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sábado, 24 de febrero de 2024

La fiebre de los gimnasios, cosas positivas y no tan positivas

Spoiler: Llevo desde el 2011 apuntado al mismo gimnasio. Con 16 años, decidí apuntarme. Cuando no existía la fiebre del fitness, ni mucho menos las redes sociales para ensalzar el tema. Desde ese punto de vista de llevar años en ese escenario vamos a relatar todo lo siguiente.


Los gimnasios nunca habían sido tan populares como ahora mismo. Vivimos un momento de bombardeo en todas las plataformas, enfocándose en estos temas que hace unos años eran para aficionados. Como siempre, vamos a intentar dar una visión de lo malo y lo bueno de dicha popularización, que como siempre viene achacada más a un componente estético-corporal que otra cosa.


Y es que hoy día, lo que es "estar en forma" es un concepto casi obsoleto. Un porcentaje enorme de las personas que se unen a dichas "iniciativas deportivas" es por cualquier motivo menos por el deporte en sí. A continuación explicaremos por qué, no se me agiten antes de tiempo.

Estar "en forma" solía significar poder rendir en cualquier (o casi cualquier) materia deportiva de forma polivalente. Es decir, tener fondo. Poder hacer unos cuantos kilómetros en bicicleta, hacer una excursión de cuatro horas por la montaña o ser capaz de salir a correr sin sacar los higadillos por la boca. Actualmente, ya no.


Llegamos a dicha conclusión (que la motivación de apuntarse es más por mejorar la imagen que por otra cosa) por como la mayoría trata el tema, y por lo que dicen. Además, nunca en la historia habíamos tenido a tantas personas haciéndose fotos a sí mismas en los gimnasios, tampoco nunca habíamos tenido a tanta gente grabándose a sí misma haciendo los ejercicios, posando (sí, directamente posando) y demás ridiculeces que además, por lo general protagonizan personas que llevan muy poco tiempo en el mundillo.


Esto es causa y culpa directa de las redes sociales. En las redes la gente lo hace a patadas así que, ¿Por qué yo no? Esa infantil y tonta pregunta te hace ver a todas esas personas, una al lado de la otra sin mediar palabra, todas con los auriculares puestos, haciéndose 20 fotos delante del espejo hasta dar con una que "quede bien".


Y tú de mientras, mirando con indiferencia. Viendo como todos se enfrían. Cosa que no les importa un comino. Porque tampoco están ahí para mantener el ritmo ni para bombear el músculo. De toda la vida se ha dicho que interrumpir el ejercicio y enfriarse es lo peor para el entreno. Pues qué casualidad, parece que precisamente las cosas importantes no les preocupan mucho.


Porque como decimos, un porcentaje importantísimo de esa gente no sólo nunca ha tenido interés en el deporte, sino que tampoco lo tiene ahora. Se compran unos cuantos modelitos Nike PRO, dignos de cualquier deportista de élite, para asemejarse lo más posible a lo que los demás llevan por defecto. Se rodean de frases que leen por ahí, se compran los suplementos "de moda" y se dedican a hacerse foto tras foto, después de haber hecho dos o tres series con unos pesos que hasta un chaval de 16 años podría mover sin problema. Poco más, con estar satisfechos/as viéndose en el espejo tienen bastante, así que la "motivación deportiva" se desvanece por momentos para dejar paso a simplemente, ir allí por su imagen.


Con el párrafo anterior hemos descrito a más de la mitad de personas que veremos en los gimnasios actualmente. Día, tras día, semana tras semana. Y después de años, te conoces lo que hace cada persona y el nivel al que entrena. Y más del 90% no sólo no progresan, sino que tampoco lo buscan

Todo esto tiene cosas buenas y cosas no tan buenas. Las buenas, es que al haberse popularizado tanto puedes encontrar gimnasios en casi cualquier punto del país. Y muchos de ellos, bastante económicos. También se han popularizado los suplementos deportivos aunque siendo aún caros, cada vez tienen más espacio tanto en internet como en las tiendas.


