Una de las cosas que más podemos ver últimamente tanto en círculos de amistades, como en el trabajo u en internet es el concepto "estar fuerte".
El concepto "estar fuerte" es otro concepto más que se ha ido distorsionando con el tiempo. En muchas ocasiones ni siquiera apela a la fuerza física en sí, sino a la apariencia misma de estarlo. Y como ya sabemos, ni la apariencia tiene por qué reflejar la realidad ni hay conectar directamente el no parecerlo, con no estarlo.
A los 16 años, escuchaba a un compañero decirle a otro que "estaba fuerte" por el mero hecho de estar delgado y por tanto, contar con cierta definición muscular. Llaman "estar fuerte" a que los músculos por pequeños que sean, se pronuncien mínimamente. "¿Estás fuerte, eh?" Y el concepto se fue extendiendo y extendiendo. Por otra parte, daba bastante igual si en la práctica ese chaval podía cargar o no mucho peso, si podía o no hacer tracciones/dominadas con su peso corporal o cualquier otra variable de esto. Porque lo importante para los demás y a la vista, lo que parece es lo que es.
Hoy día este concepto sigue siendo lo mismo pero mucho peor, más distorsionado y mucho más superficial. Porque encontramos montones (montones son millones, la mayoría de los que se inicia en el tema actualmente) haciendo ejercicio físico exclusivamente para esto: Para parecer estar fuertes. Da exactamente lo mismo que luego los subas a una bici y aguanten 500 metros. Da exactamente lo mismo que luego se ahoguen subiendo las escaleras: Lo importante es parecer fuerte. Tanto de cara a la galería, como en redes sociales, como que "se note" que vas al gimnasio. O sea que tenemos lo mismo que siempre pero más ridículo, importando más que nunca que los demás se den cuenta de tu condición física.
Esto se evidencia en internet, esto se evidencia en el "interés espontáneo" que mucha gente ha desarrollado en las actividades físicas que en una inmensa mayoría, no hablan más que del gimnasio. No hablan de rutas en bicicleta ni de nadar piscinas olímpicas varias veces: Hablan de lo que se ha puesto de moda, el fitness.
Y es que a eso se llama "estar fuerte" hoy en día. A ver a un chaval levantando unos pesos desproporcionados durante 15 segundos. Da igual que si restringe la técnica a movimientos bien hechos, vaya a mover la mitad de peso. Da igual que en el fondo, ese chaval tenga el mismo interés en el deporte que yo en las cabras albinas. Porque lo que importa es subir un vídeo a redes agarrando unas mancuernas de 15 kilos y poniendo de subtítulo "mancuernas de 15kg eh, no está mal para empezar". Algo que a cualquier persona antes le hubiese dado vergüenza, demostrar de esa manera las ganas de crédito ajeno que uno tiene, hoy en día es lo normal. Se ha perdido absolutamente la percepción del ridículo, y algunos/as confunden eso con perder la timidez. Lo cual aumenta aún más la ridiculez sin darse cuenta.
Montones de mujeres haciendo ejercicios con trampas evidentes (palancas que ayudan a mover mucho más peso, ángulos que disminuyen la carga en el músculo a focalizar y demás trampas estéticas) que de nuevo evidencian la intención de todo esto: aparentar, aparentar y más aparentar. Porque muchas de estas personas si las redes no existieran, simplemente no estarían haciendo todo esto. No se trata de una casualidad, que cuando no existían las redes en la medida que hoy existen todas estas personas estaban tiradas en el sofá, o bebiendo coca-colas en la terraza de un bar. Y que ha sido popularizar todo esto en los perfiles y tener una motivación para empezar a hacer ejercicio: Que los demás lo vean.
El hecho de que los demás lo vean ha otorgado una nueva dimensión a todo esto para mucha gente, y se trata de la evidencia absoluta de su motivación: Los demás. El crédito ajeno. Lo que los demás te digan. Lo que los demás ven. Los demás, los demás. Y de manera totalmente inconsciente, incoherente y ridícula, repiten sin cesar que "lo hacen por y para ellos/as mismos/as", que buscan "su mejor versión" y demás eslóganes insoportables, que conforman el orden del día.
La parte más patética en la máxima expresión de la palabra, es la negación inmediata de todo esto. Lo cual hace que te caigan peor aún. Porque no sólo su motivación es superficial, infantil e incluso tramposa (porque como decimos, muchos de los vídeos y ejercicios tienen "peros" que invalidan bastante lo que muestran) sino que se dedican a contestar sólo a los comentarios de la gente que les aplaude. En cambio, todos aquellos comentarios que sugieren algo verdadero (estás haciendo trampa con los pesos... si cambias de esa polea -a otra- no podrás mover ni un 20% de tal peso...) lo que hacen es ignorarlos, borrarlos o simplemente ponerse a discutir como niños de 5 años. Lo cual, de nuevo, evidencia la intención de todo eso: Adquirir méritos por cosas que no lo tienen.
"Te estás poniendo fuerte, eh". Le dice Estefanía a su amiga María Antonia, que tiene la misma fuerza absoluta equivalente a un chaval de 14 años. Y su amiga María Antonia le responde: "Sí tía, la constancia y la resiliencia dan los resultados. Me siento mejor que nunca".
Mientras Alfonso le comenta también: "Pero María... Esa máquina en la que estás ubicada hace un 40% de palanca por tí... Si haces el mismo ejercicio con una barra, no podrás añadir más que 10kg..." A lo que María le responde: "Eres un hater, yo más que tú y tú menos que yo, y yo soy muy constante y súper especial".
¿Le gusta a María el deporte? ¿Es María una deportista innata y se ha dado cuenta a sus 29 años y cinco relaciones fallidas? ¿Sabe María Antonia lo que es estar fuerte? ¿Tiene o no razón Alfonso?
En ese momento me entra una arcada, y poco después me voy a dormir. Porque vivir en la época más tonta de la historia es un auténtico reto diario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario