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lunes, 19 de febrero de 2024

Tonterías y escaparates actuales

Si algo "bueno" tienen las redes sociales es que nos muestran sin tapujos las tendencias actuales. Y a partir de esas tendencias podemos sacar conclusiones de la dirección que toman ciertos sectores de población. Sean jóvenes, de mediana edad, mujeres, hombres o jirafas.


La combinación del boom entre redes sociales, generación Z y feminismo de izquierdas (como pilares fundamentales de una buena parte del contenido), ha hecho que decenas de miles de chicas se embarquen a crear contenido de distintas clases. Cabe decir, que gran parte de ese contenido no expone una información útil esencial, sino que se tratan de "shorts" o vídeos cortos de ellas mismas, o hablando de lo que a ellas les parece. También simulando situaciones cuotidianas. Pero nada que ver con crear contenido "útil" que pueda servir para instruirnos en una materia o darnos una información concreta sobre nada.



Chica grabándose a sí misma haciendo un "unboxing" (presentar un producto desembalado en el acto), en bragas. Sin comentarios ni de más, ni de menos.


Ahora decidme cuantos unboxings de tíos en calzoncillos habéis visto en vuestra vida. Bah.


Este tipo de "contenido" te aparece en portada según lo que tenga éxito en el momento. Ni siquiera son recomendados fiables, ni te sugieren este "contenido" por afinidad a él. Sino que se trata de un bombardeo generalizado sin dirección de ningún tipo, en muchos casos



En este caso, presentamos un tema muy recurrente: Chicas representando escenas acerca de hombres acosándolas, propasándose con ellas por la calle o piropeándolas con palabras que ellas consideran inoportunas. Y montan toda una historia sobre eso, como en el siguiente ejemplo:



La misma chica del vídeo interpreta el personaje masculino, que consiste en un tipejo desconocido haciendo alusión a su físico sin conocerla de nada. Un personaje interpretado con condescendencia, repugnancia y repulsividad, que es precisamente lo que intentan causar en el espectador del corto.



En este caso, el personaje femenino cuenta con un "superpoder" que se basa en dejar frito hasta la muerte al hombre en cuestión, por haberle soltado un piropo indeseado en una vía pública cualquiera. 



Como promete tanto la trama como el "short" en sí, el hombre queda frito y quemado entre llamas, ante el superpoder de la chica invulnerable de turno, que ha creído oportuno quemar hasta la muerte al hombre ante su imperdonable falta de respeto.



El vídeo va avanzando sobre la misma trama, mostrando hombres con una apariencia por lo general oscura, bajuna y desaliñada, repartiendo piropos a las chicas. Y estas, dejándolos fritos una y otra vez ante la "imperdonable falta de respeto" que supone que hagan alusiones a sus físicos. Para estas chicas, el papel medio del hombre es este: Un tipejo que se mete con su físico (sea positiva o negativamente) y que ellas, por pura justicia moral, deciden matar o hacer arder con sus "superpoderes".


Como siempre, chorradas de este calibre terminan tildadas de "humor" por su parte, cosa que evidencia como siempre la falta absoluta de humor que padece la mujer media, puesto que su humor consiste en cosas que objetivamente, no hacen gracia.


Y como siempre también, evidenciamos la necesidad que tienen de dar autobombo a ciertas cosas que por otra parte, van desde el infantilismo hasta el patetismo más absoluto. Además, tenemos una mezcla incomprensible de cosas: Por una parte, chicas haciendo unboxings en bragas (o en ocasiones, desnudas directamente) y por otra parte chicas quejándose de "lo que se les dice" cuando van vestidas de ciertas maneras, siempre haciendo alusión a las mismas cosas.


Lo que detectamos por lo general es una inmersión en lo absurdo y en la exageración (tanto en unas cosas como en otras) que casi siempre protagonizan mujeres. Casi siempre, disfrazado de "revindicativo", "intención de visibilizar" y tantas otras pamplinas que caen en la incoherencia casi de inmediato. Especialmente cuando vemos que cuando interesa, no tienen reparo en hacer vídeos en bolas sin contexto de algún tipo, y entonces toleran perfectamente decenas de miles de comentarios haciendo alusión al físico. Y por otro lado, las mismas que en muchas ocasiones hacen esto (quitarse la ropa al tener la mínima oportunidad) quejándose sin cesar de los comentarios de los hombres, siendo ellas mismas quienes dan pie a los comentarios, haciendo las infantiladas que hacen.


Inciso: El símil sería un hombre de buen físico e importante apariencia, grabándose a sí mismo en una ropa que prácticamente no le tapa (camisetas de fitness, pantalones cortos deportivos para entrenar) y grabando todo un vídeo con esa apariencia. Cosa que se sabe desde un principio, atraerá un tipo distinto de ideas mientras se ve el vídeo. Y en ese justo momento, empezar a quejarse de que "lo cosifican" porque se fijan más en sus músculos que en el contenido de lo que dice. Esto que planteamos, no-lo-vais-a-ver-jamás.



Porque como siempre, el comportamiento del hombre medio no le lleva a ponerse en pelotas a la mínima que tiene ocasión, para inmediatamente después quejarse sin fundamento y con un infantilismo insoportable, de las impresiones de los demás. La tónica general de estas personas, es negar tanto las evidencias como el estímulo>respuesta de cualquier humano, reduciéndolo todo al absurdo y al ridículo. Y siempre, camuflándolo de revindicación, "denuncia social" o cualquier otra patochada, que al final ¿Les afecta tanto realmente?


Es decir: La chica que se ha tomado la molestia de hacer un vídeo entero protagonizando personajes masculinos repugnantes, casi amenazadores que le acosan por la calle ¿realmente ha sufrido tanto estos comportamientos? ¿realmente tanto le afecta que alguien haga alusión a sus piernas o no?. Porque vaya, siendo hombre (e indudablemente, no mujer) me he hartado de escuchar comentarios de mis brazos, de mi espalda, de mis rutinas de gym, de tal y de cual. Nunca habiendo pedido ninguno de esos comentarios y en muchas ocasiones, aburriéndome. Y no por eso me he pasado la vida clavándome en la cruz de Cristo, victimizándome y pidiendo que haya "un cambio social" porque "hay mujeres que no saben guardarse sus comentarios".


Pues de todo esto han montado un relato entero. Un relato que repiten cientos de miles de mujeres hasta el cansancio y la arcada fortuita. Que cada vez más, da la sensación de ser una mezcla entre unas ganas terribles de darse autobombo y por otra parte, la seguridad de tocar un tema que sabes que te van a aplaudir, suscribir e incluso apoyar, cuando tanto en la base como en la profundidad, se trata de otra exageración más. Porque como decimos, de humor saben tanto como de cosmología, pero de sacar rédito a tonterías y repetir relatos falaces, entienden un rato.


Y sí, ya sé perfectamente que muchas de ellas se escudarían en decir "oh, sólo es humor, no seas tan amargado". Pero en el punto en que utilizan este argumento para absolutamente todo, ya no cuela. Ni humor ni churras en vinagre. Más que nada, porque nadie se ríe.

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