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sábado, 4 de enero de 2025

Vivir en "comunidad"

A menudo escucho las quejas e inconvenientes que sufre la gente que vive en edificios y comunidades de vecinos. Es curioso que de por sí, la palabra "comunidad" -del latín communitas- tenga un significado casi rozando lo positivo. "Conjunto de personas con los mismos intereses y que viven bajo las mismas reglas".

Lo cierto es que en 2025, eso tiene bien poco de veraz. Porque no sólo por lo general no tenemos los mismos intereses, sino que cada cual va a lo suyo. Y si eso implica poder hacer el ruido que te de la gana hasta las horas que las ordenanzas permitan, así será.

Porque realmente no importa lo que el otro piense, lo que el otro escuche. Ni siquiera si le molestamos o no, porque "estamos en el horario permitido". Y así piensa la gente. Y así, vivir en comunidad ha pasado de ser un pro a ser un contra, poco a poco.

Decimos poco a poco porque esto ha ido cambiando con los años. Y también depende de la zona donde vayamos a parar. Pero por lo general, las generaciones anteriores hablaban de sus vecinos en un tono casi familiar, de convivencia e incluso de apoyo. Hoy día, raro es quien no sufra molestias continuas de algún vecino, incluso que haya tenido alguna pelea con alguno que otro.

En vez de "vivir en comunidad" podríamos llamarlo "convivir en un edificio". Me parece que sería más próximo a lo que es. Compartir un espacio porque no tenemos más remedio. Y eso implica que tengas que soportar a cada uno haciendo lo que le da la real gana.

Porque una cosa es -tener el derecho de- y la otra es que esté bien. Y actualmente para poder hacer lo que les venga en gana cuando les venga en gana, todas las personas se acogen al "derecho de" y no a "estoy molestando A". Con lo cual, tienes que escuchar todos los días al majadero del cuarto piso poniendo en marcha una moto que hace tanto ruido como una locomotora, calentándose durante 10 minutos en el garaje comunitario. Lo cual, hace retumbar desde el entresuelo hasta dos pisos más arriba.

¿Tiene derecho? Sí. ¿Es un gilipollas? Lo es. Con lo cual, al final la cantinela de los derechos acaba impactando frontalmente con el bienestar de los demás, en este ejemplo a pequeña escala.

Yo sé que puedo abrir las ventanas a las 7 de la tarde y ponerme a tocar la guitarra a todo volumen porque estoy en el horario permitido. Todos los vecinos, incluyendo los de los patios interiores de otros edificios van a maldecir a todos mis ancestros, pero puedo hacerlo. Sin embargo no lo hago. Tanto por ser innecesario como por ser una molestia bien evidente.

Aunque al final lo que yo haga o deje de hacer importa poco, puesto que los demás armarán el escándalo que les de la gana sin dar explicaciones a nadie. Porque hoy día también está 'en la onda' mandar al carajo a los demás incluso cuando sabes que has hecho algo mal. Especialmente cuando sabes que has hecho algo mal. Así poco a poco, todo va convirtiéndose en un 'sálvese quien pueda' donde cada uno hace lo que le sale de los cataplines, degradando todo el ambiente.

La vecina de arriba termina a gritos varias veces al día con sus dos hijas, que salieron por patas de la casa en cuanto tuvieron la mayoría de edad. Lo cual dice bastante tanto de la vecina como de las hijas. Insoportables todas, vamos. Cada vez que entran en casa de nuevo por cualquier cosa, terminan a gritos. Y si sólo fuesen los gritos, bueno. No seamos quejicas. Es que después de las broncas la madre la toma con el mobiliario, pasándose 2 horas post-bronca moviéndolo todo sin sentido alguno. Dando algún que otro golpe y despotricando ella sola. Es decir, que si estabas haciendo algo que precisaba concentración y relativo silencio, ya puedes olvidarte.

Hay algunos zoquetes que son capaces de pasarse veinte, treinta o cuarenta minutos hablando a grito pelado en el interior del portal. En vez de meterse en su puñetera casa o cualquier otro lado. En el portal. Con lo cual, tienes un follón constante de 3-4 voces al mismo tiempo filtrándose por el salón que no se oye ni la tele. Ponte los auriculares u olvídate de dormir, según las horas que sean.

Para terminar (porque hay muchos más ejemplos pero nunca acabaríamos): Los niños. Los niños, niños son. Pero también depende de los padres cómo se comporten, y el donde. Pues tenemos las típicas madres de visita en algunos pisos, que al momento de marcharse se pasan media hora con la puerta de su casa abierta (¿pero no se iba...?) hablando, hablando y hablando. De mientras los tres o cuatro críos que ni siquiera viven aquí, sueltos por todo el rellano. 

Durante 10, 15, 20, 25, 30 minutos. Tienes el mismo ruido que en un colegio (y en la hora del recreo, por supuesto). ¿Por qué? Porque ni lo piensan. Se iba, pero no. Se tira media hora de reloj en la puerta parloteando de cualquier nimiedad que además, ya habían estado hablando las dos horas anteriores a puerta cerrada. 

"No, oye. Ya seguiremos hablando que no quiero molestar a todo el vecindario con los 4 críos que he engendrado por aquí corriendo. O volvamos dentro otro rato, si te parece."

¿Os imagínais un mundo donde a alguien se le ocurriese eso? ¿Y no un mundo, donde esa persona sencillamente ni repara en que no está sola en la Tierra? Jamás ocurrirá

Al final la conclusión es que los demás terminan inferfiriendo directamente en todo lo tuyo, hagas lo que hagas tú. Aunque tú intentes no hacerlo. Finalmente, no importará demasiado que procures ser más o menos cortés. Porque si los demás tienen que molestarte, lo harán. Y ni se darán cuenta de ello.

Un día, bueno. Cuando todos estos elementos son un día, tras otro. Tras mes, tras año. Tras lustro. Lo cierto es que terminas bastante harto de vivir en "comunidad". Y más aún cuando vas a algún sitio donde no compartes espacio con nadie. Lo que está clara es una cosa: Lo que hace que las personas terminen hartas, son las demás personas.

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