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lunes, 3 de junio de 2024

la "paz interior" en los tiempos que corren

Cada vez me hace más gracia ver a personas modernas referirse a la "paz mental" o a cualquier concepto parecido con la "paz interior". Especialmente cuando conceptos como estos se ponen al alcance de la gran masa y empiezan a perder el sentido inmediatamente.


Algo que llevo desde pequeño viendo y nunca ha dejado de ocurrir, es la devaluación inmediata de cualquier concepto en cuanto se pone al alcance de todo el mundo. Hasta el tonto del pueblo aprovecha lo trendy para repetir y repetir cualquier cosa que se ponga a su alcance para poco después perder el poco sentido que podía tener la cosa. 


Hace unos años, había cuatro hippies a los que difícilmente nadie tomaba en serio que repetían cual cotorras conceptos como estos: Paz mental, paz interior, autorrealización, sanación y demás pijotadas que en una acomodada sociedad occidental, corren peligro de ser rápidamente devaluadas y mal empleadas. Tanto a la hora de hablar como a la hora de definir cualquier cosa.


Hoy día, todo el mundo suelta estos conceptos de una manera vacía con una soltura pasmosa. Utilizan los términos "paz interior" mientras complementan su publicación de Instagram con un mojito en la mano en la playa de turno. Para poco después, volver a utilizar el término "sanación y paz mental" para rellenar cualquier otro post insulso que por otra parte, no deja de ser una copia del que ha hecho el vecino, su hermana, su prima y su sobrina.


La otra conclusión es esa: La gente hace cosas cuando ve a otra gente hacer dichas cosas. Lo cual como siempre nos trae una conclusión negativa de la persona media. No hacen más que imitar, en mayor o menor medida lo que otros/as hacen. Pura mímica acompañada de palabras mentales tontas: "Si él lo hace, yo también."


Aunque lo que haga el primero sea una soberana gilipollez. Especialmente si lo es. Ni se lo piensan, tu.


Y quien no se ha hartado de ver publicación tonta en RRSS una tras otra, con pies de foto ridículos pretendiendo ser profundos y metafísicos (cosa que entra automáticamente en incoherencia una con la otra). Aunque muy lejos de darse cuenta, publica una foto de sí misma maquillada hasta el tuétano, vestida con cincuenta mil abalorios tras dos horas en el espejo. Para rematar la frase diciendo "Estoy sanando, mejorando mi paz mental."


Si cualquier hinduísta, budista o simplemente una persona genuinamente espiritual nacida fuera de Europa viese esto, sencillamente no entendería nada. De hecho, en alguna ocasión he tenido oportunidad de hablar con personas que viven fuera de cualquier tendencia social habitual en occidente, y enfocan toda esta payasada desde la más absoluta incomprensión. "Pero, ¿por qué hacen esto? Por qué personas absolutamente sumidas en la materia más simplona, haciendo exactamente lo que todos hacen apelan a la paz interior por todo? ¡Si no tienen ni idea de lo que es la paz interior!"


Pues no podía coincidir más. El esquema mental de una persona así (que directamente no hay esquema, aunque vamos a simularlo) sería algo como esto:


"Ah, qué paz mental e interior siento ahora mismo. Esto debe ser lo más parecido al cielo bíblico. Voy a publicarlo ahora mismo en Instagram, Facebook, Twitter, Flickr, Pinterest y LinkedIN. No sea que haya alguien en la Vía Láctea que no sepa de mi gigantesca paz interior."


Recuerdo en una ocasión en que estaba perdiendo el tiempo con mi ex-novia (porque no se puede decir de otra manera) me dijo: "Yo lo que necesito después del trabajo es paz interior, y paz mental. No puedo estar por ciertas cosas".


Fue un ejemplo buenísimo para definir el despropósito que anunciamos en esta entrada. Una tía que lo vuelve a encender todo tras un año de ruptura, que en cuanto le piden que se posicione en algo y apela a la "paz interior y a la paz mental". Paz mental claro, después de volver a liarlo todo y cuando conviene "es que necesito paz". Era imposible mandarla a la mierda como yo quería porque me faltaban palabras en el diccionario.


Conceptos orientales llenos de sentido y espiritualidad, en manos de personas absolutamente físicas y materialistas. Que poco más piensan que en tener su kit de "trabajo, pareja e hijo". El sinsentido integral y absoluto de la sociedad moderna.

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