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jueves, 6 de febrero de 2025

En un gimnasio puedes hacer estudios sociológicos

En poco más de hora y media de sesión en un gimnasio o centro deportivo cualquiera, podemos realizar un auténtico estudio sociológico simplemente entre los descansos. Esos descansos que duran entre un minuto/minuto y medio, y tienes tiempo de mirar a tu alrededor.


Hoy día todo el mundo dice estar "muy centrado en sí mismo/a" y "no mirar a nadie cuando va a hacer deporte", lo cual es mentira. Todo el mundo mira, todo el mundo se fija y todo el mundo observa todo. Negarlo significa ser un enano emocional incapaz de reconocer nada.


Cuando miro a mi alrededor, normalmente es en modo contemplativo. Simplemente observando. Sin valorar ni juzgar demasiado. Puesto que no hace falta: Simplemente quedándote quieto puedes observar todo tipo de despropósitos, sin añadir mucha carga juiciosa.


Y de ahí los estudios sociológicos que podemos realizar. A nivel usuario, claro. Se sacan conclusiones muy válidas. Incluyendo los despropósitos que podemos desentrañar y la cantidad de cosas que son pura imagen, y no rendimiento real de ningún tipo.


Llego allí, tras 15 años de lo que podría considerarse una rutina. Casi siempre veo a las mismas personas, ya que se trata de un gimnasio que no cambia demasiado de público con los años. Con lo cual, puedes ver quien ha mejorado, quien ha empeorado. Y eso muchas veces nos da una guía de como lo estamos haciendo nosotros mismos.


El estudio realizado hoy, tratará de personas. Sin especificar géneros. Es irrelevante. Sólo incluye conductas, rendimiento y resultados. 


Habiendo ya calentado, empiezo a añadir peso en una máquina cualquiera. Después de casi un minuto y medio de serie prácticamente sin aliento, delante de mí, dos personas semidesnudas con ropa color flúor, levantando pesas de dos kilos mientras se miran al espejo. Tras terminar una serie que dura menos de treinta segundos, se ponen a hablar. A hablar sin parar. El hecho de poder hablar tanto después de realizar una serie indica tu nivel de esfuerzo y por tanto de rendimiento: Cero.


Y hablan, y siguen hablando. Mientras a mí me costaba respirar con normalidad. Porque entre otras cosas, estoy aprovechando ese tiempo para oxigenar, no para gastar más oxígeno hablando. Otro indicador del nivel al que hacen las cosas: Cero menos uno.


Tras otra de mis pausas y con dificultades para poder articular los antebrazos, veo a esas mismas dos personas haciéndose fotos delante del espejo mientras se ríen a boca abierta, gastando todo el oxígeno que a mí me falta. Levantando una de las piernas más de la otra para que la figura se vea mejor en el espejo, y sin haber sudado ni-una-gota. Esa topa "training" color amarillo fluorescente está más seca que un botijo en el Sahara.


Después de tantos años viendo a esas dos personas (porque hay que tener en cuenta que hace años que les veo haciendo exactamente lo mismo, en la misma forma física) que por otra parte, deja bastante que desear. Porque ponerse el tope personal en levantar pesas de dos kilos da los resultados de levantar pesas de dos kilos: Ninguno. Si se te ocurre por un momento escuchar de refilón de lo que hablan, es probable que sufras un derrame cerebral allí mismo. La cita que tuvieron el otro día, conversaciones sobre la persona que le hace caso o no en el momento, interminables pausas para sentarse en los bancos a seguir soltando banalidades. Y justo en ese momento, a mí me toca cambiar de máquina. Sin casi poder respirar, y secándome con la toalla sin parar para no mancharlo todo.


Fuera del gimnasio, escuchas a esas dos personas contarle a los demás "que entrenan". Utilizan esa palabra además, "entrenar". No hacer ejercicio, o deporte. "Entrenan". Entrenan con dos kilos, con especial atención a la rutina de lengua y paladar y con las toallas secas. E irónicamente, son el primer perfil de persona en contar a los cuatro vientos lo que hacen o no hacen en el gimnasio.


Que por otra parte, tiene una relevancia de un cero sobre cero. 


Si el perfil de estas dos personas lo multiplicas x4, tienes una sala de 200m2 abarrotada de gente con el mismo rendimiento deportivo que una seta de campo, todos/as vestidos igual, haciéndose fotos y videos y rindiendo lo mismo que un niño de 10 años. Hablando sin parar, eso sí. Hablar, hablar y hablar. Y más hablar. En el gimnasio, no tratan materia de gimnasio. Fuera del gimnasio, hablan de "lo que se esfuerzan" en el gimnasio y de "lo duro" que es.


Y queda un 10-15% de los usuarios de dicho club, que son dignos de mencionar. Personas a las que vale la pena seguir viendo, de las que aprender cosas. Trucos que te serán útiles. Tú también puedes participar aconsejándoles a ellos. Esa es la parte, la única parte que merece la pena del otro restante 90% que parece no entender, que para hacer lo que hacen no es necesario abarrotar un gimnasio: Hace falta hacerlo en tu casa. Y muy probablemente (seguro) consigas exactamente el mismo efecto que estás consiguiendo yendo 4 días por semana a gastar oxígeno a la sala de fitness: Ningún efecto.


Conclusiones a priori del estudio sociológico: La gente hace lo que la demás gente hace. En mayor o menor medida. Si hoy día toca que todo el mundo esté apuntado a un gimnasio, nos apuntamos a un gimnasio. Si hoy día, cuando una pareja se rompe lo que se lleva es apuntarse a fitness, nos apuntamos a fitness. Si hoy día, lo que toca es publicar en Instagram las nulas ganancias que obtienes de tus ejercicios, lo hacemos. Y así casi todo. Aquél/Aquella de allí se ha comprado unas mallas color tigre naranja fluorescente y llama más la atención que yo, me las compro. Todo el mundo graba sus rutinas con el móvil, yo también. Y así sucesivamente. 


Segunda conclusión del estudio sociológico: Los gimnasios están llenos de gente a la que no le gusta el gimnasio. Se ha popularizado el deporte pero no la práctica real del deporte, sólo el "poder decir" que haces deporte. Aunque termines cada día con la toalla seca y sin necesitar ni una botella de agua a tu lado, porque la intensidad de tu entrenamiento es inexistente.


Tercera conclusión del estudio sociológico: Las personas que hacen esto, se hartan de contar a los demás lo mucho que se esfuerzan y lo "duro" que es el rato que pasan entrenando. Para luego hacer lo que hacen: Nada, y menos. A parte de hablar. Coincide totalmente la gente que no se esfuerza y al mismo tiempo necesita adquirir mérito que no tiene. Muchas veces, de manera inconsciente.


Menos en el mencionado 10% que llevamos desde hace más de 15 años encontrándonos allí para hacer lo que se nos da bien hacer: Pasarlo bien y mal a partes iguales, todos juntos.


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