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sábado, 7 de diciembre de 2024

"Me merezco a alguien que me busque, que me valore."

Frases que todos/as habremos escuchado de cientos, miles de personas durante toda nuestra vida. Lo repiten cual mantra. Sin darse cuenta de que cuando un montón de personas todas iguales repiten algo, mala cosa es. "Busco alguien que me valore, que me merezca."

Lo curioso es que casi siempre dicen esto tras estrepitosos fracasos. Lo cual debería hacerles ver inmediatamente que tienen parte de causa en el efecto que causan. Y en vez de eso, se la pasan atribuyéndolo todo a que "no les valoran".

Y si has encontrado a tanta, pero tanta gente que no te valora ¿por qué será? Quizás, sólo quizás... ¿no haya tanto que valorar? ¿tanto que merecer?

Ya no consiste ser exigente o no (lo cual es de una ridiculez y soberbia tremenda a partes iguales), es vivir ajeno a la realidad que uno transmite a los demás. La proyección personal de cada uno. La impresión que se llevan los demás de tí. Si los demás se llevan una impresión de tí que no es suficiente, nunca te van a valorar. Porque las cosas no se valoran de manera automática. Y es muy dudoso pensar que alguien vaya a empezar a "valorarte" y "buscarte" y "merecerte" cuando lo poco que has hecho es contarle tu vida personal durante tres horas. Hablar de tí, de tí, de lo bien que haces las cosas y en definitiva: Convertirte en una persona interesante en un cero sobre cero para el otro ser viviente.

Bien, pues esto es lo que hace muchísima gente. Por no decir la mayoría. Se embarcan en una búsqueda constante e infructífera de conocer personas que casi siempre les descartan (a los primeros), y luego cuentan la historia al revés. Que ha sido ella/él misma/o quien "ha perdido el interés". Cuando lo que pasa por norma general, es que los demás pasan de tí y no al revés. Porque te has emperrado a primera de cambio, en mostrar un folleto de tí mismo con todo lo bien que haces las cosas, lo bien que se te da "X" o "Y", lo solicitado/a que estás, lo independiente (pero muy, muy independiente que eres) en vez de conocer a quien tienes delante.


Tan, tan independiente que la otra persona ni te vuelve a llamar. Luego a pasarse toda la noche dando vueltas en la cama preguntándose por qué ha pasado lo que ha pasado.


Todo esto entremezclado nos deja una conclusión siempre muy parecida: La mayoría de personas viven bastante ajenas a la realidad. Y lo de montarse un mundo en el que no tienes nada que ver con las causas de las cosas, es muy cómodo. Porque te exenta casi siempre de responsabilidad en nada. "Si las relaciones no me funcionan, es porque los que he encontrado no me valoran."


Hablando como si hubiese que valorar cada ápice de la personalidad, de las palabras, poniéndote en un altar a la mínima que cuentas una anécdota que cualquiera puede contar. Viviendo una realidad paralela en la que lógicamente, no ves que ni mereces poco, ni mereces tanto la pena.


Por si no fuese bastante, antaño estas boberías propias de padecer ceguera voluntaria, la gente las decía en petit-comité. Ahora no. Ahora se dedican a grabar videoblogs de 15 minutos autojustificándose a si mismos/as en las redes sociales, esperando recibir (sólo) feedback positivo de personas desconocidas que simplemente, ignoran todo el tema. Y precisamente por eso son indulgentes, porque no tienen en cuenta nada de lo que acabamos de decir aquí. Que si una persona no te trata de buena manera, no suele ser sin un por qué.

"Sí claro yo lo hice todo bien, pero no sé que pasó que no me trató como yo esperaba, y no me sentí correspondida/o, y bueno. Luego no me volvió a llamar, y yo creo que eso es una falta de responsabilidad afectiva, porque bla bla bla bla...."

Pura basura más digna de un infante de 5 años que ni ganas tiene de comprender nada. Si no eres interesante, no lo eres. No para todo el mundo al menos. Entonces, intenta dejar de ser gracioso/a a toda cosa cuando no lo eres y te ahorrarás los batacazos pertinentes que en cierta manera, te mereces.

Tú no tratas bien a una persona porque sí. Ni la tratas mal, de nuevo, porque sí. Pues todas estas personas pretenden inundar al otro con sus historias personales, sólo hablar ellos/as, no escuchar lo que dice el otro, estar únicamente y exclusivamente por y para sus sentimientos y luego, que "les valoren".

Como Tom Cruise, misión imposible. Cada uno que recoja lo que siembra. Y los lloros en vacío no tienen valor alguno, para nadie más que el que se justifica a sí mismo.


PD: También es cierto que siempre, siem-pre vamos a encontrar un perfil de persona que está tan harta de estar sola que acarreará con todo lo que hemos dicho más arriba en pos de estar acompañada. En ese caso, aguantará tonterías, infantiladas y egoísmos. Lo que no sabemos, es hasta cuando.

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