Hoy escuchaba el tremendo testimonio de una mujer que en su adolescencia, sufrió un intento de violación. Contaba su experiencia con gran dolor, ya no sólo perceptible en sus palabras sino en el gesto de sufrimiento al contarlo, siendo ella misma quien decía sentir "una sensación insoportable" tan sólo con contarlo.
Este testimonio, se trata de uno más de todos los lamentables y despreciables sucesos que han podido vivir muchas mujeres durante sus vidas. No por ser uno más es menos importante, sólo queremos decir que no es la primera vez que una mujer pasa por ciertas cosas, ni la última.
Contaba entre lágrimas y grandes dificultades, su experiencia íntegra. Una chica adolescente, 15 años por aquél entonces. Tenía un continuo trato con un amigo de la familia, una persona considerada "cálida y amable" por todos. De hecho, la confianza que tenían era prácticamente familiar, entrelazándose las vidas de la propia familia con esta persona hasta el punto de compartir mesa y cama en la misma casa. No se trata de un caso exótico: Muchas familias cuentan con amigos muy cercanos que incluso forman, en cierto modo, parte de esa familia.
La cuestión es que un día cualquiera, ese hombre notablemente mayor que ella empezó a mirar a la chica con "otros ojos", según ella misma cuenta. Eso desembocó en un acercamiento más íntimo de lo normal, en el que el hombre, directamente, intentó besarla en los labios siendo ella menor de edad. Y habiéndola visto crecer desde niña, lo cual lo hacía todo aún más tétrico y despreciable.
En un arranque de "autodefensa", la chica agarró lo primero que tuvo más mano. En este caso, un jarrón decorativo que reposaba encima de un mueble cualquiera. Golpeó al hombre con todas sus fuerzas y lo dejó fuera de combate. Tan fuera de combate que tuvo que ser trasladado a un hospital donde estuvo en coma varias horas, siendo como "fatal" el diagnóstico dado por los médicos. Se mantuvo al borde de la muerte durante un tiempo hasta que despertó, dando el testimonio de haber sido la chica quien lo dejó en tal estado.
Evidentemente, en el mismo hospital se avisó a la policía como marca el protocolo de cualquier país medianamente serio. A la "víctima del intento de violación" se le atribuyó un delito de lesiones, juntamente con un cargo de intento de asesinato, dado el estado en que llegó al hospital y la gravedad de las heridas del hombre. La parte defensora de la chica, alegó "defensa propia ante un intento de violación", argumento que el tribunal desestimó por falta de solidez, puesto que la defensa propia jurdídicamente no contempla que un individuo pueda actuar como crea conveniente sea cual sea la "agresión". Especialmente si la chica no había sufrido daño alguno en dicho "intento de".
La conclusión es que la chica, siendo menor, fue a parar a un reformatorio durante 6 meses. Unos años después, decide contar tal testimonio, tildándolo de "lo peor que puede pasarle a una mujer", siendo "una herida irreparable" entre lágrimas, y aseverando ser incapaz de olvidar esos "momentos traumáticos que el hombre le hizo sufrir".
Y ahora, como siempre, viene la reflexión sin los componentes femeninos de la exageración:
Un hombre sobradamente conocido por tí intenta besarte sin consentimiento, prácticamente le dejas en coma de las heridas provocadas y lo único que te pasa, es que te mandan a un reformatorio 6 meses. Por un intento de homicidio. Como si fuese equiparable "el dolor de recordar esos momentos" a propinarle a alguien un jarrazo en la cabeza que le deje K.O. Prácticamente justificando la violencia desmedida contra un hombre que por otra parte, no ejerció violencia contra ella. Y no sólo eso, sino que si hubiesen conseguido colar la "defensa propia", ella hubiese salido libre y sin cargos de algo que podría haberle costado la vida a una persona.
Un -casi- homicidio por un beso no consentido. ¿Proporcionalidad? No existe. Todo lo contrario. Lo que existe es una desmedida exageración de la vivencia de la chica, convirtiendo "lo que ella le pase" en el alfa y la omega del mundo terrestre. Centrándose en "lo mucho que le duele psicológicamente" frente a las heridas de un cráneo parcialmente roto por un ataque físico directo.
Esto por otra parte es muy típico de las mujeres. Especialmente, de las que dicen ser "víctimas" y tras contar una vivencia totalmente exagerada (exagerada en la máxima expresión), ponen por encima sus sentimientos que las heridas de los demás. Es decir, que lo que ellas "sienten acerca de aquello" es más importante que la proporcionalidad, los efectos jurídicos de los cargos, el -casi- dejar a un hombre en coma y todo lo que puedan pensar los demás: Lo importante es que ella sigue contando el intento de beso entre lágrimas, hablando de "lo que podría haber pasado si no hubiese dado ese jarronazo fortuito".
Cuando en realidad lo que pasó es que mandó a un hombre casi a la muerte por intentar besarla. Y que la única consecuencia que ha tenido que enfrentar es ir a un reformatorio, ocho meses. Ya no es tan sólo el despropósito jurídico que supone esto (básicamente, le perdonan la vida a la mujer sin haber podido demostrar ni una sola herida del hombre) y sólo centrándose en "lo mal que lo pasará recordando lo que le hizo".
Que por otra parte, fue nada.
Ahora, y para terminar, sencillamente imaginad el caso al revés. Un hombre da un jarronazo en la cabeza a una mujer casi dejándola en coma. En el hospital, el personal avisa a las autoridades y al hombre se le aplica la Ley de Violencia de Género. Inmediatamente después el hombre resta enmanillado, y en la cárcel. A disposición judicial. Tras la ejecución de los cargos de intento de homicidio, maltrato, violencia doméstica y un par más, ingresa en la cárcel por lo menos de 6 a 8 años (frente a los 8 meses de la chica, de los cuales taaaaanto se lamenta).
Diferencia: El hombre se lo merece, y la mujer no. Así ven las mujeres todo lo que sea relacionado con ellas sin responsabilizarse de sus actos. Llaman "autodefensa" a la violencia. Sin saber que para poder alegar autodefensa, debe existir un principio de proporcionalidad. Hayan sido víctimas de violencia real, o no. Hayan sido desproporcionados sus actos, o no. Siempre justificarán, perdonarán y serán indulgentes con mujeres que por alguna razón, ejercen violencia contra los hombres.
En cambio siendo hombre, si se te ocurre ejercer la violencia contra ellas (justificada, no justificada, en defensa propia, o no) irás a la cárcel. Y tendrás tú la faena de demostrar si miente o no. Cosa que por otra parte, es irrelevante. Irás a la cárcel. Incluso si ella se inventa lo que ha pasado. Incluso si exagera los hechos (como ocurre con el caso explicado).
Porque aquí lo único que importa es como se siente ella. Y si ella siente que "no ha hecho nada", ante la Ley, no ha hecho nada. Por lo menos en nuestro país, la querida España.
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