Siendo muy joven, tuve un alumno mucho mayor que yo durante los años en que daba clases de guitarra. Aún con la diferencia de edad, había mucha diferencia de formación musical entre él y yo, así que igualmente podía enseñarle muchas cosas útiles para con el instrumento.
La cuestión como casi siempre, es que bien pronto me di cuenta de que esa persona era difícil de soportar. Puesto que desde un primer momento, discutía mucho, se imponía demasiado en las situaciones sin requerirlo (lo cual ya te otorga una sensación de desequilibrio en la persona) y por lo general, era difícil tratar con el sin sentir ganas de dejarlo correr. O sencillamente de no atenderle más. Porque no tiene demasiado sentido "sacar el carácter" con algo tan desenfadado y simple como unas clases de guitarra. Terminas por darte cuenta de que hay algo en esa persona que dificulta que pueda relacionarse con nadie. Y lo peor de todo, es que sin darse cuenta. La ausencia de auto-percepción que siempre veo en las personas.
Eso se evidenciaba a todas las alturas, tanto durante la clase como fuera de las clases. Era el tipo de persona, que en cierta manera se asemeja a los niños (incluso teniendo más de 40 años) sin parar de ametrallarte a mensajes hasta que atendías lo que quería en el momento. "Te he mandado un archivo, cuando puedas revísalo". A los cinco minutos: "¿Has tenido tiempo de revisarlo ya?". A los diez minutos: "¿lo has visto?". Llamada perdida. Llamada perdida.
Al final terminaba por responderle: "A ver, no estamos en clase. No estoy en mi casa. No me voy a poner a revisar un archivo de no-se-qué a las diez y media de la noche de un sábado. Lo miramos la próxima semana en clase." El mero hecho de que una persona de 20 años tenga que decirle esto a una de 40 y tantos, ya chirría por sí solo.
A parte de la falta de educación (y tantas cosas más) que esto supone, también es completamente anormal este comportamiento teniendo en cuenta que le hacía esto a alguien que sólo cobraba 13€ por una hora de clase a la semana, y que semejante insistencia y pesadez vuelve a denotar falta de vista a todas las alturas. A parte de que el individuo me sacaba 25 años. Y para variar, tampoco te das cuenta de la sensación que causas en un tipo que sólo te ve una hora a la semana, que poco después de leer todo esto empezará a verte como un "tío raro".
Y así era. A cada cosa que este tipo hacía, yo más veía que no tenía ningún sentido estar diariamente recibiendo mensajes fuera de lugar, de alguien que sólo se gastaba 13€ cochinos euros a la semana para pasarse el resto de días preguntándote lo primero que se le pasaba por la cabeza. Me parecía increíble que alguien así pudiese tener mujer, hijos, trabajo. Porque más allá de ser una conducta normal, carecía de vergüenza ajena y eso a la larga, trae problemas.
Otro día me escribió para "pedirme consejo" de algo para inmediatamente después, empezar a hablar sin cesar. Días enteros mandando fotos, capturas de pantalla, etc. Cada vez que hablaba de algo terminaba yéndose por las ramas a cualquier tema y en muchas ocasiones, tras semanas enteras sin venir a clase y sin gastar un céntimo. Tampoco parecía procesar ni las respuestas, sólo atendía a su impulso insaciable de contestar, contestar y responder más. Poco a poco, fui dejando de contestar.
Al tiempo me enteré de que su mujer se separó de él. Lo cual no era de extrañar. El hijo, al ir haciéndose mayor, cada vez tenía menos interés en ver a su padre que por otra parte, su figura de padre era escasa. Normal teniendo en cuenta que era una persona que sólo existía por, y para ella. Una especie de fábrica constante de ego que nada (ni nadie) puede saciar, y que a lo único que te lleva es a quedarte sólo. Paradójicamente.
O no. Porque muchas personas consideran tener el "ego alto" como algo positivo. Aún no se han dado cuenta del engaño o necesitan aprender esa lección. Que aunque en cierta manera la propia sociedad alienta y hace ver como algo positivo el "quererse mucho", "tener mucho ego" y "mucho carácter" en el fondo nadie lo quiere. Nadie quiere una persona a su lado que sólo exista para ella, que sólo piense en ella, en cuando ella quiere hablar, en cuando ella quiere actuar.
Como casi siempre esa es la moraleja: A esta persona, igual que a tantos otros millones de personas, para lo único que le sirvió el "dejarse guiar por sus sentimientos" es para terminar sólo. Sólo y en la inopia. Porque si le preguntas, no sabrá decirte por qué las cosas le han ido explotando en la cara con el paso de los años. Y muy probablemente, incluso le eche la culpa a otro/a de lo que le ha ocurrido. En vez de ver -o querer ver- que si te manifiestas como una persona insufrible poco quedará a tu alrededor.
Quedarás tú. Solo. Con todo tu "ego", tus "sentimientos" y tu máquina insaciable de llamar la atención. Que más allá de los 20 años, ya no es guay. Ya no mola, "tío".
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