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martes, 2 de diciembre de 2025

"Las cosas no tienen que ir bien, tienen que ir muy bien"

El tema de esta entrada de opinión no se trata de un fragmento descontextualizado de algo en concreto, sino de un 'elemento' que podemos encontrar en común en muchas personas, y que siempre nos destila la misma moraleja. Es decir, que no hay que tomarlo necesariamente como un caso particular.

Ayer hablaba con un amigo con el que nos conocemos desde muy pequeños. Y tenemos 32 años, así que podemos decir que hemos vivido bastante del proceso juntos. 

La cuestión es que desde hace relativamente poco tiempo está 'saliendo' con una mujer, y hace también poco tiempo que viven juntos. El hecho de estar 'saliendo' desde hace poco tiempo con -otra- mujer con la edad que tenemos, y me incluyo, nos resume en qué consiste la vida adulta de un treintañero en los tiempos que corren. En seguir intentando afianzar una pareja con más de treinta años, a la misma edad que nuestros padres ya tenían hijos, una hipoteca y todo lo que nosotros no sólo no tenemos prisa por conseguir, sino que tampoco tenemos muy claro querer.


Se ha normalizado totalmente esta situación, de seguir tanteando relaciones habiendo pasado la treintena de edad como si fuésemos adolescentes. Y no es precisamente por fruición, sino porque una mayoría objetiva de las personas no consigue que las cosas le funcionen. Por consiguiente, muchas de esas relaciones duran "X" tiempo para reducirse a polvo, para tener que empezar por el principio una vez más. Algo que por otra parte, otras generaciones pasadas no sufrieron, por lo menos en la medida actual. Sea por motivos justificados o no.


Bueno, el tema es que -este amigo- ya estaba teniendo pequeños problemas desde buen principio con la otra persona, pero siempre con una fe casi devota de que las rencillas irán a menos y no a más. Un pensamiento incluso más iluso que creerse que te va a tocar una lotería un lunes, pero esto es parte de la moraleja final. La "fe" de que no todas las relaciones humanas son igual y que si hay problemas en un principio, no tienen por qué seguir apareciendo con el tiempo.


Cuando en realidad, no sólo la lógica de las cosas sino la experiencia e incluso el funcionamiento del propio mundo, nos enseña que si algo presenta problemas* desde un principio no hay causa aparente que pueda hacer que estos* desaparezcan porque sí. Sino que la tendencia natural de estos, es seguir apareciendo igual que al principio. Igual, o más.


Porque si algo te causa problemas cuando aún no ha habido apenas motivos para los mismos... ¿Qué ocurrirá cuando haya causas reales? Es casi un ejercicio de fe ciega, de devoción y esperanza absoluta digna de San Felipe, el empeñarse en creer que "todo tiene que ir a mejor". El emperro absoluto en negar las evidencias en pos de... ¿qué?


Pues en pos de no terminar convenciéndote de que te has metido en otra relación que no tiene ningún sentido. En que la mayoría de relaciones -mal llamadas- sentimentales hoy día, no se cimientan en una estima ni en un interés real en la otra persona. Sino que se cimientan en uno mismo, en lo que espera uno del otro, en lo mucho o poco que le molesta tu conducta a la otra persona. En las expectativas (o no) que estés cumpliendo para él o ella. Y las relaciones mal llamadas sentimentales de ese calado tienen tendencia a terminar en fracaso más pronto que tarde.


A raíz de todo esto, que parece formar parte de mi consciencia actual y no es así para los demás, le pregunté a este amigo como estaban yendo las cosas. Porque ya me había comentado semanas atrás que se pasaba día tras día discutiendo con la otra persona, a los escasos meses de haber empezado a convivir, y empezando a nacer cierta desgana tras tanto desatino. De esta manera respondió a mi pregunta:


"La cosa está más tranquila. Así que mejor. Pero soy consciente de que no es suficiente. La cosa no tiene que ir bien. La cosa tiene que ir muy bien."


Esto que nos lo diga un chaval de 15 años que no ha sufrido ni un fracaso sentimental y ni ha empezado a ser consciente de como van las cosas, se entiende. Esto que nos lo diga alguien idealista, incluso utópico que ni se acerca a amoldarse a la realidad, se comprende. Pero que un tipo con 32 tacos y varios años de relaciones fallidas a las espaldas, te diga que "las cosas tienen que ir muy bien, no solo bien" simplemente te demuestra que no habla desde la experiencia, sino desde la abstracción.