Y las partes no tan buenas... muchas ya las hemos citado. Muchos días tienes que ir con cuidado de no aparecer en el objetivo de la cámara de alguien. Muchas otras veces, terminas retratado con cara de estreñimiento haciendo fuerza, porque hay un tipo delante tuyo grabando cada movimiento que hace y ni habías reparado en ello. Otras tantas, te cansas de tener a la tipa de turno haciendo culo delante tuyo y cómo no, grabándolo. Terminas por desplazarte a otro lado. Porque si lo hace una persona, vale. Pero cuando tienes a 20 principiantes grabándose a sí mismos, más preocupados de publicar en las redes sociales que en otra cosa, al final terminas bastante mosqueado.


Especialmente si vas ahí a tomártelo en serio, y no a figurar. O a quedar bien. O a la tontería que cada uno se dedique. En 13 años no he publicado una sola foto mía en redes sociales. Ni vídeos, ni pijotadas, ni ná. El mío es un caso extremo, está claro. Y la existencia del otro polo, el que no puede parar de retransmitir lo que hace o lo que deja de hacer evidencia bastante los "impulsos" de cada uno y la importancia que le da cada uno a las cosas. 


Lo curioso es que esto último no se convierta en objeto de escarnio hacia esas personas, y en vez de eso se alienten unas a otras para seguir haciéndolo. Hay una mujer en concreto, que tendrá entre 35 y 40 años, que hace exclusivamente esto. Y además, lo hace sin ningún pudor ante lo ridículo que le parecería a ella misma ver a otro/a haciendo eso. Está claro que uno sólo ve la paja en el ojo ajeno, en cambio justificará para con ella misma cualquier tontería que haga.


Y ahí la ves todos los días. En primera línea del espejo, con una forma física que ni dice ni cuenta, con unos leggings del color más chillón que ha encontrado. El ombligo al aire (con el correspondiente tatuaje que tapa la parte de barriga que no le gusta de ella misma), cruzando las piernas, probando otro ángulo, probando desde detrás, hacia adelante. Flash, flash. Foto tras foto. ¿Para qué? Para inmediatamente después, perder diez minutos viendo cada foto que se ha hecho. Sin ninguna vergüenza de estar evidenciando que en realidad lo que hace le importa un pito, sólo lo hace por y para el físico. Un físico que por otra parte, no dice nada.


Como siempre las mujeres por lo general se toman este tema en esta dirección. Entrar en un gimnasio hoy día y que haya mujeres, casi siempre se traduce en lo mismo: En ver que según haya más o haya menos, se dejan más o menos prendas de ropa puestas. Si hay otra chica con el "top" y el ombligo al aire, se quitan la camiseta y se quedan con la barriga al aire también. Si ven que no hay ninguna chica con esa vestimenta y no hay necesidad de "ponerse a su altura", entonces se dejan puesta la camiseta como todos los demás. Ridículo ¿Verdad? Pues así es cada día con ellas.


No puede faltar, la mujer de turno que pesa más de 100kg, también con el modelito estándar de hoy día: Pantalones apretados hasta las orejas y un top de 5 centímetros que les tapa la parte de arriba. Y cómo no, mirando contínuamente en todas direcciones para ver si los demás aceptan o no aceptan eso. El absurdo está servido. Al final no tienes muy claro el por qué de estar ahí pendiente de tantas tonterías. O sea que vuestro único objetivo es perder peso para poder poneros la ropa que se ponen todas las demás. Y así una, otra, otra. Cientos, miles. 


En el caso de los chicos por lo general es distinto, aunque nunca falta el ectomorfo de 17 años deseoso de tener brazos como troncos, levantando pesas de 14kg haciéndose polvo las muñecas. Y consiguiendo poco más que dolor en el antebrazo al dia siguiente. Aunque como decimos, los chicos por lo general al final terminan ganando fondo y poniéndose "fuertes". O por lo menos, los pesos que mueven son dignos de mención. A veces te llevas sorpresas con los chavales jóvenes. Te levantan 150kg de peso muerto sin pestañear. Y piensas "olé". Menos mal que aún queda gente que se lo toma en serio y a parte de fotos, da el callo.


