A veces a las personas nos toca hacer el tonto. Creo que todos sabemos en qué consiste hacer el tonto. O añadiendo un grado más, hacer incluso el gilipollas.
¿Qué es hacer el gilipollas? Un buen ejemplo es dejar que los demás terminen por conducirte a un despropósito que se huele desde el principio, y desde su perspectiva de contentar a una pareja terminen perjudicándote a tí y a los demás. Lo cual ocurrirá con un 100% de probabilidades si no te plantas cuando toca y dices en voz alta:
"Stop. Hay que dejar de hacer el soplagaitas."
También consiste en hacer cosas que no nos apetece, pasar 'por el tubo' de ciertas tareas también llamadas obligaciones, y demás. Pero con los años hay que intentar aprender y saber cuándo dejar de hacer el soplagaitas.
¿Y en qué consiste dejar de hacer el soplagaitas? Pues podría consistir en no permitir que los demás te hagan perder el tiempo por cosas que ellos mismos se generan, por ejemplo. Que tengas que "comprender" tantas cosas de ellos/as que al final no haya por donde agarrar la cosa. Que haya que "hacer la vista gorda" con tantísimos asuntos que terminan por caerte peor de lo que caían. Todos estos ejemplos son buenos momentos para dejar de hacer el soplagaitas.
Hacer el soplagaitas consiste en terminar escuchando las quejas de un tío sobre su pareja, tío que te dejó plantado la semana anterior y la anterior para quedar con ella. Y no sólo no repare en que te canceló el plan una hora antes, sino que encima pretenda que escuches sus desahogues, que son precisamente eso, válvulas de escape para finalmente: Volver a su casa con ella y no soltárselo a ella.
Stop. Es el momento de dejar de hacer el soplagaitas. Cuéntale esas historias al cura. Si por lo menos sirviese para algo estar escuchando esas morrallas. Si por lo menos sirviese para que a la próxima, aprendieses algo. Pero no, no sólo no va a servir para nada sino que encima vas a terminar TÚ comiéndote las porquerías que la novia no se come. Stop: Es el momento de dejar de hacer el soplagaitas.
Hacer el soplagaitas es intentar seguir haciendo planes con una persona que ya no está pensando en quedar con vosotros. Está mirando por quedar con vosotros mientras contenta a su pareja. Así que los planes cambian de "sí, me está bien ir a cualquier sitio" a: "Es que parece que a Marta no le apetece salir, ¿os parece si quedamos en nuestra casa?"
Stop: Es el momento de dejar de hacer el soplagaitas. No hemos quedado con Marta. No hemos quedado en ir a casa de nadie. Estábamos ya todos de camino al sitio convenido y TÚ "tú, o sea, él", está virando por complacerla a ella. ¿Por qué? No lo sabemos, pero no nos interesa. Porque: Se ha terminado hacer el soplagaitas.
Son tantísimos los ejemplos de cuándo y cómo dejar de hacer el gilipollas integral y al mismo tiempo se resumen en una sola cuestión: Una falta de vista total de esa persona que no sabe compatibilizar una pareja con las amistades. Lo mezcla y mal. Lo podría mezclar bien, pero no sabe. Podría mezclarlo intentando pensar en todos/as al mismo tiempo. Que todo el mundo decida. Pero no. Termina queriendo contentarla a ella o él. Y por lo tanto son inequívocas las señales que indican que si te dejas guiar por él... ¿sabes lo que ocurrirá?
Que terminarás haciendo el gilipollas. Terminarás yendo a un plan truncado. Terminarás viendo que es culpa de ella o él. Y terminarás... agarrándoles tirria.
Ejemplo de lo que -NO- hay que hacer. Es decir, ejemplo de cómo dejar que los demás te conviertan en gilipollas:
Quedan 8 personas para celebrar la verbena de San Juan. Convienen en estar un buen rato en "X" establecimiento para ahorrarnos la muchedumbre de personas que van a ir al mismo sitio. Es decir, que el plan estaba medianamente preparado para que no fuese un fracaso.
Una de las personas aparece con la novia. A los 15 minutos de estar en el establecimiento que habíamos convenido, ella empieza a insistir en ir con la muchedumbre a otro sitio. Los demás objetan discretamente diciendo que si vamos adonde todos van, no tendremos sitio. La tía sigue insistiendo. El novio, termina por decirle que sí y los demás, por solidarizarse (y aquí empieza la gilipollez colectiva), les siguen.
Las 8 personas terminan cambiando el plan original por otro que desde un principio se huele: Llegaremos al otro sitio, no habrá espacio para nosotros y nos quedaremos de pie las 8 personas. Tras 15 minutos andando de un sitio al otro sin ningún sentido, llegamos y efectivamente: No cabe un alfiler. Si se quería ir ahí había que ir dos horas antes, cosa que a la imbécil de turno ni se le pasó por la cabeza (entre otras cosas, porque ella no ideó NADA. Ella no planeó NADA y por último, ella no fue capaz de quedar con NADIE) y tuvo que arrastrarnos a todos a hacer el ridículo.
Estamos 20 minutos en el sitio donde se emperraron en ir, empiezan a decir que "mañana madrugan y que deberían ir tirando". Pagan su consumición, y se piran. Después de haber distorsionado el plan sin ningún sentido, haber conseguido que 7 personas hagan lo que 1 sola quería y haber arruinado todo, por supuesto. Porque una vez se fueron estos dos, nos encontrábamos en la otra punta de la ciudad, sin sitio para nada y poco a poco todos los demás se fueron yendo.
Inicio de la verbena de San Juan: 21:00h
Fin de la verbena de San Juan: 23:15h
Este sería un ejemplo de libro, e incluso de manual de instrucciones de cómo hacer el gilipollas integral gracias a otra persona, sin ninguna consecuencia y tampoco disculpa de ningún tipo. Desde un buen principio debería haberse dicho: ¡Stop! ¡No a las gilipolleces congénitas! ¡El cambio de plan huele a fracaso desde Malta!
En fin, que no hagáis ciertas soplagaitadas por los demás. Porque no sólo no funcionarán sino que además nadie lo va a agradecer. Así que lo mejor es sacar el dedo medio más grande que tengáis y mandarlos a freír churros con sus ridiculadas. Y si quieren soplar gaitas que las soplen ellos/as solos/as.
Hay algo que destila más gilipollez incluso que la gilipollez misma: Un gilipollas en pareja.
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