Todos nos hemos encontrado con personas insufribles. Personas que después de haber estado con ellas diez minutos, ya no querríamos estar más. En muchos de estos casos, dichas personas sufren del síndrome del "Yo" tonto.
El síndrome del "Yo" tonto convierte a las personas en seres pensantes que padecen ceguera. El individuo/a en cuestión, nota una sensación en el estómago mal llamada "sentimientos" el cual también contiene parte de lo que hoy día conocemos como "ego". Nada que ver con la interpretación filosófica e incluso espiritual del ego.
Ese "ego" es el que nos hace querer participar en las cosas, el que nos hace responder de manera casi refleja a los estímulos y palabras de los demás (por eso muchas veces, cuando escuchamos algo saltamos a contestar sin ni siquiera pararnos a pensar si merece la pena contestar o no) y nos hace cometer muchos errores. Dicha sensación en el estómago, llamada por algunos "sentimientos" y por otros "ego", nos convierte parcialmente en tontos. Porque si se desequilibra un mínimo el acto reflejo de participación, corremos el riesgo en convertirnos en unos pesados de tomo y lomo que no escuchan nada de lo que los demás dicen. Sólo nos centramos en contestar nosotros y además, sin ni siquiera seguir el tema de la otra persona.
Con lo cual al final, ser así no te agrega ningún valor a tí mismo. Paradójicamente. Tanto "yo, yo, yo", no sirve para que los demás te valoren más. Te crea a tí mismo la ilusión, que no es lo mismo. Y de puertas para afuera, padeces ceguera. Así muchas personas se cosechan sus disgustos, sus rechazos, pierden oportunidades. A base de hacer exactamente esto.
El síndrome del "yo" tonto consiste en convertir en tuya cualquier cosa que escuches, dicha por los demás. El "yo" tonto, te impulsa, ni que sea por momentos fugaces, a tener que ser el protagonista de cualquier cosa aunque la conversación o el momento estén a las antípodas de tus ideas, vivencias o afectación. El síndrome del que hablamos, se resumiría más o menos en esto:
- Bueno, es un rollazo... pero hoy tengo que ir a renovar el DNI.
+ Mi padre se lo renovó el otro día, y a mi padre le pidieron una foto. Y a parte, a mi padre le pidieron 12€ por renovarlo. Y yo también tengo que ir a renovarlo, y también el carnet de conducir, porque yo, yo...
- (El primer interlocutor queda en silencio porque la única frase que pronunció no daba como para tanto enfoque de "yo, yo, yo...")
¿Por qué ocurre esto? Porque la persona que en este caso sufre el síndrome del "yo" tonto, convirtiendo cualquier cosa que oye en una oportunidad de participar él, aunque su aportación sea de cero sobre cero, y su "sentimiento en el estómago" (que no deja de ser una máquina insaciable de tener que figurar, participar y poner la puntilla a lo que los demás dicen) lo convierte en insufrible. Porque cuando sólo te guías por el "Yo" tonto, eres incapaz de ver que lo que contaba el primer interlocutor, no daba como para soltar cinco o seis frases hablando de tí mismo.
Lo que también hace el "yo" tonto, es analizar el contexto de lo que el interlocutor dice y enfocarlo a sí mismo, para entonces buscar algún símil que se le ocurra y poder decir "yo", "mi" , "lo mío", "mi familia" , "mi trabajo" o cualquier variación. Cabe decir que se trata de una conducta inconsciente. La cuestión es que el primer interlocutor, lo único que se siente es incomprendido pues es incapaz de manifestar alguna opinión o impresión sin que el otro imbécil que sufre el "Yo" tonto, enfoque a él mismo cualquier cosa que se diga. Otro ejemplo:
- Me veo forzado por trabajo, a sacarme el permiso de conducir motocicletas. Veo que ya no podré posponerlo más... (en este caso la persona no está contando nada que le emocione, sino más bien se encuentra relativamente frustrado)
+ Ah pues yo igual. Porque yo llevo tiempo mirándomelo, y yo.... yo. Al final me tocará porque yo... ya llevo tiempo mirando modelos y no sé qué hacer porque bla bla bla...
Aquí de nuevo, el idiota que sufre de "Yo" tonto no se da cuenta de que si se dedica a contestarle a todo el mundo enfocando los temas en sí mismo de una manera totalmente forzada y absurda, al final nadie le contará nada. Porque entre otras cosas, es incapaz de escuchar a la otra persona durante veinte segundos sin saciar esa maquinaria interminable de "yoes". La cual no sólo te deja insatisfecho/a, sino que además te hace parecer absolutamente insufrible, inmaduro e insoportable de cara a los demás.
La reflexión psicológica también es interesante. Estas personas por lo general son extremadamente débiles. Porque dicho reflejo de tener que contestar de manera incesante "yo, yo, yo" no es más que una manera primaria e infantil de reafirmarse en sus cosas. Siente inseguridad ante los demás, vaya. Son personas que se sienten menos que los demás con una facilidad pasmosa, y víctimas de una ceguera tanto espectacular como ligeramente despreciable, necesitan hacer esto para quedarse tranquilos/as consigo mismos/as. Cabe decir que durante toda mi vida, la aplastante mayoría de personas que he conocido se han comportado así.
Estos comportamientos pueden ser lógicos en fases adolescentes como los propios psicólogos nos avisan a esas edades. Dado que en la adolescencia la individualidad y el desarrollo del "ego" más básico y primario están en su mayor auge. Aunque visto en adultos maduros, te das cuenta de que hay personas que se pasan toda la vida guiadas por ese "yo" y esos "sentimientos" que a parte de convertirlos en tontos, les engañan sus sentidos para enfocarlo todo en sí mismos. Lo cual hace que pierdas la poca vista que tienes en los demás, y muchas veces malinterpretes los propios estímulos de los demás.
Conclusión: Es muy posible que sin darte cuenta, esa maquinaria que llevas toda la vida alimentando creyéndote que es tu única guía, te termine dejando muy solo. Y de ahí viene el síndrome del "ego" tonto. Porque para hacer alusión a nosotros mismos hay un tiempo, y para escuchar a los demás, también. Y si tu enfocas todo lo que digan los demás en tí, si te sientes identificado cuando cualquiera cuenta algo, si sientes la necesidad de contestar de manera irrefrenable cuando los demás hablan... Es posible que te termines quedando bastante solo.
Y con todo tu "ego". Tu "yo, yo yo...", pero solo.
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