Todas las culturas antiguas, tanto las doctrinas esotéricas como algunas religiones, avisaban de una época de oscurantismo (no interpretado de la misma manera que en la Edad Media) relacionada con la ultra-individualización de los humanos y con la superficialidad de los mismos. Ahora mismo, estamos en dicha época.
Estamos en dicha época además, mezclándola con el infantilismo y la inmadurez emocional. En las sociedades occidentales actuales, tenemos el cocktail perfecto que define aquello que anunciaban los Antiguos. La perfecta mezcla de -identificación absoluta con el cuerpo físico-, -inmadurez emocional total-, -importancia total de los agentes externos-, -dependencia de la aprobación ajena para nuestro bienestar-, -dependencia total de placeres externos al yo interno- y un largo ecétera que nos lleva siempre a la misma premisa: Superficialidad.
Nunca habían existido tantas personas superficiales como ahora. Como "superficiales" entendemos generaciones enteras de personas que dan una vital importancia (aunque lo nieguen, algo que forma parte de la propia superficialidad en sí) a -cosas- triviales y totalmente sintéticas. Cosas que en el fondo, no aportan más que una satisfacción inmediata a nivel físico /emocional. Personas incapaces de profundizar en nada, más allá de lo trivial de la vida mundana. Incluso se sienten incómodos profundizando en ciertos aspectos. Incapacidad total de instrospección. Dependencia total de ruido externo para sentir tranquilidad. Ansiedades crónicas. Y un larguísimo ecétera que nos lleva a la misma conclusión: No hacen más que identificarse con lo que piensan, con lo que "sienten".
Incluso el "sentir" y los "sentimientos" están mal interpretados hoy día. Dichos "sentimientos" provienen en su gran mayoría de un pensamiento anterior. Y dicho pensamiento les provoca una sensación (mejor u peor). Entonces en realidad no son sentimientos. Los sentimientos (auténticos) no saben lo que son. Lo que la mayoría conoce es una mezcla entre pensamiento/sensación y su procesamiento convertido en emoción que normalmente es una versión distorsionada del mismo. Ya que el pensamiento en sí, por norma general, es algo que pocas personas controlan hoy día. Entonces decir, hoy en día, que la mayoría de personas "se guían por sus sentimientos" es simplemente no saber de lo que se está hablando.
Decir que "las personas se guían por sus sentimientos" sería como decir que un coche se mueve simplemente por sus ruedas, como si no hubiese un motor que impulsa su fuerza y una tracción física que inicia el movimiento. Con estas cosas se demuestra entonces, que las personas (en su mayoría) ni siquiera saben por qué sienten lo que sienten. De hecho, sienten lo que sienten porque su pensamiento modifica en tiempo real lo que perciben del exterior. Dicha percepción suele estar distorsionada por el propio pensamiento, e impulsada por el mismo. Cuando en realidad, los sentimientos puros (los que hoy en día prácticamente no existen) no necesitan estar adulterados ni impulsados por el cerebro, pues no provienen exclusivamente del mismo.
Y lo mismo pasa con todas las emociones, tanto con las positivas como las negativas. La mayoría de emociones negativas que sentimos son superficiales. Casi todas vienen impulsadas por un pensamiento de comparación, de desilusión (muchas veces por cosas triviales), de ridículo, de que los demás no te valoran como crees, de resignación cuando algo que quieres no te da resultado. Etc, etc, etc. Pero el quid de la cuestión es ese: Que toda emoción negativa no proviene de un interior genuino, sino de un pensamiento que provoca la percepción externa.
Esto tambien evidencia la enorme fragilidad del ser humano y su casi infinita capacidad de confundirse, incluso con sus propias ideas. Ideas que crean sensaciones, y sensaciones que se convierten en sentimientos. Para que luego digan que "se guían por sus emociones y sentimientos", que pueden ser tan erróneos como las ideas que los preceden. Así que imaginaos lo que podemos esperar de personas que dicen "guiarse por su interior" cuando -su interior-, no lo es. No son más que ideas que pueden provenir de un estímulo mal entendido desde un principio.
Por eso mismo cuando hoy día una persona dice de sí misma "ser muy emocional u emotiva" podemos esperarnos cualquier cosa. Teniendo en cuenta que muchas de esas emociones y sensaciones provienen de sentimientos mal comprendidos e incluso adulterados por un cerebro, condicionado por otros agentes. Si a eso le sumamos el egoísmo (que también es necesario interpretar en un contexto) tenemos como resultado a personas que son como títeres sin cabeza.
El egoísmo no hay que interpretarlo exclusivamente como algo negativo que impulsa a las personas a únicamente pensar en ellas. Sino interpretarlo como algo inevitable, que proviene de la ultra-individualización de la persona y en la incapacidad de ver más allá de su percepción personal. Una percepción personal que, de nuevo, está condicionada por todo lo anteriormente mencionado. Dicha persona que padece egoísmo, interpretará las señales de las cosas exclusivamente entorno al individuo que las percibe. Y de por sí, las percibe distorsionadas:
Quien luzca mejor que -él o ella-, será un "chulo/a y un/a egocéntrico/a", quien sea más inteligente o capaz será "un sabelotodo que trata a los demás de tontos". Quien cobre más dinero o tenga mejor trabajo será "un enchufado o un niño de papá". Quien destaque más en un deporte, se convertirá en "un ciclado que tiene mejor forma porque usa esteroides" y un seguido de resentimientos/envidias que podemos ver en nuestra vida diaria. Todas guiadas por lo mismo: Una incapacidad de aceptar nada que sea mejor que lo suyo. Egoísmo puro.
Lo mejor de todo esto es que no se trata de una visión retórica o sesgada de la realidad, sino que tiene una gran parte de análisis científico/empírico que podemos encontrar ampliamente estudiado en la actualidad. Y que muchas de estas observaciones, no sólo las podemos encontrar en estudios ya realizados, sino ilustradas gráficamente y por categorías, para corroborar que todo lo que decimos aquí no es simple palabrería. Sino una realidad conductual de las personas de hoy en día. Y decimos "de hoy en día" porque todo esto explicado aquí impera mucho más actualmente que hace 40 años.


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