A cada generación que pasa queda demostrado, tanto en cifras como en folklore, que las relaciones entre hombres y mujeres cada vez son más inviables. Cada vez es más difícil mantener algo que por otra parte, termina generando problemas más pronto que tarde, teniendo más facilidad que nunca para dejarlo correr.
Lo cual en cierta manera siempre ha sido así, con la diferencia que contra más se modernizan las relaciones menos alicientes se tienen para entomar tanta dificultad. Porque al final, mantener una relación "sentimental" o vinculante de algún tipo, tiene que merecer la pena.
Pues parece que cada vez merece menos la pena. Es una obviedad y ni falta hace mencionar, que los divorcios no han hecho más que dispararse en la última década, dejando a relucir también una bajada drástica de las bodas y las uniones conyugales. Es decir, que ya no vale achacar el aumento del divorcios a la posibilidad misma del divorcio, sino que se evidencia una clara falta de ganas de esforzarse en pos de que las relaciones duren.
Y en parte, es por lo de siempre: Que sí, ahora tenemos más facilidad para relacionarnos que nunca. Más opciones, más canales, más libertad de movimiento. No obstante, ¿Se está traduciendo dicha facilidad en un aumento de relaciones longevas entre hombre y mujer? Categóricamente: No.
Con lo cual, para lo que está sirviendo tener mucha más facilidad de contacto que hace 20 años, es de que las relaciones duren una miseria. Especialmente, después de toda la oleada de feminismo insufrible que provoca un desinterés absoluto en el hombre medio. O por lo menos, para el hombre medio que se siente con un mínimo poder de elegir. Siempre habrá tipos que llevan tanto tiempo sin entablar una relación, que lo aceptan todo. Y dirán "sí" a todos los discursos de la mujer que le gusta con tal de caerle en gracia, y conseguir mantener esa relación. Aunque igual la pregunta debería ser: ¿Hasta cuándo lo aguantarán todo?
Según las estadísticas, no mucho. No es la primera vez que la propia Administración muestra cierta preocupación por la volatilidad de las relaciones de los/las españoles/as y por tanto, de la indiscutible tendencia a la baja de afianzar sus relaciones. Nunca en la historia del país había habido tan pocas bodas, tan pocas bodas civiles y tantos divorcios. Al mismo tiempo.
Lo cual es completamente normal, visto lo visto. Es un clásico la típica opinión venida de cualquier mujer, que dice sentir abiertamente que los hombres la quieren para relacionarse íntimamente pero sin perspectiva de nada serio. Esto por lo general, ocurre de mujer a hombre, pues el hombre tiene tendencia de no tomar en serio a la mujer, a no ser que la vea una persona como para convivir de manera sostenida. Y como eso no suele ser lo habitual, nos hemos pasado toda la vida escuchando eso viniendo de mujeres. Que las quieren para lo que las quieren, pero cuando hay que profundizar, "los tíos me rehuyen."
PD: Repetimos, que siempre habrá hombres hartos de no "ligar" ni un asomo de saber hacerlo, y terminan conformándose con literalmente la primera mujer que conocen, sea como sea la persona. Aunque como decimos, es algo que se agarra con alfileres desde un principio.
¿Cuántas veces habremos escuchado estas cosas? Pues muchísimas, casi siempre en la misma dirección. Porque casi siempre es el hombre quien no ve en los ojos de esa mujer una pareja estable. Y no suele ser por la parte física, sino todo lo contrario. Lo que no les atrae es lo que hay dentro. No ven más que contras en el hecho de relacionarse con mujeres en cierta profundidad. En cambio ellas, no tienen ningún reparo en embarcarse en relaciones a la primera de cambio, muchas veces demostrando una prisa exagerada por atarlo todo y tener algo a lo que ponerle nombre. Lo único que buscan, en numerosos casos, es que aparezca alguien y se quede ahí. Cosa que también espanta al hombre en la mayoría de ocasiones, ya que por lo general no tiene ninguna prisa en fundamentar nada.
La típica historia del "tío que me usa de cleenex y desaparece". El típico caso que no dejan de repetir hasta el hartazgo de "responsabilidad afectiva", "ghosting" y demás pijotadas. "Es que quedo con él pero luego no me vuelve a hablar". "Si no le estoy hablando yo todo el día, no me dice nada", "tenemos sexo, pero luego no quiere quedarse a dormir". Frases que me he hartado de escuchar en primera persona venidas de mujeres que no entendían por qué los hombres les rehuían. Todas estos relatos los escucharéis venidos casi siempre de mujeres. No hay manera de que entiendan por qué les pasa eso. Y les pasa eso, porque los hombres con los que han tratado no tenían ninguna perspectiva de tener una relación sentimental con ellas. Lo que ni siquiera atisban a ver, es por qué.
Otra vez lo mismo: No ven un "pro" principal para relacionarse día a día con ellas, con toda la montaña de "contras" que eso conlleva. No tiene sentido estar día a día sosteniendo algo que conlleva tanto esfuerzo. Especialmente, psicológico.
O sea que en resumen, en cierta manera fomentan de lo cual se quejan. Y sin darse cuenta. Porque de darse cuenta, no lo harían o no lo dirían.
