En la actualidad, socialmente se ha aceptado llamar "sentimientos" a prácticamente todo. A las sensaciones, a los impulsos. A lo que te hace reír, a lo que te hace llorar. Todo son "sentimientos". La gran masa atribuye a los sentimientos (e incluso les echa la culpa) la mayoría de sus reacciones. Incluso hasta el punto de llamar erróneamente 'sentimientos' a las reacciones.
Lo cierto es que se ha vendido la idea especialmente en occidente, de que los "sentimientos" son la única guía que tenemos para direccionar las cosas. Si algo te provoca "malos sentimientos" aléjate de esa cosa. Si algo te provoca "buenos sentimientos" sigue con esa cosa. Y no hay mayor trampa que esa.
Porque si algo tienen los sentimientos (o sensaciones, o reacciones, o el título capcioso que se le quiera poner) es que pueden ser tremendamente engañosos. Lo 'malo' que tienen dichos sentimientos, es que muchas veces son volátiles. Porque no son una realidad irrefutable, son algo que fluye y surge en el momento. Siendo esto así, atribuirle el mayor de los pesos entre las influencias de una persona puede suponer un gran error.
Precisamente por todo esto hay que desconfiar, por lo menos en un primer momento, de las personas que dicen "guiarse por sus sentimientos" para graduarlo todo. No porque sea malo tener sentimientos, sino por dejar que sean tu brújula principal. Lo que tienen también los 'sentimientos' es que son tremendamente egoístas: Sólo importan los tuyos, cómo te hacen sentir a tí y las sensaciones que te provoquen. Cuando uno/a está exclusivamente por y para los sentimientos es incapaz de tener en cuenta los de los demás.
No hay nada más incoherente que una persona que se define a sí misma como 'sentimental', pero sólo con lo suyo. Luego ni siquiera repara en cómo influencia el/ella mismo/a a los demás.
Así que dejar que prácticamente te guíen en exclusividad y prioridad pueden convertirte en una persona bastante desequilibrada, poco seria, impulsiva (en el mal sentido) y una ristra de cosas más, con lo cual es posible que termines pareciéndote más a un niño que a un adulto.
Este es otro punto interesante. Como decimos socialmente e incluso en la cultura popular, se le ha ido dando cada vez más importancia a los sentimientos. Pero no sólo a los sentimientos, sino a la confusión que comentamos de mezclarlo con otros términos que se terminan confundiendo. Se anima a la gente a "dejar fluír sus sentimientos", a "guiarse por ellos", a "disfrutarlos". Cuando lo que debería fomentarse es aprender a controlarlos, en su justa medida, sin dejarlos desbocar.
Es otro pequeño matiz que evidencia la infantilización que está sufriendo la población a pasos agigantados. Fomentando de manera inconsciente que personas adultas se comporten como adolescentes, dejando los sentimientos a rienda suelta siendo estos un engaño gigantesco una gran parte de las veces. Lo que tiene la infancia o la adolescencia, es que todo se te hace una montaña siendo un grano de arena. Eso es precisamente por la cantidad de sentimientos y sensaciones que cualquier cosa provoca. Es decir, que son las dos caras de una misma moneda: Nos hacen sentir, nos hacen vibrar. Pero también nos hacen dramatizar, nos hacen exagerar las cosas. Y aprender a equilibrar la balanza puede llevarnos toda una vida.
Precisamente por eso, cuando veo una persona cuando más de 30 años que no puede dejar de hablar, que no puede controlarse a sí misma ya que ni lo intenta. Porque sigue con la idea que ha comprado cual bolsa de pipas, de que uno tiene que "sentir lo que siente" y "dejarse guiar por lo que siente" y demás parafernalias, te das cuenta de que es una persona que sólo existe para sí misma. Y no sólo eso es así, sino que difícilmente va a cambiar. Dando como verdad absoluta que uno debe centrarse en lo que siente, en lo que le haga sentir bien y lo que no, que lo deseche. Corriendo el peligro de convertirse en una persona absolutamente insufrible.
¿Lo que me hace sentir bien es hablar yo todo el rato? Pues hablo yo todo el rato.
¿Lo que me hace sentir bien es que los demás me hagan caso? Pues que me hagan caso.
¿Lo que me hace sentir bien es salirme siempre con la mía? Pues a intentar salirme siempre con la mía.
¿Lo que me hace sentir bien es no escuchar jamás un 'no' por respuesta? Pues a ofenderme si recibo un 'no' como respuesta.
O por lo contrario:
¿Me hace sentir mal que me pillen mintiendo? Pues miento más o me enfado si me pillan.
¿Me hace sentir mal la idea del rechazo? Pues nunca tomo la iniciativa y así no me siento mal.
¿Me hace sentir mal el miedo a perder cosas? Pues no tengo nada y así no pierdo nada.
¿Me hace sentir mal una persona que me dice verdades? Pues no me junto más con ella porque es "tóxica".
¿Me hace sentir mal que mi pareja me discuta las cosas? Pues lo hablo con mis amigos/as para ponerle/a verde, así me 'siento' mejor.
Todos estos ejemplos mencionados arriba son situaciones y conductas reales que todos/as sin excepción podemos haber apreciado en los demás o incluso en nosotros/as mismos/as, siempre en relación con cómo nos hacen sentir las cosas y nuestras reacciones al respecto. Es decir: Que no son invenciones ni exageraciones descontextualizadas.
¿No es todo eso parte de los sentimientos? Lo es. Pero sentimientos que tienen que ver exclusivamente con el 'yo'. Si le quitas el 'yo' a todo eso... ¿Qué es lo que queda?
Entonces ¿a qué estamos llamando sentimientos? ¿A todo lo que viene a raíz de la personalidad más densa y por tanto, egoísta?
Cada uno que saque sus propias conclusiones.
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