general.


Y como siempre, de algo que nadie sacaría nada en particular, yo saco una reflexión entera. Porque no me quedo con la imagen del programa tonto de turno, sino de todo lo que lo rodea y la relación que tiene con lo que se escucha en sociedad. Por lo menos, en la sociedad moderna.


En resumen lo que tenemos es a tres mujeres haciendo lo que llevan toda la vida haciendo: Hablar de las relaciones y rupturas de famosetes de tres al cuarto. Y luego tenemos a un tipo que han puesto ahí no sabemos ni para qué, el cual ha dicho literalmente 2 frases  en 15 minutos de tertulia. Tertulia que se ha centrado principalmente, en rupturas de famosos y demás chorradas gigantes.



No puede faltar el momentazo "sexual" que se emperran en protagonizar, también mujeres. Precisamente en la misma época en la que dicen querer "des-sexualizarse". No veréis ni una sola tertulia de hombres hablando sobre "vida sexual" sea personal o impersonalmente. Lo cual también da que pensar acerca de la mentalidad de todas estas mujeres, que para terminar de arreglarlo, van de 50 años para adelante.



Es decir, que nada ha cambiado. Las mujeres siguen interesándose (y demostrándolo) por los cuchicheos, chismorreos y habladurías relacionadas con el "amor" (que de amor tiene tanto como yo de monje budista) y a los tíos sigue importándoles un pito el tema. O sea: Exactamente igual que siempre.


Entonces es cuando llega la reflexión. Tras años de feminismo, años escuchando por activa y por pasiva las "revindicaciones" de mujeres de todas las edades, te das cuenta de que las cosas básicas no sólo no han cambiado, sino que forman parte de la naturaleza de cada uno. Y muy lejos de aceptarse socialmente todo esto, lo que se hace es reforzar una idea contraria (especialmente, en los medios) y lo rematan poniéndote a un periodista masculino que ni siquiera está al tanto de las "rupturas" de quién ni cómo. Pero es necesario meterle ahí para que no pueda decirse que "este tipo de tertulias son sólo para mujeres".


Cuando obviamente, lo son. Y por eso mismo figuran ahí 3 mujeres y un sólo hombre más callado que otra cosa. Sus intervenciones han sido de cero bajo cero, mientras ellas se pisaban unas a otras hablando sin cesar de algo que, por otra parte, es una gilipollez como un tren mercancías


Y además, es que estos temas sólo interesan a mujeres. Intentar discutir esto es una chorrada y quien quiera hacerlo, sencillamente que seleccione a unos cuantos hombres y se dedique a hablarles de la "ruptura del tenista X" o del "divorcio de la cantante Y" y por sí mismo verá el derroche de interés por el tema. Un CERO en letras mayúsculas, vaya.


Nos emperramos en poner el mundo del revés con el tema de los hombres y las mujeres, pero al mismo tiempo las mujeres siguen interesándose por los mismos temas tontos que antes (rupturas, relaciones de famosos y protagonizando tertulias sobre esto) mientras que los hombres muestran exactamente el mismo desinterés de siempre.


El mero hecho de que haya tal gigante diferencia conductual en estos temas, debería significar para todos algo determinante. Y automáticamente se descalifica cualquier cosa que ciertas tipas puedan decir. Porque al final, por mucho que se emperren en que "hay de todo" la tendencia femenina de dar importancia a estas cosas es exactamente eso, una tendencia femenina. Y además, se trata de una tendencia natural.


¿Cuántas veces habrás escuchado a tus amigas hablar de parejas, relaciones o de las relaciones sentimentales de los demás? ¿Y de amigos tuyos? ¿Cuántas veces lo has vivido?


No muchas, porque a ellos les da igual. Tanto las relaciones sentimentales ajenas como los chismorreos de verdulería. Y por eso mismo ese terrible "insulto machista", "verdulera", se llamó de esa manera. Igual que "pescadera". Porque cuando las mujeres iban a dichos establecimientos a comprar, hacían exactamente esto que vemos ilustrado más arriba. Exactamente-lo-mismo.


Es decir que en el fondo, nada ha cambiado. Cambia la apariencia, la percepción social de que "cuánto ha cambiado el feminismo la sociedad". Aunque en el fondo, los comportamientos no han cambiado y las naturalezas de hombre y mujer, tampoco.



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