Al hablar de estas cosas siempre recuerdo el caso de una mujer con la que teníamos mucho contacto, ya que era (y es) la madre de un buen amigo nuestro. Ambos regentan un bar, con lo cual durante una época los veíamos muy a menudo. La cuestión es que esta mujer había tenido cinco hijos con tres padres distintos, y ya ninguno de ellos ejercía como padre de ninguno de los hijos, desde hacía años.
Como siempre ocurre, ella presentaba su historia como "algo que no le había ido bien en la vida". Cuando realmente y sin ánimo de juzgarla moralmente, es muy difícil que tras cinco hijos y tres maridos distintos todo haya ido al completo traste porque "Las cosas salen mal, y no sé por qué." ¿Todas las veces ha ido mal, y no sabes por qué? ¿Tras 5 hijos con 3 personas distintas? Automáticamente después de tener ciertos datos la mente de cualquier persona con dos dedos de frente se da cuenta de que ningún hombre aguanta mucho tiempo al lado de esa mujer, incluso habiendo tenido hijos de por medio.
Y cuando la persona no sólo "fracasa", sino que repite una y otra vez el mismo modus-operandi te das cuenta de todo. Se cosecha lo que le ocurre y ni cuenta se da. Porque de darse cuenta, no volvería a caer en exactamente el mismo error. Por lo menos varías de error, ¿no? La historia de siempre: 50 años cometiendo errores garrafales, y sin reconocimiento de tales errores ningún cambio habrá.
Además, no sólo contaba su historia jactándose (jactándose de mentira quitándole hierro, como hacen los adolescentes), sino que a sus 50 años seguía buscando, buscando y buscando pareja sin cesar, como si fuese el único sentido de la vida. Lo cual recuerda a todas estas chicas de edad muy inferior que hacen exactamente lo mismo: Conocer a un tío e intentar ponerle la brida lo antes posible para que no se les escape, quedándote más una sensación de estar cayendo en una trampa que entablando una relación con alguien. Cada dos por tres, sus palabras literales y textuales eran:
"Sí, es que he conocido a otro tío esta semana en el gimnasio. No sé, a mi me gusta bastante. Tiene dinero, y es guapo. Es un guardia urbano municipal. Pero no sé si está casado o tiene pareja, porque cada vez que cenamos o tenemos sexo, luego no quiere quedarse a dormir. Siempre me da la sensación de que los tíos no me toman en serio. ¿Por qué juegan con las personas? Si no quieres algo con alguien, se lo dices y ya está."
Realmente nadie estaba jugando con ella, sencillamente no lo veían claro. Y han llevado las cosas hasta el punto que han podido sin terminar de involucrarse. Y tras rebasar ese punto, desaparecen del mapa.
Escuchar a mujeres que han vivido más de media vida, tenido cinco hijos y habiéndose casado tres veces, diciendo exactamente las mismas cosas que chavalas de 20 que dan sus primeros pasos con las relaciones. Otro síntoma de no haber entendido nada, ni las mínimas cosas entre hombres y mujeres. Aunque diga tener experiencia, aun dando la imagen de "madre de familia", esta mujer tiene la misma mentalidad a los 50 que a los 20. Y es probablemente, la principal razón de que lleve toda la vida a trancas y barrancas perdiendo parejas y de paso, repitiendo el error una y otra vez.
Ahora, un hijo. Y ahora, otra hija. Con la otra pareja. Anda, la pareja actual me ha dejado, busquemos otra. Tengamos otro hijo, a ver si así afianzo la cosa. Uy, me han vuelto a dejar. Me cambio de país. Tengo otro hijo con un tipo de este nuevo país. Anda, me ha dejado también. Voy a seguir buscando pareja...
Precisamente por eso los tíos "no la toman en serio", como ella dice. Con lo cual, si fuese consciente de cómo la gente ve desde fuera que hayas tenido cinco hijos con tres padres distintos, desde un principio enfocaría las cosas de una manera diferente. Pero lo que hace sin darse cuenta, es proyectarse como una persona poco fiable y definitivamente, con toda una vida a sus espaldas. Cosa que lamentablemente, no interesa a nadie. Y ese es el resultado que obtiene: Pasarse toda la vida preguntándose a sí misma por qué no la toman en serio.
Porque no te ven como un valor añadido, sino todo lo contrario. Y es por eso al final, el motivo de la importancia de lo que piensen los demás de tí. Ya que por mucho que te pases la vida repitiendo que "te da igual" lo que piensen los demás, lo que piensen afecta directa e indirectamente en tu vida. Así que si esta mujer se hubiese dejado de infantilismos hace treinta años, probablemente no tendría que estar diciendo tonterías con 50. Con una lección aprendida, y una manera de actuar más refinada que la actual.
El común denominador de todo esto casi siempre es el mismo: Nos remitimos al principio, a cada generación que pasa menos sentido práctico tiene inmersarse en toda esta dinámica loca, que al final lo único que nos aporta es una carga emocional y psicológica innecesaria, y que definitivamente, no nos beneficia ni a nosotros ni a los demás. Porque todas estas personas, no encontrarán satisfacción en nada. Puesto que tanto para lo malo como para lo bueno, no saben encontrarla.
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