¿De verdad una relación de cualquier tipo puede aspirar a ir muy bien? No bien, equilibrada o satisfactoria. ¿Muy bien? Parece como si a una persona ya en edad adulta, que ha vivido experiencias, que debería empezar a comprender cómo funciona el mundo en el que vive, le hubiesen absorbido todo lo que ha podido aprender y lo hubiesen reemplazado por una creencia, en la que existe una relación humana en la que no vienen las maldadas. La cual va "muy bien" porque hay ausencia de conflictos y hasta que no llegue esa relación absolutamente utópica y por otra parte inexistente, hay que seguir buscando


Porque esa relación que irá muy bien, "está ahí". Esa relación "aún no ha llegado". Lo que nos hemos encontrado hasta el día de hoy ha sido "mala suerte", "aprendizaje". 


Quizás una de las preguntas correctas sería: ¿De verdad has conocido algún caso en el que las cosas hayan ido "muy bien", a largo plazo? ¿Algún conocido de tus conocidos? ¿Algún conocido de los conocidos de tus conocidos? En ocasiones ya me ahorro hacer estas preguntas, porque la respuesta será que no. Y si la respuesta es que no, caen inmediatamente en saco roto todas las frasecitas repetidas anteriormente y muy posiblemente, encima, la persona acabe mosqueada por mi pregunta. O sea, el colmo del olmo.


Bueno, y así nos va. Y digo "nos" porque como introducía al principio, este no se trata de un caso particular. He escuchado estas teorías absurdas y estas "creencias" (porque todo termina moviéndose en el terreno del 'yo creo', 'yo pienso', 'a mí me parece') durante años. Acompañadas de frases que no sé ni para qué pronuncian en voz alta, porque no se cumplen para NADIE:


"Llegará un día en el que aparecerá alguien perfecto/a para tí." 

"No todas las personas son igual. Que te haya ido mal con esta no significa que vaya a ir mal con todas."

"Me resisto a pensar que las relaciones entre personas sean tan difíciles, tiene que existir otra cosa."


No tiene que llegar nadie perfecto. No tiene que ir 'muy bien' con todos ni con nadie. Y no tiene que existir 'otra cosa' en ninguna parte. Las personas son personas. A veces nos irá bien, a veces no tan bien. Habrá épocas buenas, habrá épocas no tan buenas. Y en eso consisten las relaciones humanas en su máxima expresión, desde que el mundo es el mundo. Pues tras más de treinta años, tenemos una generación entera de personas que viven "esperando otra cosa" mientras niegan las evidencias más elementales. Viven negando lo que ya han vivido, por otra parte.


Más bien viven olvidando convenientemente lo que tuvieron. Porque el proceso de todo lo que tuvieron sucedió más o menos de la misma manera, incluso entre individuos que no tienen nada que ver ni ninguna relación entre ellos/as.


Te has pasado cinco años con una persona y has terminado. ¿Eso significa que esa persona fuese mala? No, significa que todo es muy complicado. Te has pasado otros cuatro con otra persona y has vuelto a terminar. ¿Eso significa que esa persona no era la indicada? No, significa que todo es muy complicado. Te has vuelto a pasar tres o cuatro años más con otra persona y ha terminado. ¿Qué significa esta vez?


Pues lo mismo que la anterior, zopenco. Y en vez de aprender la lección de una vez y darte cuenta de que las cosas son como son, que las personas son como son y que la vida es difícil, porque lo es, prefieres convertirlo todo en una 'mala pasada' y no aprender absolutamente nada de ello. Porque en el momento en que no utilizamos esto para comprender que las cosas son como son, estamos haciendo exactamente eso: No aprender nada.


Entonces este es el resultado: Treinta y tres años de 'creencias'. Treinta y tres años de 'esperar algo mejor'. Treinta y tres años de ceguera. ¿Vamos a por los 40?


Ahora multiplicad esto por millones y tenéis siempre el mismo relato. Siempre las mismas frases. Y por supuesto siempre el mismo resultado: Que nada puede ir "muy bien" para siempre, sino simplemente: Ir.


El humano actual es un chiste.

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