El concepto "tocar los huevos" siendo tan coloquial incluso rozando lo soez, es universal. Incluso en otros idiomas que fonéticamente no comparten nada con el nuestro, existen adaptaciones muy similares al concepto "tocar los huevos" o en su defecto, "las pelotas".
Y eso es porque las personas tocan las narices de forma universal. A través de los tiempos y en todas las culturas. Entre otras cosas, porque son incapaces (por lo general) de darse cuenta de la molestia que generan en los demás. Lo cual hace por momentos que acabes hasta la coronilla de casi todo el mundo.
-Explicación de lo que puede parecer una falacia "los demás"-: Cuando uno indivualmente intenta a lo largo de su vida, repercutir lo menos posible en las vidas ajenas (cosa que he intentado desde pequeño) se siente molesto más rápidamente por el egoísmo ajeno. Ya que considera una injusticia (aunque es lógico que no exista una reciprocidad) que los demás le toquen las narices cuando él mismo no lo hace. Por eso se emplea el término "los demás". Porque por lo general, uno no interfiere (ni en acción ni provocando molestias sonoras) en los demás.
Vamos a poner un ejemplo práctico de cómo se resumiría dicha "tocada de huevos" en un día cualquiera:
Contexto: Ocho de la mañana, patrón que se repite de LUNES a SÁBADO e incluso algún DOMINGO:
1 - Los condenados obreros de la construcción de delante (que llevan 3 años haciendo un p*to edificio desde los cimientos) empiezan a dar golpes a diestro y siniestro a las 8 de la mañana. Prepárate para estar escuchándoles hasta las 6 de la tarde. TODOS LOS DÍAS. Sonidos celestiales que van a producir: Golpes de pico, cortes con sierra radial, ruido de hormigonera, camiones descargando material, voces a grito pelado durante toda la jornada y un largo ecétera de elementos que encienden tu instinto homicida por momentos.
2 - Empiezan a salir motos de los puñeteros garajes montando un escándalo difícil de cuantificar, yéndose a sus trabajos armando todo el follón que les resulta posible. Un follón que por otra parte es lo más inútil e injustificado teniendo en cuenta de que lo genera UNA SOLA PERSONA.
3- La gente de los negocios de alrededor de tu casa, se juntan en la puerta a punto de entrar a trabajar, HABLANDO A GRITO PELADO. Lo cual por otra parte, te sumerge en la incomprensión de -POR QUÉ- el ayuntamiento concede licencias comerciales en zonas residenciales, donde algunos sectores laborales no-pintan-absolutamente-nada.
4 - Te guste o no, ese día te toque trabajar o no, estés enfermo o no. A las ocho de la mañana vas a terminar tan harto de escuchar a la pura gentuza que no repara más que en sí misma, que vas a terminar levantándote. Da igual que tengas vacaciones, da igual que estés a 40 de fiebre. Al final, todo el entorno que te rodea va a provocar tal molestia que preferirás levantarte que seguir rabiando en la cama.
5 - El imbécil que regenta el taller de ebanistería debajo de tu casa, enciende y apaga la motocicleta unas cuarenta y cinco veces cada cinco minutos, sin comprender jamás por qué. Y la enciende, y la apaga. Y la mete en el garaje, y la vuelve a sacar. Y se marcha durante dos minutos, y vuelve. Cada-puñetero-día-de-la-semana.
6- Por alguna absurda y ridícula razón (como casi todo últimamente) la estación de la RENFE que tenemos a 600 metros de aquí se ha emperrado en que los trenes hagan sonar la bocina CINCO VECES MÁS QUE DE COSTUMBRE. Con lo cual desde hace un par de años, los vecinos están absolutamente fritos de escuchar los trenes pitar tres, cuatro y cinco veces antes de que salgan de la estación, montando un escándalo insoportable (y cuando decimos insoportable es literalmente insoportable) ya que las bocinas de los trenes no están ideadas para estar sonando durante diez minutos cada vez que sale un tren. Conclusión: Si salen 10 trenes al día de la estación, escuchas las bocinas 30 veces al día. Lo cual da como para ir a la estación de RENFE y reventar todos los cristales con un palo de béisbol.
7- A partir de las tres de la tarde, hay auténticas competiciones de imbéciles tocando el claxon, peleándose por los sitios para aparcar sus puñeteros coches al salir de trabajar. Porque claro, todos tienen coche pero ni uno de ellos paga una plaza de aparcamiento para dejarlo. Son así de listos todos. "A mí nadie me toma el pelo". Y ahí los tienes, pegando claxonazos los furgoneteros del gremio de la paquetería, los de la instalación de calefacciones, los de reformas integrales. Todos saliendo en masa del trabajo y todos montando ruido sólo que para dejar su trasto. Apuesto que en Bel-Air tienen los mismos problemas.
Todas estas m*erdas mencionadas más arriba, ocurren hasta por la noche. Hasta que más allá de las diez, lo que pasará es que escucharás tantas veces el camión de la basura, que te creerás que estás en el mismo vertedero municipal. Porque pasan tantas, pero tantas veces que no entiendes ni a qué porras se están dedicando. A las 23:30. A la 1. A las 2. A las 3 y media. A las 5. A las 6. ¿Pero cuántos condenados containers de la basura hay? ¿Dos cientos sesenta y cinco coma tres elevado a PI?
Los hijos de su madre del Ayuntamiento, ordenan que se vacíe el contenedor del vidrio justo a las 6 de la mañana. JUSTAMENTE EL DEL VIDRIO. A LAS 6 DE LA MAÑANA.
(???????¿¿¿¿¿¿¿???????¿¿¿¿¿¿)
Conclusión: Aquí no hay quien viva. En ningún sitio ya. A base de más, y más, y más gente en todas partes. Empadronemos a cualquiera, sea en donde sea la zona donde quiera vivir. Sin restricciones. Más gente. Más edificios. Más calles.
Más licencias para establecer negocios donde a la gente le de la gana. Adiós a las ordenanzas municipales. Las zonas residenciales ya no existen. Da igual polígono industrial que barrio dormitorio.
Da igual que tu piso esté valorado en 200.000€ o en 50.000. Terminarás escuchando las mismas bajunerías cutres toda la semana. Gástate 20.000€ en ventanas de aluminio con cristal doble para toda la casa. Sé ridículo. Fomentemos la ridiculez.
Id a tomar el vientecillo a la farola todos.
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