En el caso de las mujeres, en fin. Parece que quiera criticarlo a propósito aunque no es así. Sencillamente es que son todo imagen. De trescientas, hay una que realmente merece la pena mencionar. Y no porque no tengan capacidad, sino porque la enorme mayoría no le pone el esfuerzo necesario y tampoco les interesa. Por mucho que te suelten el rollo moderno que te quieran soltar, hay cosas que nunca cambian. Hacen una serie, se ponen a hablar. Miran el móvil, sueltan una carcajada. No sudan. No tenéis más que fijaros mínimamente. Y cuando no se suda en el gimnasio, es que algo no se está haciendo bien.


Que es el deporte, precisamente. Pero como decimos, están ahí por ansias de distintas cosas menos de enfocarse en el deporte en sí. Llaman "entrenar" a todo. Otra cosa que se ha puesto de moda hoy día. Llamar "entreno" a una rutina para principantes que además, no potencia su rendimiento en absolutamente nada. Al final casi todo queda reducido a perder un poco de peso, darle un poco más de forma (forma estética) al cuerpo y casi nada de fondo real. Subirse a una barra, hacer dominadas. Flexiones, poder hacer ejercicio con tu cuerpo. La enorme mayoría de mujeres nunca sabrá lo que es eso, puesto que tampoco se esfuerzan para conseguir tal fin.


Como decimos, van allí con el modelito que literalmente todas llevan (porque si las demás no lo llevaran, tampoco se lo pondrían) y casi siempre se rigen por esas normas. En el año 2011, cuando empecé, era rarísimo ver a una chica con un top y toda la barriga al aire. Y con unos minipantalones que le tapan la cadera y poco más. Ahora, no hay ni una sola que no cumpla esa norma. Prácticamente lo hacen por imposición suya, al ver que todas las demás lo llevan.


En cambio en los hombres nada ha cambiado. Siguen vistiendo igual, rindiendo igual, y preocupándose mucho menos de su imagen que ellas. Lógicamente siempre habrá los obsesionados, aunque tienen la disculpa de que sí tienen rendimiento real. Con lo cual es 50% tontería y 50% meritorio. Algo más auténtico que posar para que se te vea más culo del que tienes, que es a lo que reducen ellas el tema por lo general.


Así que en conclusión, lo que tenemos es un gentío importantísimo acudiendo a estos centros deportivos (hasta el punto en el que empiezan a haber peleas dadas las colas, cosa que nunca había ocurrido hasta hace poco). Y que del más de 90% de personas que acuden, sólo un 10% tiene un rendimiento deportivo real y evidente. Y de ese 10%, muchos de ellos como decimos lo hacen más por la estética que por otra cosa, porque lo que les acaba importando es "cómo se desarrolla el dorsal" o "cómo se me ve el bíceps desde delante", llegando a escuchar las ridiculeces más gigantes sin ningún reparo de evidenciar lo que eres: Pura obsesión por lo material y lo que se ve por fuera.


Y a esa conclusión llegamos muy rápido: Muchos de ellos no hacen deporte fuera del gimnasio. Nunca han ido en bici, o han hecho excursiones de montaña. Hacen cardio obligados por las rutinas, pero no les gusta exprimir la parte cardiovascular del organismo. No les importa tener fondo, les importa terminar su rutina para sentir que "hay desarrollo muscular". Así que como siempre, concluimos diciendo que la obsesión por la materia avanza de manera incesante, y cada vez más y más enfocado en la pura estética. Lo que se ve, y lo que parece. 


Todo lo demás, importa poco. Por lo menos, a la mayoría de personas que encuentras en el mundillo.




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